
El mamut congelado mantiene sus tejidos intactos
Vivió hace 23.000 años y aún conserva su pelo y su olor; medía más de 2,5 metros.
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Como si se tratara de una picardía, de robarle algo de sus secretos a la prehistoria, el expedicionario francés Bernard Buigues se salió con la suya: luego de casi 3 meses de duro trabajo logró extraer de la tierra congelada un mamut entero, con carne, piel, huesos... con todo.
El elefante peludo descansaba en su ataúd de hielo desde hace 23.000 años, cuando ver un mamut paseando era lo más normal del mundo en la gélida Siberia.
Para evitar el más mínimo deterioro, el equipo de Buigues lo extrajo metido dentro del bloque de hielo que lo contenía, con ayuda de un poderoso helicóptero.
"Fue muy difícil -contó Buigues, durante una conferencia de prensa telefónica de la cual participó La Nación -. Habíamos calculado que el bloque pesaba 16 toneladas, pero pesaba 22, cerca del límite de lo que podía levantar el helicóptero."
El mamut fue transportado 322 kilómetros a una cueva congelada a 15 grados bajo cero, ubicada en los alrededores de Khatanga, un pequeño pueblo siberiano con poco más de 4000 habitantes.
En ese lugar, los investigadores comprobaron a grandes rasgos el buen estado de conservación del animal. Allí se quedará el mamut mientras pasa el durísimo invierno siberiano. "El próximo año comenzaremos a descongelarlo, utilizando aparatos similares a secadores de cabello", explicó el paleontólogo holandés Dick Mol, que acompañó a Buigues durante la conferencia organizada por Discovery Channel, que financia la expedición y promete un documental para marzo del 2000.
El olor de la bestia
Pero, dejando de lado la simple curiosidad, ¿para qué sirve un mamut como el de Khatanga? Los científicos no tienen grandes preguntas sobre su fisonomía, ya que éste no es el primer mamut que aparece con sus tejidos blandos en buen estado. Esto marca una importante diferencia con respecto a los dinosaurios, muchos millones de años más antiguos que los mamuts, de los que sólo quedan sus huesos convertidos en piedra (los fósiles).
La expedición de Buigues estuvo envuelta desde el comienzo en un rumor: buscaban un mamut en buen estado para clonarlo.
Dick Mol, con el mismo Bernard Buigues sentado a su lado, se encargó de aclararlo. "Es muy prematuro hablar de clonación -dijo-. Por un lado, aún no sabemos si podremos encontrar ADN intacto del animal, una condición excluyente para tal empresa. Pero, por otro lado, me pregunto qué clase de vida le daríamos al mamut. No podría sobrevivir en la naturaleza, ya que las condiciones de vida actuales son completamente distintas de las que había en Siberia hace miles de años, cuando el clima era muchísimo más frío. Tampoco tendría sentido clonar un mamut para tenerlo en un zoológico. En fin... no creo que se intente."
Buigues prefirió referirse a lo que, para él, fue toda una sorpresa. "El pelo... la cantidad de pelo del animal es impresionante. Y no sólo se conserva su color. También se puede apreciar el olor de este mamut que, por lo que calculamos, al momento de su muerte tenía unos 47 años de vida y medía algo más de 2 metros y medio de altura."
En este sentido, Mol aprovechó para "desmitificar que todos los mamuts hayan sido gigantes. Este ejemplar es una prueba de que los había de tamaños menores".
El cazador de mamuts
Los científicos saben que algunos mamuts alcanzaron los 5 metros de altura. Eso significa un elefante tan alto como un segundo piso.
En la Argentina no tuvimos mamuts. Nuestras pampas fueron recorridas por otro grupo de elefantes ya extinguidos, bastante más primitivos: los mastodontes.
Para discriminar entre grupos de animales del tipo de los elefantes, los científicos se fijan básicamente en los colmillos y en las muelas.
Los mastodontes, entonces, formaban un grupo, mientras que la familia de los elefántidos formaba otro que incluía distintas especies de mamuts y, más tarde, los elefantes modernos. Conclusión: el pasado supo de una variedad de animales similares a los elefantes muchísimo más rica que la actual. Hoy, apenas sobreviven dos especies: los elefantes asiáticos y los africanos.
Nadie sabe por qué se extinguieron los mamuts hace unos 10.000 años. Probablemente los profundos cambios climáticos que modificaron el medio ambiente acabó con ellos. Lo que sí es seguro es que el hombre convivió con los mamuts, y los cazó. Y tal vez, hasta contribuyó con su desaparición, como algunos piensan.
La leyenda
Para la ciencia, el primer hallazgo de un mamut ocurrió en el siglo XVIII. Pero para entonces los habitantes de Siberia los conocían muy bien.
El único detalle era que, según pensaban, los mamuts eran seres subterráneos que morían en cuanto se los desenterraba y veían la luz. Por eso les pusieron mamunt, que en su idioma significa animal cavador .





