El casino operará en la Costanera Sur
El barco amarrará detrás de la ex ciudad deportiva de Boca; para entrar habrá que canjear $ 300 en fichas.
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En los viejos astilleros de Tandanor, detrás de lo que fue la ciudad deportiva de Boca Juniors, abrirá sus puertas antes del martes próximo el controvertido casino flotante, según aseguraron fuentes de la empresa concesionaria de la sala de juego.
Para poder embarcar, los apostadores deberán canjear 300 pesos por fichas, que podrán usar en alguna de las 6 mesas de ruleta, las 11 de black jack, las 10 de póquer, las 3 de punto y banca y las 100 máquinas tragamonedas instaladas a bordo.
"El objetivo del precio de la entrada es limitar el acceso a un público alto y medio alto, y evitar así que el trabajador común salga de su oficina para apostar -dijo Jorge Lima, vicepresidente de Lotería Nacional-. De esta manera, se intentará retener a los grandes apostadores, que habitualmente se trasladan a salas de juego del exterior."
A pesar de que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires insiste en que clausurará el casino apenas abra sus puertas al público, Lima no se mostró preocupado: "Está claro que la potestad del juego de azar sigue siendo de Lotería Nacional y la municipalidad no tiene jurisdicción sobre el juego ni sobre el río", sentenció.
Los empleados del casino tendrán una lista de las personas con antecedentes de narcotráfico para evitar -dicen- maniobras de lavado de dinero. A estas nóminas podrán adherirse voluntariamente los jugadores compulsivos.
Todos los que entren en el barco deberán presentar sus documentos. Además, los jugadores que apuesten más de 10.000 pesos o ganen esa suma estarán obligados a completar una ficha con todos sus datos personales para evitar maniobras ilícitas.
El barco ya está amarrado en la Costanera Sur, cerca de donde comenzará a operar "antes del 12 del actual", según aseguró una fuente de la empresa Casino Buenos Aires, del grupo catalán Cirsa, ganador de la licitación pública definida en agosto último.
Características
El casino flotante sólo dejará el puerto en casos de fiestas privadas. Estará abierto todos los días, de 17 a 5. El buque -de 89 metros por 22- es una réplica de las tradicionales naves casino que recorrían el río Mississippi a fines del siglo XIX.
Cuenta con tres pisos destinados a salones de juego y una cubierta exterior que albergará una confitería para uso exclusivo de los apostadores. Tiene una capacidad de 2500 personas.
El valor mínimo de las fichas para jugar a la ruleta y al resto de los juegos de mesa será de un peso.
Se podrá acceder al casino por la entrada de la avenida España. El barco estará amarrado unos metros más adentro, a la altura del taller de mantenimiento de la Armada Argentina.
También se podrá acceder, desde el Sur, por la calle Elvira Rawson de Dellepiane.
Los más de 600 empleados -de entre 20 y 25 años- que contrató la empresa son capacitados por el Sindicato de Trabajadores del Juego de Azar (Aleara). Ellos confían en la pronta apertura de la sala.
Para ello, deberán sortear la férrea negativa del gobierno porteño. El propio De la Rúa se encargó de señalar reiteradamente su negativa al funcionamiento del casino flotante.
Pero los trabajadores del juego de azar insistieron en respaldar la apertura.
"La polémica en relación con el casino flotante no es más que una puja política preelectoral. Confío en que el Gobierno de la Ciudad y el nacional se pongan de acuerdo para destrabar el conflicto porque no sólo atentan contra el trabajo de los empleados, sino que se oponen al beneficio social", dijo el titular de Aleara, Daniel Amoroso.
El sindicalista explicó que con el canon mínimo de 250.000 pesos que Cirsa pagará por mes al Gobierno se podrán realizar obras de bien público en la ciudad. La empresa concesionaria está ultimando los detalles para definir dónde instalará sus oficinas en tierra y la playa de estacionamiento.






