
El asesinato de Zarza quedó impune
La Justicia absolvió ayer al único imputado, Nicolás Rinaldi, ex novio de la víctima La joven fue asesinada hace dos años La sometieron a un parto y le extrajeron la vejiga Esa noche se había encontrado con Rinaldi, que dudaba de que el bebe fuera hijo suyo
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NEUQUEN.- La justicia no llegó, ni siquiera tarde, para María Alejandra Zarza, de 25 años, embarazada, que fue asesinada en esta ciudad el 20 de febrero de 2002. Los tres jueces que integran la Cámara Criminal Segunda absolvieron ayer, en fallo unánime, al único acusado, Nicolás Rinaldi Trillo, ex novio de la víctima y padre del bebe.
Los camaristas Emilio Castro, José Andrada y Cecilia Luzuriaga coincidieron en que no existen pruebas para sentenciar a Rinaldi por homicidio simple, la calificación que pedían el fiscal y el abogado querellante.
El fallo provocó gran indignación. Anoche, familiares de María Alejandra y cientos de vecinos se concentraron frente al monumento al general San Martín para pedir justicia para este crimen que ahora quedó impune. "Basta de corrupción. No podemos salir a la calle con ese asesino suelto, se están riendo del dolor nuestro", decía, sin consuelo, Marisel, hermana de la víctima.
El asesinato de Zarza conmovió a Neuquén por la crueldad y por la desaparición del feto. Hoy vuelve a conmover, por haberse transformado en un crimen sin autor y sin castigo. Dos de los jueces determinaron que Rinaldi fue la última persona que vio con vida a la víctima y que hallaron indicios suyos en la escena donde fue depositado el cadáver, una laguna en las afueras de esta ciudad.
No encontraron pistas del acusado donde María Alejandra fue sometida a un parto y luego murió asfixiada. Los camaristas justificaron su fallo en la ausencia de pruebas y criticaron, con diplomacia, la etapa de instrucción del juez Alfredo Velasco Copello, que había imputado a Rinaldi como partícipe primario de homicidio calificado con el concurso premeditado de dos o más personas.
María Alejandra cursaba un embarazado de ocho meses y trabajaba en el Poder Judicial. Según el fallo, lo único que se sabe es que recibió un fuerte golpe en la zona lumbar, que desencadenó el trabajo de parto, que el feto nunca apareció y que la víctima fue sometida a un cruel alumbramiento. Los forenses demostraron que le arrancaron el feto, el útero y la vejiga. Murió por asfixia mecánica, probablemente para acallar sus gritos de dolor. Aseguran que participaron por lo menos dos o tres personas. Hasta aquí los camaristas no encontraron objeciones. Pero, al final, afirmaron que no se pudieron conocer ni el lugar del parto forzado ni quiénes fueron los autores.
Antes de la medianoche del 19 de febrero de 2002, Rinaldi y Zarza se encontraron para hablar. El ponía en duda su paternidad y reclamaba una prueba de ADN. Esa noche, la joven no regresó a su hogar. El cuerpo de la víctima apareció semisumergido, una semana después, en una laguna del barrio Valentina Sur.
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