
El “Godzilla” para bajar de peso: los prometedores resultados de la nueva “llave triple” contra la obesidad, probada también en la Argentina
El ensayo internacional TRIUMPH-2 mostró pérdidas de peso superiores al 20% en pacientes con obesidad y diabetes tipo 2; participaron cuatro centros del país
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“Esto es un cambio total de paradigma”. La frase pertenece a María Jimena Coronel, investigadora principal del Centro Médico Laura Maffei e Investigación Clínica Aplicada, uno de los cuatro centros argentinos que participaron del ensayo clínico internacional TRIUMPH-2.
El motivo de ese entusiasmo es el resultado de un nuevo medicamento experimental llamado retatrutide que algunos especialistas ya comenzaron a describir como el “Godzilla” de los fármacos para bajar de peso. En un estudio de Fase 3 publicado esta semana en The Lancet, más de la mitad de los pacientes que recibieron la dosis más alta dejaron de cumplir criterios de obesidad después de un año y medio de tratamiento.
La investigación analizó a 1152 personas con obesidad o sobrepeso y diabetes tipo 2 en 92 centros distribuidos en ocho países, incluida la Argentina. Los resultados mostraron que quienes recibieron 12 miligramos semanales de retatrutide lograron una reducción promedio del 20,8% de su peso corporal, frente al 4% observado en el grupo placebo.
Pero el dato que más llamó la atención de los especialistas no fue solamente la magnitud de la pérdida de peso, sino el tipo de pacientes en los que se obtuvo.
Durante años, la combinación de obesidad y diabetes tipo 2 representó uno de los escenarios más difíciles de tratar. Los pacientes con ambas enfermedades suelen responder peor a las intervenciones destinadas a reducir peso que quienes presentan obesidad sin diabetes. Por eso, los autores del trabajo y los investigadores que participaron del ensayo consideran que los resultados podrían marcar un punto de inflexión.
“Hasta ahora, lograr reducciones de peso superiores al 15% en pacientes que presentan simultáneamente obesidad y diabetes tipo 2 representaba un enorme desafío clínico”, explicó Coronel a LA NACIÓN. “Esto supera sensiblemente lo observado con otros agonistas del receptor GLP-1 [ejemplo Ozempic y Wegovy] en poblaciones equivalentes”.

El trabajo fue liderado por Virginia Bellido, Carel W. le Roux, Elif I. Ekinci, Petter Bjornstad, Juan P. Frías y colaboradores, investigadores vinculados a hospitales, universidades y centros de investigación de distintos países. Los resultados fueron publicados el martes en The Lancet.
Los participantes fueron asignados aleatoriamente a placebo o a distintas dosis de retatrutide —4, 9 y 12 miligramos— administradas mediante una inyección semanal a lo largo de 80 semanas. El objetivo principal era evaluar cuánto peso podían perder y qué impacto tenía el tratamiento sobre el control glucémico.
Los resultados fueron consistentes en todas las dosis, aunque el mejor desempeño se observó en el grupo de 12 miligramos. Allí, además de la pérdida promedio del 20,8% del peso corporal, más de la mitad de los participantes dejó de cumplir criterios diagnósticos de obesidad.
“Representa una modificación profunda del curso de la enfermedad”, sostuvo Coronel.
Juan P. Frías, director médico del Los Angeles Institute for Metabolic Research e investigador del estudio, calificó los resultados como “un hito importante para las personas que viven con diabetes tipo 2”. Según sostuvo, “la magnitud de la pérdida de peso observada necesitaba ser demostrada en un gran ensayo Fase 3”.
La “llave triple”
Si el apodo “Godzilla” busca describir la potencia de la molécula, la expresión “llave triple” intenta explicar cómo funciona.
Los medicamentos más conocidos de esta generación, como semaglutida o tirzepatida [Mounjaro y Zepbound], actúan sobre una o dos vías biológicas relacionadas con el apetito y el metabolismo. Retatrutide agrega una tercera.
“Si las opciones actuales actúan como una llave que activa uno o dos receptores hormonales, retatrutide actúa como una llave triple”, explicó Coronel.
La molécula estimula simultáneamente los receptores GLP-1, GIP y glucagón. Los dos primeros ya son conocidos dentro de la medicina metabólica moderna. El tercero agrega un mecanismo adicional relacionado con el gasto energético y la regulación metabólica.
Por eso muchos especialistas consideran que representa una evolución respecto de los tratamientos disponibles actualmente.

“Comenzamos a hablar de drogas modificadoras de enfermedad que actúan sobre la fisiopatología subyacente y esto es un cambio total de paradigma”, afirmó la investigadora argentina.
El impacto no se observó solamente sobre el peso. Los investigadores registraron descensos de entre 1,4% y 1,6% en la hemoglobina glicosilada (HbA1c), uno de los indicadores centrales para evaluar el control de la diabetes tipo 2.
Además, hasta el 40% de los participantes alcanzó valores de glucemia considerados normales al finalizar el estudio.
Los autores describieron a retatrutide como un agonista triple de los receptores GIP, GLP-1 y glucagón, una combinación que actualmente también se estudia para otras enfermedades asociadas a la obesidad, como la apnea obstructiva del sueño y la artrosis de rodilla. Según señalaron en el trabajo, la estrategia busca actuar simultáneamente sobre distintos mecanismos metabólicos involucrados en el exceso de peso y la diabetes tipo 2.
La participación argentina
La Argentina también formó parte de TRIUMPH-2.
Según el registro oficial ClinicalTrials.gov, participaron cuatro centros nacionales: el Consultorio de Investigación Clínica EMO SRL, el Centro Médico Viamonte, el Centro Médico Laura Maffei – Investigación Clínica Aplicada, todos en la ciudad de Buenos Aires, y el Centro de Salud e Investigaciones Médicas de Santa Rosa, La Pampa.
Según indicaron a LA NACION desde el Centro Médico Laura Maffei, se reclutaron 11 participantes para el ensayo.
Según detalló Coronel, la clínica porteña logró una retención del 100% durante las 80 semanas de seguimiento previstas por el protocolo.
La especialista remarcó que todavía existen preguntas sin respuesta. El estudio no comparó de forma directa retatrutide contra semaglutida o tirzepatida y tampoco permite afirmar que la obesidad o la diabetes hayan sido curadas.
Sin embargo, considera que los resultados ubican a la molécula entre las candidatas más prometedoras de la nueva generación de tratamientos metabólicos.
Los investigadores también deberán seguir evaluando la seguridad a largo plazo y determinar cuánto tiempo se mantienen los beneficios observados durante el ensayo.

Para la investigadora, el dato más relevante es que más de la mitad de quienes recibieron la dosis más alta dejaron de cumplir criterios clínicos de obesidad.
“Representa una modificación profunda del curso de la enfermedad”, reiteró.
Los resultados de TRIUMPH-2 también acercan a retatrutide a una posible aprobación regulatoria en Estados Unidos. En julio, Eli Lilly informó que planea presentar ante la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) la solicitud de autorización durante el primer trimestre de 2027. La compañía considera que los resultados obtenidos en los estudios del programa TRIUMPH constituyen la base necesaria para iniciar ese proceso regulatorio.
Mientras tanto, en la Argentina ya se vende de forma ilegal
El entusiasmo que despierta la molécula tiene una contracara.
Aunque retatrutide continúa en fase de investigación clínica y todavía no está autorizada para su comercialización en la Argentina, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) emitió en agosto una alerta sanitaria tras detectar la venta de productos que declaraban contener esa sustancia.
En esa comunicación, el organismo recordó que la eficacia y la seguridad de la molécula continúan bajo evaluación y advirtió que se desconocen las condiciones de fabricación y composición real de muchos de los productos ofrecidos por internet.
La situación escaló cinco semanas después.
A través de la Disposición 6140/2026, publicada la semana pasada, la Anmat prohibió el uso, comercialización, distribución y publicidad de cualquier producto destinado a seres humanos que declare contener retatrutide o retatrutida, con excepción de aquellos utilizados en investigaciones clínicas autorizadas.
La medida alcanzó a todas las presentaciones ofrecidas en plataformas digitales, redes sociales y otros canales informales de venta.
En los fundamentos de la decisión, el organismo recordó que no existe actualmente ningún medicamento comercializado legalmente en el país que contenga esa molécula y señaló que los preparados inyectables elaborados sin controles apropiados pueden representar riesgos graves para la salud, incluidas infecciones potencialmente fatales.
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