El mate gana adeptos en los bares porteños
Se convirtió en una alternativa que crece; es una compañía que eligen los que se reúnen a estudiar o a charlar por varias horas
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El café y el té están comenzando a perder la exclusividad que tenían en los bares y confiterías porteños. Auspiciado por cierto marketing turístico y aprovechando la legión de adeptos que lo toman a toda hora, el mate -solo, con bizcochitos o con tortas fritas- se convirtió en una alternativa que gana espacio en las cartas de restaurantes y bares.
En Puerto Madero, Barrio Norte, Palermo, Belgrano y San Telmo se pueden encontrar mesas donde las charlas, reuniones de trabajo o tardes de estudio se amenizan con rondas de mate.
La yerba no está destronando al café. Y el mate no constituye una amenaza para el capuchino, el café con leche o el cortado; sin embargo, los termos y las yerberas se están abriendo un lugar en las mesas.
Xcaret es un restaurante de Puerto Madero donde confluyen los oficinistas al mediodía o cuando salen del trabajo. A toda hora hay mates plateados sobre las mesas que invitan a aflojarse la corbata y disfrutar de un recreo con termo en mano.
La versión corporativa de la criollísima infusión se sirve por seis pesos el termo entero -o cuatro si se pide media medida de agua- y se acompaña con bizcochitos.
"El mérito en realidad no fue mío -explica Laura Toffolet, gerente del restaurante-. Se les ocurrió a mis clientes, que por la crisis no querían gastar en capuchinos todo el tiempo y me empezaron a pedir que sirviera mate."
Los fines de semana, los mates distribuidos en las mesas exteriores del restaurante hechizan a los turistas del interior que, alojados en hoteles, extrañan el amargo sabor de la yerba mojada. "Con la gente del interior es un exitazo. Pongo mates en las mesas de afuera y se vuelven locos", dice Toffolet.
Mister Mate
San Telmo tiene su versión turística de bar para matear: se llama Mister Mate y funciona en un local reciclado de Estados Unidos al 500.
Las mesas redondas están distribuidas en un salón ambientado como los conventillos de los años 30, con enredaderas, pajareras y piso de baldosas marrones y beiges distribuidas en forma de damero.
Para acceder al kit completo hay que pagar cuatro pesos y eso otorga derecho a cambiar la yerba las veces que sea necesario. La propuesta se puede acompañar con preparaciones típicas de la pastelería criolla: crocantes pastelitos de dulce de batata o membrillo, bizcochitos de grasa, tortas fritas o medialunas.
Por la noche, las rondas de mate se amenizan con espectáculos tangueros o folklóricos que fascinan a viajeros alemanes, japoneses, norteamericanos y canadienses, entre otros. Para ellos, el mate es una curiosidad más que un placer.
"Un poco promiscuo"
Vincent vive en Francia y viajó a Buenos Aires para aprender a bailar tango en una academia para extranjeros. Vincent cree que el mate es "un poco promiscuo: todos toman del mismo sitio", y con respecto al sabor... "¡es muy amargo; no es rico para mí!", exclama frunciendo el ceño.
En Las Cholas, de Las Cañitas, en Palermo, y en Cumaná, de Barrio Norte, las pavas humeantes se apoyan directamente sobre las mesas y el mate se sirve con canastas de bizcochitos o pan casero con mermelada o dulce de leche.
El menú vale tres o cuatro pesos, según se elija uno o los dos acompañamientos, y se puede optar entre la yerba común, la saborizada, o con un saquito de boldo sumergido en la pava para darle gusto al agua.
El lugar tiene sus habitués y no es extraño que haya que esperar turno en alguna mesa para poder acceder al combo matero.
"Nosotras nos reunimos para estudiar. Antes íbamos a alguna casa, pero acá es más divertido y, como hay mate...", cuenta Mariela Ginés mientras hace garabatos con un crayón sobre el mantel de papel que cubre las mesas de madera.
Fieles adeptos
"Tenemos un horario de mate, que es de 16 a 19.30; después de esa hora ya se pueden comer empanadas o pizza. La gente viene y se instala varias horas; estudian, charlan... De vez en cuando viene alguno que otro turista, pero la mayoría de nuestros clientes son personas grandes, oficinistas y estudiantes", explicó Daniel Beliz, encargado de Cumaná, en Rodríguez Peña casi esquina Santa Fe.
El mate no es una gran fuente de ingresos para los locales que lo sirven, pero los gastronómicos coinciden en que genera un público fiel que se fanatiza con el lugar y vuelve varias veces por semana atraído por el ritual de la yerba burbujeante.
Dónde cebar mate
Mister Mate: Estados Unidos al 500, en San Telmo. Ambientado como un conventillo de los años 30, el kit matero se consigue por cuatro pesos.
Cumaná: Rodríguez Peña 1149, Barrio Norte. El menú vale tres o cuatro pesos según se elija uno o dos acompañamientos. Se puede optar por yerba mate común o por varios tipos de la saborizada.
Las Cholas: Arce 306, en Las Cañitas, Palermo. Con canastas de bizcochitos o pan casero con mermelada y dulce de leche.
Xcaret: Alicia Moreau de Justo 164, en Puerto Madero. El termo entero vale seis pesos y cuatro, la media medida.
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