
El argentino que llegó a la cumbre del Vinson
Juan Benegas, en el continente blanco
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Hace justo una semana, se sentía en la cima del mundo. En realidad, hacía cumbre en el monte Vinson, el más alto del continente blanco: la Antártida. De esta forma, Juan Benegas se transformó en el primer argentino en escalar los 4897 metros de esa montaña tan desconocida como intrigante.
No bien llegó a la cima, se acordó de su madre, que ese día celebraba un nuevo cumpleaños. Pensó en llamarla con su teléfono satelital, pero esperó a bajar para no preocuparla. "No la llamé desde la cumbre, sino de un campamento más abajo porque esas horas iban a ser terribles. Hay una pendiente de hielo bastante brava que la inquietaba un poco", dice este mendocino de 39 años, que vive desde hace 22 en Buenos Aires.
Benegas está acostumbrado a las paradas difíciles. En 2001 estuvo en el Everest y varias veces llegó a la cima del Aconcagua, montaña en la que perdió a su hermano mayor Adolfo. Una avalancha en la ladera sur se lo llevó cuando tenía 26 años.
"Volví a escalar el Aconcagua varias veces para ver si encontraba el cuerpo de Adolfo. Pero nunca por la ladera sur, porque le tengo miedo", aclara.
La idea de escalar el Vinson, que está a 2200 kilómetros al sur de la base Marambio, surgió en 2001. "A diferencia de la mayoría de las personas, que ignoran que hay montañas en la Antártida, yo sabía de su existencia. Entonces, empecé a investigar y lo primero que me dijeron fue que estaba vedada toda actividad deportiva en la Antártida. Después, resultó que el único país con presencia en el continente que no hace nada deportivo es la Argentina", cuenta Benegas.
Tanta insistencia dio sus frutos y el 22 de noviembre se embarcó hacia su nueva aventura. Salió de Punta Arenas, en Chile, rumbo a Patriot Hill. Allí, un avión Twin Otter los llevó hasta el campo base del Vinson.
"Técnicamente no es una montaña muy difícil; lo que la hace complicada es el aislamiento, la falta de información y el clima hostil, pues allí se registraron las temperaturas más bajas del continente, que fueron de 80 grados bajo cero. Por suerte, no me tocaron", dice Benegas.
La expedición costó más de 25.000 dólares, que Benegas puso de su bolsillo. Pero el costo económico parece mínimo al lado de su satisfacción. "Si me hubiese salido el doble, lo hubiera hecho igual. Sentí una gran emoción al llevar la bandera argentina a un lugar tan maravilloso como la Antártida."
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