
El mercado negro de armas subió sus precios
Las importadas duplicaron su valor
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La devaluación que se padece desde comienzos del año también fue inexorable con un mercado que, pese a ser ilegal, subsiste desde hace tiempo en el hampa: la venta y el alquiler de armas de fuego a los delincuentes.
El mercado de armas importadas, por supuesto, reveló un incremento notable, tal vez superior a la cotización actual del dólar, según confiaron fuentes policiales y de la justicia penal que, a diario, tienen contacto con este tipo de delitos.
Hace un par de semanas, durante el interrogatorio en una fiscalía penal de San Isidro, un chico de 18 años, que fue detenido in fraganti durante un asalto a mano armada en un banco de esa jurisdicción, afirmó sin tapujos que el arma que usó -una pistola calibre 9 mm, de Fabricaciones Militares, de origen nacional, con su número limado- la había comprado en un villa por $ 200.
El precio actual de un arma de esas características -que son consideradas de guerra-, en el mercado legal, puede rondar el doble o un poco más.
Y si se trata de armas similares, pero importadas, el valor se multiplica rápidamente.
"Por lo que dicen varios de los ladrones que atrapamos, ahora, una pistola buena, como las Browning, Colt o Beretta (todas de origen norteamericano) cuestan -según el modelo y el estado- entre 600 y 1000 pesos", confió a LA NACION un comisario de la zona norte del conurbano.
A fines de diciembre último, cuando la policía bonaerense descubrió un importante arsenal en una finca de la ciudad de General Rodríguez, se supo que esa organización vendía pistolas norteamericanas que habían sido robadas en domicilios particulares de la zona, a razón de 500 pesos. En el catálogo de esa banda figuraban granadas MK-2 a 200 pesos y fusiles de origen nacional a unos 600 pesos.
Municiones muy caras
Esto demuestra que el mercado negro de las pistolas automáticas importadas creció algo más del doble. Pero, según los mismos informantes, otro producto de este rubro que se encareció aún más para los delincuentes son las municiones. Se puede tener un arma excelente o regular, pero si la munición no es buena su funcionamiento no será óptimo, afirman los veteranos tiradores.
Las municiones de calidad y que durante la convertibilidad estuvieron a precios accesibles eran las de origen norteamericano, que siempre resultaron confiables, según dijeron armeros consultados.
Pero ahora, según confiaron las mismas fuentes, en el mercado negro se consiguen proyectiles calibre 9 mm a casi tres o cuatro veces más que lo habitual.
Otro mercado que sigue latente es el del alquiler de armas tales como pistolas ametralladoras y, en especial, fusiles de asalto, como el fusil automático liviano (FAL) de origen belga, pero la mayoría de los que son secuestrados son de fabricación nacional, que suelen alquilarse en el mercado ilegal a unos 500 pesos.
Este armamento sólo es usado por las grandes bandas que roban camiones de caudales, pues los proyectiles de fusil suelen perforar las carrocerías reforzadas de los blindados.






