
El folklore será materia escolar
En las aulas: la Cámara de Diputados dispuso que la disciplina se incorpore a los programas de enseñanza en toda la provincia.
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SANTIAGO DEL ESTERO.- La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad el proyecto de ley que dispone la enseñanza obligatoria del folklore regional y nacional en las escuelas del territorio.
La norma establece que esta disciplina deberá ser impartida en un término que no excederá los tres años de los respectivos ciclos educativos.
La divulgación del folklore en las escuelas comprenderá todos sus aspectos y será el Poder Ejecutivo que lo promoverá mediante los maestros o institutos específicos. La iniciativa surgió de la diputada justicialista María Esther Ponce de Tejera.
* * *
Que un legislador lance un proyecto educativo en música en cualquier punto del país es una noticia auspiciosa, en medio del farandulismo vernáculo.
Pero sabemos que muchísimos de nuestros legisladores suelen presentar proyectos como mera justificación de su tránsito por las bancas. Como un modo de hacer buena letra, sin plantearse la viabilidad de sus peregrinas o sólidas iniciativas.
Por eso hay letras que nacen muertas. Porque son pura utopía.
Basta un ejemplo para comprenderlo. Si un diputado o senador propicia la creación de una orquesta sinfónica en su provincia, la idea es loable; diríase, maravillosa. Pero si en esa provincia no hay ni siquiera un profesor de cuerdas (violín, viola, violoncelo) capacitado y actualizado, nadie en su sano juicio podrá creer que allí es atinado fundar un cuarteto de cuerdas; menos en una orquesta de cámara; y ya una orquesta sinfónica resultaría una lesa burla artística.
Enseñanza del folklore. ¿Qué parte del folklore? ¿Lo teórico? ¿La práctica? ¿La música? ¿La danza? ¿La literatura? ¿Qué libro de texto se adoptará para dictar la materia:una recopilación de los tratados de Félix Coluccio, de Isabel Aretz, de Carlos Vega? ¿Se exhumarán los discos de danzas folklóricas de Waldo Velloso?
Cuestiones pendientes
¿Quiénes dictarían las materias? Al parecer, no está resuelto si maestros, profesores recibidos en qué escuela o instituto folklórico. Tampoco se sabe si existen suficientes docentes realmente capacitados para enseñar el folklore en todas las escuelas de Santiago.
¿Se empezará por los ritmos folklóricos y las respectivas danzas de todo el país? ¿O sólo del Noroeste? ¿Se empezará por las danzas tradicionales (chacarera, zamba, gato, cueca, carnavalito, bailecito, pala-pala, sombrerito)? ¿Se las juntará en bloque con la denominada "proyección" que en tal caso prescinde de las coreografías tradicionales, y también con la expresión corporal?
Es incierto si se quitará allí la zamba, como ocurre en esta pampa porque es una danza de enamoramiento.
¿Se exigirá que el profesor de folklore sepa tocar, necesariamente, la guitarra y el bombo -ya que hablar de pianos en nuestras escuelas es otra flagrante utopía, como tener un equipo de audio- para el canto y el baile?
¿Se enseñará quena, charango, bombo y guitarra como instrumentos esenciales? Los alumnos de 7º año aprenderán la lecto-escritura en el pentagrama y aprenderán al menos la quena? ¿Con quién? ¿Con qué metodología? ¿Se recurrirá a la experiencia recogida en estos años en las Escuelas de Música Popular de Avellaneda o del Sindicato Argentino de Músicos?
En Buenos Aires -donde se impartían clases sólo de huella y gato como únicos regionales (!?)- ya se ha dejado de enseñar en las escuelas la Historia del Arte y Cultura Popular. Hoy se ha privilegia la expresión corporal, plástica y teatro mientras se relega el folklore. En Santiago, ¿se revertirá tal tendencia?
Santiago del Estero es una de las provincias netamente folklóricas. Pero en materia de danza se sabe que se han puesto sobre el tapete las desafiantes proyecciones de los Saavedra (Carlos, Juan, Koki y Pajarín) tíos y sobrinos.
Es la moda de la renovación en todo el país. El ir por las ramas sin haber descubierto y saboreado la riqueza de las raíces, las esencias.
Ocurre como hace años en Cosquín, donde circulan y se exhiben solamente los ballets folklóricos. Comisión, organizadores y eminencias grises de ceremonia han sepultado las danzas tradicionales y sus bellísimas coreografías.
Con esta nueva ley, Santiago del Estero asume un desafío. Partir de la lección ofrecida por los santiagueñísimos hermanos Abalos en pleno centro de Buenos Aires allá por los años cuarenta. Partir de la base folklórica, con seriedad y sentido didáctico. Elaborar una reglamentación con los pies puestos sobre la realidad cultural y artística de la provincia para no convertir esta ley en una farsa más de las tantas que proliferan en el país.
Sólo entonces la nueva norma habrá encontrado su razón de ser.
"Cuidar la esencia"
Olga Fernández Latour de Botas, historiadora y estudiosa del folklore argentino, recibió con mucha alegría la decisión de la Cámara de Diputados de Santiago del Estero. "Es muy importante el proyecto", dijo al ser consultada por La Nacion.
Sin embargo, advirtió que hay que tener mucho cuidado al enseñar el folklore para no distorsionar su esencia.
Agregó que lo que comúnmente es denominado proyección de folklore -es decir el generado por los creadores del folklore- debe ser seleccionado por sus valores estéticos y patrióticos.
"Una cosa es una fiesta folklórica y otra cosa es lo que crea un intelectual sobre la base de lo tradicional", explicó Latour de Botas.
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