
El reclamo de justicia por Matías, en boca de un millar de jóvenes
Desplazaron con sus gritos y rezos a los adultos; reclamaron compromiso a la Presidenta
1 minuto de lectura'
Mas de mil personas, en su mayoría adolescentes de entre 16 y 18 años, marcharon, rezaron, encendieron velas y reclamaron justicia por el joven Matías Berardi, asesinado brutalmente tras haber sido secuestrado el martes pasado. El encuentro tuvo lugar en la plaza principal de la localidad bonaerense de Ingeniero Maschwitz.
Ante la presencia del padre de Matías, 15 minutos antes de las 17 partió de allí una marcha que se detuvo frente a la sede local de la policía bonaerense.
La convocatoria fue inusual: transcurrió con la espontaneidad propia de la adolescencia; no hubo oradores preacordados ni discursos con tinte político. La consigna fue muy clara: "Justicia por Matías Berardi". Así, cada chico amigo de la víctima gritó su reclamo a los cuatro vientos, incluso en la propia cara de los policías.
Las casi dos horas que duró la marcha, que se movilizo en dos oportunidades alrededor de la plaza y cinco cuadras hasta la bajada de la ruta 9, a la altura de la ruta provincial 26, estuvo comandada por tres grupos de jóvenes: los amigos de los dos colegios a los que concurrió Matías, los del club de rugby Deportiva Francesa (donde jugaba, institución que mañana lo recordará especialmente, como se informa en LA NACION deportiva, y los amigos de su equipo de fútbol: Chiclana.
Los adolescentes eligieron como blanco de sus pedidos a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Entre otras cosas, le exigieron: "Dé la cara", "Trabaje para combatir la inseguridad".
Una vecina del barrio le pidió incluso que si no encontraba cómo combatirla con especialistas locales, los trajera del exterior, "donde tanto le gusta ir", ironizó.
Un hombre canoso relató que lo habían asaltado cuatro veces en el barrio, incluso que en una oportunidad le robaron la bicicleta de la puerta de la comisaría.
Caras de dolor y llanto, voces entrecortadas y gritos desgarradores rompieron ayer la calma de esa zona tranquila, dominada por casas quintas.
Los padres de los adolescentes presenciaban casi atónitos la escena y acompañaban con aplausos las expresionies de dolor de sus hijos. Tres de aquellas madres, consultadas por LA NACION, dijeron que la marcha era "la forma que encuentran los chicos para expresar tanta bronca".
"No los podemos dejar solos ni un segundo y tampoco nos sentimos seguros nosotros. Esta ciudad no es más, pero tampoco menos insegura que otras. Siento que todo el país es inseguro", dijo una de ellas.
Si bien antes del comienzo de la marcha estuvo Juan Berardi, padre de Matías, finalmente se retiró. A las 19, cuando comenzaba lentamente la desconcentración, llegó "Franchu", una hermana de Matías, junto a una tía y un primo.
Llevaba en sus manos un afiche blanco escrito con una leyenda en memoria de su hermano. A las 19.20, se repartieron unas cien velas entre los presentes y, con "Franchu" a la cabeza, se dirigieron hasta el centro de la plaza. Con las velas formaron una eme, por Matías, y rezaron.
A los gritos en reclamo de justicia, les siguió un profundo silencio. "Franchu" se arrodilló junto a los pocos amigos y familiares que estaban frente al monumento en medio de la plaza y lloraron. El rezo del Padrenuestro volvió a unirlos en una sola voz.






