
El fuego convirtió en cenizas un local clásico de Cariló
La Proveeduría era el único supermercado de la localidad balnearia; no se registraron víctimas
1 minuto de lectura'

CARILO.- Si no fuera por la ausencia de vidrios, reducidos a astillas y esparcidos por la galería y parte del patio del centro comercial, la imagen se asemeja a la de siempre. Aunque parezca increíble, la fachada de La Proveeduría permanece intacta. Pero de esas paredes para adentro, nada quedó en pie. El incendio que arrancó en la madrugada de ayer, en principio por un corto circuito, arrasó con el único y emblemático supermercado que tenía este balneario.
El clima húmedo y lluvioso que fue una constante en el inicio de esta semana y la ausencia de vientos evitaron que las llamas alcanzaran la frondosa vegetación que rodea a la construcción y, con ella, se pudiera extender a propiedades linderas. "Con otras condiciones todo pudo haber sido más amplio, grave y con más daños", dijo a LA NACION Hugo Curutchet, jefe del Cuartel de Bomberos Voluntarios de Pinamar, cuando el incendio ya estaba controlado.
Casi cuatro horas de trabajo continuo, con apoyo de dotaciones de Villa Gesell y General Madariaga, demandó la tarea para acabar con las llamas y enfriar una amplia superficie que abarcaba desde el depósito hasta la línea de cajas. Nadie resultó herido. Los bomberos retiraron del interior dos tubos de gas envasado que quedaron intactos.
"Estamos destruidos, una parte de nuestras vidas se consumió con este incendio", contó a La Nacion una de las encargadas de La Proveeduría, Cristina Calabuig, que lleva más de 30 años al servicio de la firma y fue la primera en llegar al lugar apenas le avisaron por teléfono que había sonado la alarma contra incendios.
Cuando Calabuig llegó al supermercado, ya estaba la policía y arribaban los bomberos. Al abrir la puerta, se encontró con una espesa nube de humo que se iluminó con las llamas que generó la corriente de aire desde el exterior. El fuego se adueñó del lugar y produjo la caída del techo.
Las lenguas de fuego apenas rozaron unos pocos pinos de gran altura que se alinean sobre la calle Boyero, uno de los accesos a este centro comercial. Por el otro extremo, alcanzaron de manera parcial a un quiosco de diarios y a dos departamentos en planta alta, ambos sin ocupantes.
Gustavo Yeannes, uno de los dueños de La Proveeduría, está de viaje en el exterior y ayer anticipó su regreso ante la mala nueva. "Hablé con él y me dijo que ya se vuelve para estar con nosotros", contó Calabuig. Se refiere a los 28 empleados que tiene este supermercado que comenzó como una pequeña despensa a pocos metros de allí y dio origen al centro comercial cuando levantó sus actuales instalaciones, en 1983.
Curutchet insistió en la ventaja que representó la ausencia de viento durante la mañana de ayer. "Si soplaba un poco, se podía dar lo que llamamos un incendio interfase, en el que el fuego que nace en un inmueble avance hacia la vegetación y derive en un incendio forestal difícil de controlar", dijo. Confirmó que los daños alcanzaron a toda la instalación.
Sobre el origen del siniestro, no hay confirmación; tendrán que develarlo los peritos que llegaron desde Costa del Este. Mientras los bomberos echaban agua y se preparaban para remover restos, los especialistas buscaban indicios. Todo indicaría que fue un accidente y que el epicentro pudo haber sido la conexión de alguna heladera o, el tablero que concentra las instalaciones eléctricas del inmueble.






