
El fenómeno de las citas rápidas ya se instaló en un café de Buenos Aires
Se entrevistan veinte mujeres con veinte hombres; si simpatizan, arreglan un próximo encuentro
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En la mesa donde está Lorena C. se sienta primero Marcelo A. Se miran, se estudian mínimamente y comienzan las preguntas: "¿Y, qué hacés de tu vida?", larga él, con una sonrisa. Tienen diez minutos cronometrados, tras los cuales se acercan los coordinadores y les dicen "cambio". Entonces, él se levanta y rota a otra mesa. Y todo vuelve a empezar, pero con otra chica.
La escena relatada, que presenció LA NACION, ocurrió en la noche del miércoles último en un bar del barrio de Recoleta, en pleno Buenos Aires, y refleja el desembarco de un fenómeno de moda en bares de Estados Unidos y de Europa, llamado speed dating , o cita rápida, la nueva forma de conocerse entre hombres y mujeres jóvenes de entre 25 y 35 años.
Todo empezó en Los Angeles, en 1998, y se le ocurrió a un rabino como método para que se conocieran los jóvenes de la comunidad judía. Pero la idea rápidamente se extendió y fue adoptada por otras ciudades como San Francisco, Nueva York, y pasó a Londres y París, al convertirse para muchos en una alternativa a las tediosas citas a ciegas o al chateo durante horas por Internet.
Cómo funciona
"Es como un juego, y también una forma divertida de conocer gente nueva", dice Laura M., de 27 años. Ellas esperan sentadas y ellos son los que van a rotar, con un recorrido asignado. Aquí hay un promedio de veinte mesas numeradas, separadas entre sí por una distancia de un metro y la música quizá está un poco fuerte para evitar que los de al lado escuchen otra conversación.
Ellos tienen un número abrochado en la camisa y ellas, un cartelito con el nombre de pila. Todos tienen fichas con casilleros en los que deberán anotar el número de participante y una cruz en "me interesó" o en "no me interesó", más "observaciones".
Ya son las nueve y media, afuera la noche es otoñal, pero adentro, en el primer piso del World Sports Café, nadie habla del clima. "¿Che, qué onda esto, ustedes saben cómo es?", pregunta con cierto nerviosismo Sergio F., de 29 años. "Me contaron que es efectivo", responde con seguridad Marcelo N. "Me gusta la idea de conocer varias chicas, veremos qué pasa", acota Sebastián L.
Una hora después, Yanina Stimberg, estudiante de bioquímica de 28 años, y Ariel Hakhamoff, un técnico en electrónica de 29 años, dan la señal de largada. Ambos son los creadores y anfitriones de Fast Dating Argentina, un emprendimiento pensado, en principio, para jóvenes de la comunidad judía que consolidaron a fines del año pasado, aunque no descartan abrirlo al público en general en un futuro no muy lejano.
"Nosotros les hacemos una breve entrevista antes, para que las edades y perfiles sean más o menos acordes", explica Hakhamoff. "Yo quiero que funcione, que se formen muchas parejas", dice Stimberg. Y aclara que se les cobra una consumición mínima de 8 pesos.
El tiempo asignado para cada cita oscila entre los tres y los diez minutos, según los bares y organizadores en distintas partes del mundo. Y tan extendido está el fenómeno que abundan los sitios de Internet con promociones y avisos sobre los próximos acontecimientos. "Todo reservado", "sólo tres vacantes para hombres", advierte otro.
En algunos casos un timbre marca el final de la cita, o alguien dice "cambio", como en la versión porteña.
Una recorrida efectuada por distintos bares de la ciudad de Buenos Aires permitió comprobar que la idea podría difundirse en breve. "Realmente puede funcionar, porque los argentinos somos de adaptar todas las tendencias de moda, como ya ocurrió con el happy hour", afirmó el encargado del bar Down Town Matías en el barrio de Retiro, Eduardo Abelenda.
"Se puede llegar a expandir, puede ser una punta de lanza", sostuvo el dueño del Kilkenny´s de Marcelo T. de Alvear y Reconquista, Ricardo Menéndez Hume. "Lo importante es crear el clima propicio para que la gente se comunique", agregó.
No podía estar más de acuerdo Leandro Tiberti, un licenciado en sistemas de 25 años que comía pizza y tomaba cerveza en el lugar con un grupo de amigos.
"Es una muy buena forma de conocer a varias chicas de una vez, aunque se me va a complicar un poco el tema de la parla", comentó entre risas. Las chicas no se quedaron atrás. "No es fácil conocer gente, acá nadie se va a levantar y a acercarse, me parece una buena idea", sostuvo Gisella Vecchio, una empleada administrativa de 23 años.
La noche avanza en el bar de Recoleta y en algunos rostros ya se advierten ciertas señales de agotamiento. "Llega un momento en que te cansa un poco", confiesa José S. tras enfrentar a la séptima chica. También se observan algunos desvíos en los recorridos."Dale, cambiá ya", le dice Stimberg a Issi, que se resiste a abandonar la mesa 8.
"Me enamoré"
"Me pareció un nabo", anota ella en la mesa 5. "Es muy linda", escribe en su parte el de remera negra. Lorena C., morocha de ojos verdes, cuenta que es la quinta vez que participa.
Pasada la medianoche llega el final. Algunos se quedan charlando y otros emprenden la retirada. La fría estadística revela que hubo cinco aciertos. Al día siguiente los afortunados serán notificados de las coincidencias y les pasarán los teléfonos. Pero hay dos que no esperan la llamada: Sebastián y Jéssica se van de la mano. Fuentes inobjetables afirman que ella escribió "me enamoré". Todo parece indicar que se ha formado una pareja, como diría Roberto Galán.
Los interesados pueden comunicarse al teléfono 4807-6782 o entrar al sitio www.fastdating.com.ar .
A veces conviene callarse
Aunque la práctica de la cita rápida es aún incipiente en Buenos Aires, se prevé que el fenómeno no tardará en expandirse. Pronto habrá cafés de citas en todo el país. Por eso, quienes quieran enterarse de los últimos datos útiles para no fracasar con un postulante podrán entrar en las páginas web www.xdate.co.uk , www.speeddating.com ; www.8minutedating.com ; o la www.predating.com . Casi todos son jóvenes y profesionales.
En una de ellas hay expertos que aconsejan para que la posibilidad de dar con la persona indicada sea mayor. En speeddating.com, Yaacov y Sue Deyo aconsejan sobre el tipo de información que no se debe dar si no se quiere ahuyentar a quien se acaba de conocer. Entonces sugieren:
* no revelar experiencias de las que uno se arrepiente ni aspectos negativos de la personalidad;
* no contar demasiados datos personales, ni abundar en relatos sobre divorcios, tenencia o litigios por hijos, alimentos, operaciones ni enfermedades;
* no confundir una cita con una relación, dicen que muchos solteros que sólo apuntan al matrimonio no llegan jamás a ninguna parte.





