El horóscopo chino de Ludovica Squirru nace en Traslasierra

La astróloga vive en Las Rabonas, Córdoba, donde disfruta de las ferias y de la energía de un lugar “único”
Gabriela Origlia
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29 de enero de 2016  • 00:58

CÓRDOBA.– El próximo lunes 8 arranca el Año Nuevo Chino; el 4714. Es el año del Mono de Fuego y, aunque, en Argentina el barrio Chino de Belgrano será este fin de semana el centro de los festejos, hay un lugar en esta provincia donde –durante varios meses– una mujer analiza y escribe qué deparará la astrología china. Esa mujer es Ludovica Squirru, que vive desde hace tiempo en Traslasierra. De hecho, para ella, Las Rabonas y Nono son "su" lugar en el mundo.

Este año, además, eligió la reserva de monos carayá, en La Cumbre, para realizar la portada de su libro. Pasó un par de días allí, donde Alejandra Juárez lidera un proyecto de conservación y rehabilitación de estos animales, que se mantiene sólo con aportes voluntarios.

Ludovica dice que, apenas llegó, tuvo "onda" con la mona Juliana: "Me la pusieron en los brazos y fue inmediato. Hicimos mil fotos más, pero ninguna como esa, la primera".

Confiesa que terminó "de cama" después de lidiar con los inquietos y aulladores monos, aunque disfrutó y sintió "una muy fuerte comunión con la especie, con la humanidad que tienen, con su mirada".

Cada marzo, entre las sierras y los arroyos, comienza a prepara el horóscopo chino del año siguiente. Para éste que comienza vaticinó un período con lluvias y complicaciones para el medio ambiente. Algo que, apunta, servirá para transformar rumbos y aprender a ser "más humanos".

Entusiasta a la hora de hablar de la docena de animales del horóscopo chino, enfatiza que este año será el de la consolidación "de todo lo que se fue gestando, que se concretará con nuevas formas y paradigmas de vida". Insiste en que serán tiempos de reinvención y refundación.

Su pasión por Traslasierra nació cuando era muy chica, de la mano de su abuela Marilú, con quien pasaba sus vacaciones en Las Rabonas. A su abuela la describe como "visionaria, enérgica, laburadora", y enfatiza que, más allá de las experiencias de esa época, cuando ella misma pudo elegir, se volcó por este lugar. "Armé acá los cimientos de mi vida, busqué reconstruirme –dice Ludovica–. Esta zona tiene una enseñanza".

Estas sierras con alto contenido de mica y cuarzo, afirma Ludovica, ayudan a catalizar los procesos muy de golpe: "Te volvés loco o cuerdo de remate. Dan un proceso muy transformador". No duda en definirlas como "el Tíbet serrano".

Energía y horóscopo

En 2012 congregó a sus vecinos –entre ellos a Charly García– y a otros amigos a "refundar una nueva Argentina". Se vistió como un hada y afirmó que Traslasierra es "la capital espiritual del país". Allí pasa todo el tiempo que le permiten sus viajes, cuida de sus animales y plantas, hace ceremonias, disfruta de las salidas y las puestas del sol, y dedica tiempo a observar los cielos estrellados.

Comenta que sus días son muy tranquilos, y que a las 7 ya está arriba. "Soy diurna, alondra. Me dedico mucho a la lectura, al estudio, a mis ceremonias diarias para agradecer y estar en sintonía", cuenta. Adora cocinar e ir los sábados a la feria de Villa Las Rosas, donde se encuentra con amigos, pasea y hace compras o participa del trueque.

A Ludovica le gusta comer rico. "No soy extremista en nada; no me privo de un asadito una vez por semana. Privarse de todo, hacer siempre esfuerzos no va, hay que saber graduar", asegura. En su año hay distintas etapas: cuando empieza a escribir su libro vive "más para adentro", aunque no abandona los cursos y talleres que ya son parte de Traslasierra.

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