
El puño del karateca, causa de una muerte
Se debate la cuestión en un caso penal
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LA PLATA.- El puño del boxeador y las manos del karateca son considerados -por jurisprudencia- armas, lo que llevó a un fiscal a pedir que, en la muerte violenta de un hombre, el caso se tomara como homicidio simple. Aunque más tarde la cuestión quedó -por ahora- como homicidio preterintencional (la muerte no buscada durante la comisión de otro delito), el tema de la mano del experto en artes marciales sigue en danza.
El drama en cuestión se produjo el 25 de diciembre de 1999, en 13 y 21, en City Bell, tras un choque de autos. Hubo una pelea y un hombre duramente golpeado en la cabeza: Gaspar Ayala, de 42 años, uno de los conductores.
Ayala fue llevado a la guardia del hospital de Gonnet. Tras una revisión, fue enviado a su casa. Se acostó a dormir y pasó del sueño a la muerte.
Ahora, Alejo Alonso -hoy de 26 años- está preso, acusado por esa muerte. Se trata de un muchacho de carácter áspero, presuntamente experto en alguna de las muchas artes marciales que se practican hoy aquí.
Interpretación de la norma
Que las manos de los boxeadores o de los karatecas o yudocas pueden ser armas no surge de un texto legal sino de la interpretación de la Justicia.
Arma, para los jueces, es todo lo que incrementa la capacidad ofensiva del hombre. Hay armas propias, hechas para agredir (revólveres y puñales), y armas impropias, objetos que se usan en el ataque, aunque su destino sea otro, como una plancha o un rebenque.
La muerte violenta de Ayala quedó bajo la lupa pericial de la médica legista Chinda Brandolino, cuyo análisis dejó en serio compromiso la situación del acusado. De su peritaje surge que Ayala murió a raíz de un golpe asestado por un experto.
Los abogados María Cellario y Gabriel Cazalla, que patrocinan a la viuda y a la hija menor de Ayala, apoyaron su estrategia en este peritaje para poner a Alonso en la crujía.
La doctora Brandolino dijo a La Nación : "En las lesiones contusas en el cráneo, si el objeto usado para provocarlas fue un palo o una piedra, la piel muestra marcas visibles. Pero cuando no se ven se puede inferir que el objeto era duro, pero revestido por tejido, material blando o acolchados".
El puño del karateca desprende una parte del hueso con forma de sello, que hace presión y lastima partes vitales. Por la forma de la rotura se puede inferir que el centro del golpe estuvo en el nudillo del dedo medio, emergente del puño. El experto en artes marciales aplica todo el peso de su cuerpo, multiplicado por la velocidad del movimiento, y la fuerza de su golpe se concentra en un punto.
Según la especialista, el lugar elegido por un experto para golpear no es casual. En muchas técnicas de ataque se les enseña a conocer los puntos más vulnerables del oponente. "El golpe debe causar el desvanecimiento o la muerte", se explicó.
Según Brandolino, Ayala recibió el golpe en un lugar de la cabeza que está sobre la oreja -zona temporoparietal-, en un punto que se corresponde con el paso interno de la arteria meningea media. A esa altura, la arteria presenta un segmento desprotegido, inmediatamente debajo del hueso.
Se dijo que los expertos saben que la parte de hueso que se desprende con el golpe corta la arteria meningea media, con la consecuente hemorragia y, sin la debida atención, la muerte.
En el caso de Ayala, el cadáver tenía un coágulo de entre ocho y diez centímetros cúbicos. "Esa lesión causa el derrame de 1 cm3 de sangre por hora; entonces, la víctima agonizó un tiempo más que prolongado", se concluyó.




