
El hombre araña ya no es invencible
Cayó un ladrón que asaltaba departamentos luego de bajar con sogas desde la terraza de los edificios; hay un prófugo.
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-Mami, mami, tené cuidado. El hombre araña está en la terraza.
Noemí Huerto, la madre de Daniela, de 11 años, tardó un instante en reaccionar. Pensó que su hija le hablaba del popular dibujo animado.
Cuando la pequeña le aclaró que se refería "a un ladrón, que le dicen el hombre araña porque roba departamentos luego de bajar con una soga desde la terraza", entendió.
Las fuertes pisadas que a la 0.05 de ayer provenían de la azotea del edificio de ocho pisos situado en Virrey Arredondo y Zapiola, en el barrio de Colegiales, tenían una explicación.
La mujer estaba por terminar el trabajo que se había traído de la oficina en el living de su departamento 8 "B", cuando escuchó los primeros ruidos.
"Mi mamá se asustó mucho, enseguida entró en mi dormitorio, donde yo estaba escuchando música y se fijó que la persiana estuviera baja, lo mismo hizo con su habitación, porque las pisadas cada vez se escuchaban más fuerte", relató la niña en diálogo con La Nación .
Huerto, sin dudar un minuto, se comunicó con la policía, que detuvo al delincuente. "Mi madre decidió llamar a la policía porque de noche no es común escuchar esos ruidos, de día sí, los vecinos cuelgan siempre la ropa", explicó Daniela.
Vigilancia area
Debido a una gran cantidad de denuncias de robo, en las cuales los vecinos de Palermo, Barrio Norte y Belgrano declararon ser asaltados por un hombre que entraba a robar en sus departamentos colgado de una soga, la policía montó un operativo especial, que incluía el patrullaje nocturno por medio de un helicóptero. Pero antenoche, por la lluvia, el aparato no voló.
"Recibimos una llamada en la cual una mujer decía escuchar ruidos extraños, la gente está un poco sensibilizada con la gran cantidad de robos, pero el relato de esta señora fue muy creíble", recordó el titular de la División Robos y Hurtos de la Policía Federal, comisario Carlos Pardal, a cargo del procedimiento.
Al llegar al edificio de Virrey Arredondo 3011, la policía advirtió que sobre la calle Zapiola, desde la terraza hasta el quinto piso caía una cuerda. "Evidentemente, el hombre subía y bajaba por escalonamiento", señaló el comisario.
"Ni bien llegó, la policía entró en el cuarto de mi mamá y al mirar por la ventana se dio cuenta de que la soga estaba en la terraza, a mi mami casi le da un ataque", recordó Daniela.
Inmediatamente los efectivos policiales se dirigieron a la terraza. "Pero no podíamos entrar, estaba cerrada con llave, la tuvimos que romper", dijo Pardal.
En ese momento, el delincuente, un joven peruano de 22 años, cuya identidad no se difundió, se preparaba para descender por la soga y asaltar algunos de los 24 departamentos del edificio.
"El asaltante, sin oponer resistencia, se entregó. Pero a pesar de no estar armado, estaba perfectamente equipado", sostuvo el comisario.
La soga que tenía el "hombre araña", es la misma que utilizan los escaladores profesionales: cada 40 centímetros tenía un nudo que poseía una arandela. En el bolso del asaltante había dos argollas que estaban unidas con un gancho, un barbijo, una gas adormecedor o irritante y una barreta metálica.
"Cuando nos retiramos, con el delincuente apresado, otra vecina nos comunicó, que había visto ingresar a dos hombres por la puerta principal y, según la descripción de la señora, uno de ellos era el detenido", señaló el comisario. El otro hombre se habría escapado.
Para Pardal "los delincuentes habrían ingresado en el edificio con alguna llave robada, y cuando notaron la presencia policial, uno de ellos tuvo tiempo para escaparse, deslizándose por la soga".
El detenido estaba acostumbrado a balancearse en las alturas: una alta fuente policial señaló a La Nación que el delincuente hasta hace muy poco tiempo trabajó como trapecista en distintos circos del interior del país, sobre todo en el Norte.
"Tiene un excelente estado atlético, es evidente que realizaba un duro entrenamiento diario", sostuvo la fuente. Mide un metro sesenta y pesa 60 kilos. Quizás ahora teja sus redes entre los barrotes.
La policía terminó con un mito
Cuando los porteños comenzaban a preguntarse si el hombre araña realmente existía, la policía terminó con el mito.
Lo descolgaron de un edificio de Colegiales cuando se disponía a robar algunos departamentos. Tenía entre sus pertenencias ganchos de escalamiento, sogas, gas paralizante y barbijos: todo él parecía la versión James Bond de Alta Montaña.
Su captura también fue de película. Lejos de suponer que la profunda investigación policial acabó con sus andanzas, fue la leyenda la que lo condenó: una niña, Daniela de 11 años, escuchó ruidos en la terraza de su edificio. Sin pensarlo, le informó a su madre: "El hombre araña está arriba". Hubo explicaciones: "Es el que sale en la tele, mami". Finalmente llamaron a la policía y, sí, ahí estaba el falso arácnido desplegando su equipo y presto para saltar.
Para Daniela ahora habrá descanso. Desde ayer los furiosos helicópteros de la Federal dejarán de pasar sus reflectores sobre los edificios de la zona Norte o de aquellos barrios considerados "distinguidos".
Eso nunca pasó en las barriadas del sur de la Capital, como San Telmo, quizá por el otro mito popular, a todas luces errado: los ladrones vienen desde esos lares y se disfrazan de montañistas una vez que eligieron a sus víctimas.
Ahora los vecinos tendrán la paz que les quitó el intrépido hombre de las alturas y dormirán tranquilos sin tener que imaginar que el spiderman vernáculo entrara por las ventanas y se llevara las pertenencias declaradas a la DGI y aquellas que son secretas.
También descansarán los efectivos de la Federal y sus máquinas voladoras, blanco elegido por algunos trasnochados francotiradores, que se ensañaban con ese blanco móvil cuando la madrugada se hacía tediosa.
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