
El padre argentino que denunció a su exesposa brasileña logró regresar al país con sus dos hijos
Herman Krause arribó este miércoles con los niños después de que un tribunal brasileño habilitara la restitución; los menores volvieron a la escuela y la Justicia argentina deberá definir a quién corresponde su cuidado definitivo
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A casi dos años de que sus hijos fueran llevados a Brasil sin su autorización, Herman Krause finalmente logró regresar con ellos a la Argentina. El padre y los niños, Paco, de 11 años, y Mateus, de 8, arribaron al país este miércoles después de que una resolución de la Justicia brasileña habilitara la ejecución de la sentencia que había ordenado su restitución al país.
El viaje puso fin a la espera que mantenía a los tres en San Pablo desde mediados de julio. Los chicos se encontraban provisoriamente bajo el cuidado de Krause, pero no podían abandonar Brasil hasta que no lo definiera el Tribunal Regional Federal de la 3ª Región (TRF-3). La autorización llegó este martes y, menos de 24 horas después, emprendieron el regreso a la ciudad de La Plata.
“Los chicos están muy bien, muy tranquilos. Están con su familia, jugando y felices”, aseguró Krause a LA NACION. El hombre contó que el jueves los menores fueron a la escuela en Buenos Aires y señaló que se adaptaron favorablemente al cambio.

Krause contó que recibió la noticia cuando estaba con sus hijos en un centro comercial de San Pablo. Cerca de las 20, su abogado brasileño, Marco Aurelio Gerace, lo llamó y le preguntó si tenía dinero para comprar pasajes para ir a la Argentina. “Me dijo: ‘Sacá pasajes para mañana porque el juez confirmó tu pedido y se pueden ir’”, relató. Esa misma noche consiguió lugares en un vuelo que saldría el miércoles a las 17.
Sin embargo, debía resolver un problema: los chicos no tenían la documentación necesaria para viajar. El platense se comunicó con el consulado argentino en San Pablo y recibió la indicación de presentarse allí para tramitar los documentos de emergencia. Mientras tanto, Gerace se presentó para coordinar el operativo de salida y evitar que surgiera algún inconveniente en el aeropuerto que pudiera afectar a los chicos.

Cerca de las 13, Krause se reunió con sus abogados, funcionarios judiciales y representantes argentinos. El grupo se trasladó hasta el aeropuerto, donde también intervino la Policía Federal brasileña.
Junto con sus hijos fueron trasladados en una camioneta custodiada hasta la puerta de la aeronave. “Verificaron que estuviéramos sentados en el avión y ahí se fueron. Fue un operativo como de presidente”, describió Krause. Y agregó: “Para mí fue una tranquilidad poder salir así”.
La resolución que habilitó el regreso
El proceso judicial que desembocó este miércoles en la vuelta de los menores a su país de origen comenzó después de que Juliana Magalhães de Lima, madre de los chicos y exesposa de Krause, trasladara a los dos niños desde la Argentina hasta Brasil en octubre de 2024 sin la autorización del padre.
La sentencia dictada el 15 de julio de 2026 por el juez federal Marco Aurelio de Mello Castrianni reconoció que se había producido una retención ilícita, estableció que la Argentina era el país de residencia habitual de los menores y ordenó su regreso.
En esa misma decisión, el magistrado dispuso que, mientras se aguardaba la intervención del tribunal superior, los chicos permanecieran provisoriamente bajo el cuidado de Krause. El fallo también prohibía que Krause abandonara San Pablo o saliera de Brasil con los niños sin una autorización judicial expresa. Por ese motivo, aunque desde el 15 de julio vivían juntos, los tres debieron permanecer en ese país durante más de un mes.

La madre presentó primero un pedido de aclaración sobre la sentencia. El 30 de julio, el juez incorporó algunas precisiones, entre ellas que la entrega de los niños a Krause tenía carácter exclusivamente cautelar y no definía la guarda, pero mantuvo la orden de restitución.
Más tarde, Magalhães de Lima apeló la restitución, pidió que se suspendiera su ejecución y solicitó que se restableciera la situación anterior, con los chicos nuevamente en su residencia mientras se tramitaba el recurso.
La situación se destrabó este martes. Ese día, el juez federal Herbert Cornelio Pieter de Bruyn Junior, integrante del TRF-3, aceptó un pedido presentado por Krause para que la apelación no demorara la ejecución del regreso.
El magistrado autorizó que avanzaran inmediatamente las medidas necesarias para concretar la restitución y levantó las restricciones de desplazamiento indispensables para que el padre pudiera viajar acompañado por sus hijos. También consideró que la apelación de la madre no impedía, en ese momento, ejecutar el retorno porque las pruebas reunidas no demostraban el riesgo grave exigido por el Convenio de La Haya para rechazarlo.

Sin embargo, la resolución del 25 de agosto no definió la tenencia de los niños ni cerró el recurso de fondo presentado por la madre. Su alcance fue habilitar el regreso y permitir que la discusión sobre el cuidado definitivo de los menores continúe ante la Justicia argentina.
Una nueva etapa en la Argentina
El hombre contó a LA NACION que desde la llegada a la Argentina se enfocó en reorganizar la vida de sus hijos en el país. Su primera prioridad fue la escolaridad, también los llevó al dentista y aseguró que en el transcurso de esta semana comenzarán a recibir acompañamiento psicológico. Además, los llevará a un centro médico para que les realicen los controles médicos necesarios para que puedan practicar deportes.
Krause sostuvo que sus hijos fueron los principales perjudicados por el conflicto: “Más allá de lo que le pasa a los adultos, los más dañados en estas situaciones son los niños”.

Después de la extensa disputa y la espera en Brasil, aseguró que todavía intenta asimilar esta nueva etapa. Anticipó también que se presentará junto con sus abogados ante la jueza de Familia que interviene en el país para solicitar el cuidado personal unilateral de sus hijos y distintas medidas de protección destinadas a evitar un nuevo traslado sin su aprobación.
El vínculo de los chicos con su madre también quedará sujeto a lo que disponga ese juzgado. Mientras permanecían en Brasil se había establecido un régimen de tres videollamadas semanales. Ahora, según explicó Krause, la modalidad de comunicación deberán ser redefinidas en la Argentina.
Respecto de las posibles consecuencias para su exesposa, Krause explicó que, aunque ahora podría presentar una denuncia penal, por el momento decidió no hacerlo. Durante el proceso de restitución había evitado avanzar por esa vía porque, según le explicó su abogado brasileño, la existencia de una causa penal contra la madre en la Argentina podía obstaculizar la entrega de los chicos. El hombre aseguró que solo reconsiderará su decisión si se produce un nuevo intento de alterar la situación de los menores.
LA NACION intentó contactarse con el entorno de Juliana Magalhães de Lima, pero no obtuvo respuesta.
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