El ex Paseo de la Infanta, un polo gastronómico en ascenso

Möoi y su sucursal abajo de los arcos del paseo.
Möoi y su sucursal abajo de los arcos del paseo.
Con restaurantes de primera, cadenas y una heladería gourmet, ahora suma un patio cervecero y más
Nicolás de la Barrera
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29 de abril de 2016  • 11:04

Un local de comidas rápidas y otro de crossfit; un restaurante de platos elaborados y una confitería de estética neoyorkina que ofrece productos orgánicos; crepes, pizzas, helados artesanales y cervezas: en el Paseo Marcela Iglesias, ex Paseo de la Infanta, las propuestas gastronómicas son la punta de lanza de la renovación de un lugar que por años permaneció olvidado pero que ahora, a paso firme, atrae a cada vez más personas que ven allí un nuevo circuito de opciones para comer y relajarse a escasos metros del Rosedal.

Todavía en pleno crecimiento, el predio ya se convirtió en un polo gastronómico: en los últimos meses, abrieron sus puertas la heladería Lucca, para experimentar nuevos gustos; el restaurante de comidas orgánicas Möoi, el local de crepes Santa Crepa y la pizzería Coronita, con estética surfer. Hace tres semanas fue el turno de Naná, de platos más elaborados, que inauguró su sucursal en los Arcos después de consolidarse en Vicente López.

Entre el verde y los accesos: la ubicación es clave

La nueva sucursal de NANÁ. Gentileza del restaurante.
La nueva sucursal de NANÁ. Gentileza del restaurante.

Claro que no solo la apertura de negocios para probar algo prácticamente a toda hora explica la renovación del paseo en sí mismo. Para Paula Reynal, dueña de Naná, "la ubicación es estratégica en términos de acceso". Delimitado por la avenida del Libertador, el paseo también cuenta con salidas a las avenidas Dorrego e Intendente Bullrich y solo cien metros lo separan del hipódromo y las canchas de polo de Palermo. "Es como un punto neurálgico de varias zonas, y aparte es un lugar único en la Ciudad porque donde mires hay verde", agrega Reynal.

El contacto con el aire libre y la calma que impone el arbolado es otro de los factores que impulsan al predio. "Como recién está empezando es tranquilo, no hay amontonamientos de gente como en Palermo y es el único lugar en Buenos Aires en el que tenés amplitud", describe María José Parente, de Retiro, que utiliza el paseo como punto de encuentro intermedio con una amiga de zona norte.

El ir y venir de vecinos, deportistas y curiosos que se acercan a conocer la última novedad es constante. Y eso es lo que destaca Eric Klein, socio gerente de la pizzería Coronita: "Como vidriera es lo mejor que podés tener porque acá por día pasan miles de personas a caminar, a hacer ejercicio o a pasear y es una muy buena vitrina".

Paseo Marcela Iglesias

Sin embargo, el actual recorrido gastronómico no siempre tuvo la pujanza de estos días: si hasta la mitad de la década del 90 el Paseo de la Infanta se lució de día por sus juegos infantiles y locales de comida rápida, y de noche brilló por sus bares y discotecas, en 1996 la historia dio un giro. El 5 de febrero de ese año, una escultura de hierro propiedad de la galería de arte Der Brucke cayó encima de Marcela Iglesias, de tan solo seis años, y le quitó la vida. Su familia logró que el paseo ahora lleve el nombre de su hija aunque todavía busca que la Justicia condene a los responsables de la tragedia. De ahí en más, con marchas y contramarchas por medidas judiciales, el recorrido de arcos de ladrillo a la vista que va por debajo de las vías del tren San Martín fue cerrando sus espacios hasta quedar prácticamente abandonado.

El paseo y Crossfit Tropa.
El paseo y Crossfit Tropa.

Fue recién en 2012 que el predio comenzó su nueva etapa, primero con la llegada de McDonald’s, y la inauguración de la Plaza de la Shoá, entre los arcos y el terraplén del tren Mitre, en el margen más cercano al hipódromo. Más tarde se sumó Starbucks, aunque no todo se trató de gastronomía: en el 2013, abrió Crossfit Tropa, un local dedicado a esa práctica deportiva que el año pasado tuvo su pico de auge en el país.

Hoy, el Paseo Marcela Iglesias se distingue por su variada propuesta de locales gastronómicos que ampliaron su espacio con sillas, mesas y gazebos sobre la vereda que da al lago del Rosedal. "Solo faltan algunos bancos además de que estaría bueno que haya lugares para elongar", dice Ignacio Berger, vecino del barrio y uno de los tantos que se acerca a los Arcos a practicar crossfit todas las mañanas.

Mientras tanto, las aperturas no se detienen: en 20 días el predio sumará un beer garden, destinado a los amantes de las cervezas. Y aunque el paseo no tiene la cantidad de bares y locales bailables que supo tener hace 20 años, la disco Crobar (ubicada en el mismo lugar del noventoso Buenos Aires News) aporta su cuota de música electrónica y recibe a miles de chicos y chicas todos los fines de semana de la mano de dj’s de calibre internacional.

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