
El Cartel de la Cordillera, de Colombia a la Argentina por la vía del narcotráfico
Una organización criminal cuya lucha por la sucesión llega hasta Buenos Aires
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Medellín y Buenos Aires ya no están hermanadas sólo por el tango y por el fútbol: también lo están por los tentáculos del Cartel de la Cordillera, una de las nuevas y pujantes organizaciones de narcotraficantes de Colombia.
Se trata de un grupo heredero de la poderosa organización de Diego Fernández Murillo, más conocido como "Don Berna", un narco paramilitar que asoló Medellín después de la muerte del capo del Cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria, y que recientemente fue extraditado a los EE.UU.
Sin el liderazgo indiscutido y atemorizante de "Don Berna", que no sólo proporcionó información clave para matar a Escobar en 1993, sino que también echó a las FARC de la ciudad, miembros de facciones herederas como el Cartel de la Cordillera pelean entre sí por sucederlo. No sólo en Medellín, donde hace unos días fue asesinado el segundo de "Don Berna", Antonio López (alias "Comandante Job") en el restaurante Angus Brangus, que, justamente, sirve platos argentinos.
La lucha de sucesión se trasladó también a Buenos Aires, donde los presuntos nexos entre la guerra de narcos paramilitares en Colombia y los siete asesinatos cometidos en los últimos cuatro meses en Buenos Aires (incluyendo el triple asesinato de General Rodríguez) fueron corroborados ayer a LA NACION en Bogotá, por el experto colombiano León Valencia.
"Lo que estamos viendo aquí es que, después del fracaso del acuerdo de paz del presidente [Alvaro] Uribe con los paramilitares, que terminó con la extradición de 14 jefes recluidos en las cárceles colombianas, la mayoría de los mandos medios retomaron las actividades de narcotráfico y paramilitarismo y han dado nacimiento a nuevas organizaciones", afirmó.
Grupos paramilitares
"Entre ellas, se encuentra el Cartel de la Cordillera, la Nueva Generación, las Aguilas Negras, los de Mario y los Paisas. Son los viejos grupos paramilitares con nuevos nombres y una disputa muy fuerte por el control de las rutas del narcotráfico", añadió.
Valencia explicó que hubo un primer indicio del traslado de actividades de paramilitares a la Argentina hace tres meses y medio. En ese momento, fue enviado a Buenos Aires un alto ayudante de "Don Berna", de Carlos Mario Aguilar Echeverri, alias "Rogelio", considerado por la policía colombiana el nuevo sucesor del capo narco paramilitar.
"Rogelio" vino a Buenos Aires para iniciar aquí una negociación con la justicia norteamericana, en un viaje que lo llevó finalmente a Washington.
La negociación supuso la entrega de información sobre las rutas clandestinas que sigue la cocaína de Colombia para llegar a Estados Unidos, que incluyen a Buenos Aires.
"Entiendo que «Rogelio» pasó por Buenos Aires y dejó allí a un grupo de lugartenientes suyos -dijo Valencia-. Luego, se fue a los Estados Unidos, entregó la información sobre los demás grupos y comenzó la guerra interna en Medellín, donde murió mucha gente de «Don Berna», y en Buenos Aires".
"Medellín es la ciudad colombiana con más afinidad con Buenos Aires. Los antioqueños [de Medellín] se sienten muy cómodos allí", añadió el analista. No por nada, la viuda y los familiares de Escobar Gaviria viven en esta ciudad desde 1995.
A diferencia del Cartel de Medellín, una poderosa estructura verticalista del narcotráfico, dirigida con puño de hierro por Escobar Gaviria, estas nuevas funcionan como redes y se dividen tareas entre sí, si es que no están enfrentadas.
Contra los Estados Unidos
Por otra parte, Escobar Gaviria desafiaba a los Estados Unidos y a la elite colombiana, mientras que estas estructuras pequeñas han buscado alianzas con políticos y negocian cuando es necesario.
Además, tienen una raíz política: el combate a la narcoguerrilla. Sin embargo, una vez que ayudaron a hacer retroceder a las FARC de las ciudades colombianas, explotaron el negocio del narcotráfico y del secuestro, tal como hacían sus antecesores.
Tal fue el poder de "Don Berna" en Medellín, que se lo consideraba el jefe más importante de los narcos paramilitares, aun por sobre el considerado número uno de estas estructuras, Salvatore Mancuso.
Incluso se lo consideraba capaz de detener el funcionamiento de las FARC con sólo dar una orden. Es que, según afirman en Colombia, "Don Berna" ganó cinco cruentas guerras: la que libró contra el Cartel de Medellín; la que libró contra las FARC; la que libró contra rebeldes de su propio grupo; la que sostuvo contra delincuentes comunes, y en la que se impuso al grupo armado irregular de un coronel, retirado del ejército apodado "OO" .
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