
El recuerdo de la víctima dejó a la luz dos bandos antagónicos
Los amigos "solidarios", en la Recoleta; la familia, en una iglesia de Palermo
1 minuto de lectura'
Todos los que alguna relación tuvieron con María Marta García Belsunce la recordaron ayer, a un año de su asesinato. Sólo que los actos en memoria de la mujer cuyo crimen permanece impune dejaron a la luz, como se preveía, la existencia de dos bandos antagónicos.
Uno, el de la familia de la víctima y su círculo más íntimo, que eligió la intimidad de la iglesia San Tarcisio, de Palermo, con una misa. Otro, el de las amigas y compañeras de María Marta en tareas solidarias -con la presidenta de Missing Children, Susan Murray, como organizadora-, que optó por una vigilia de velas encendidas frente al cementerio de la Recoleta para "iluminar a la justicia" -dijeron- y pedir por el esclarecimiento de un crimen del que, creen, no sería ajena la familia.
En la bóveda de los García Belsunce, donde yacen los restos de María Marta, tres cartas escritas en computadora (ver aparte) revelaron, muy temprano en la mañana de ayer, que la familia se había acercado en silencio al cementerio, antes del aniversario, seguramente para evitar las miradas indiscretas.
Por allí pasaron, desde el jueves último hasta anteayer, el viudo, Carlos Carrascosa; el hermano de la víctima, Horacio García Belsunce (h.), y su esposa, Leyla Keller Sarmiento; la media hermana, Irene Hurtig, y su esposo, Guillermo Bártoli, y el padre de María Marta, Horacio García Belsunce. La madre, Luz María Galup Lanús, dejó allí ayer, a las 8.30, una ofrenda floral.
Las cámaras de TV y fotográficas registraron el encuentro organizado por Murray. Un centenar de compañeros de la víctima en la ruta solidaria -en su mayoría, mujeres- hicieron un minuto de silencio, a las 19, hora en la que, hace un año, fue hallado el cadáver de María Marta.
Ante esa multitud, que enarbolaba velas y carteles con la foto de la víctima, Juan Carr, presidente de la Red Solidaria, dijo: "No estamos en contra de nada ni de nadie, pero hay una persona que disparó cinco tiros contra una amiga nuestra. Esta persona, como otros criminales, está entre nosotros, pasea con nosotros y vive con nosotros. El país que soñamos para nuestros hijos, que soñaba María Marta, quiere que los que la mataron estén donde deben estar. Lo único que pedimos es justicia".
A su turno, Murray -que convocó al encuentro junto con Inés Ongay, otra amiga de la víctima que, como aquélla, declaró en contra de la familia- dijo: "Que esta luz (la de las velas) siga iluminando a nuestra Justicia para todas las personas que han sufrido. Sigamos adelante".
Por encima del coro que clamaba "justicia, justicia", Murray concluyó: "Respetamos tremendamente la decisión de venir o no venir. Acá no hay una única verdad; todo nos parece bien con tal de que pensemos que María Marta fue asesinada y que pidamos que esto se resuelva".
La referencia era obvia: ninguno de los familiares ni sus amigos íntimos acudieron al llamado de la presidente de Missing Children, con la que mantienen, desde hace tiempo, posiciones irreconciliables.
Recuerdo alternativo
Ayer, las familias García Belsunce y Hurtig en pleno, el viudo y unos pocos amigos íntimos -entre ellos, las familias Taylor, Arauz Castex, Otamendi, Bullrich y Scelzi- participaron, desde las 19, de la misa del día en la iglesia de San Tarcisio, situada en Demaría y John F. Kennedy, cerca de la embajada de los Estados Unidos.
Se trató, según confiaron a LA NACION concurrentes al servicio religioso, de "compartir el dolor en silencio, desde el corazón, en la intimidad de un lugar sagrado". No fue más de medio centenar de concurrentes; sólo "los íntimos" fueron citados, para evitar filtraciones que llegaran a oídos de la prensa.
Esos testigos dijeron que Carrascosa lució "quebrado", al igual que Irene Hurtig, que en los días previos se había mostrado fuerte y combativa ante los medios periodísticos, cuando procuró defender el honor familiar. Y agregaron que el viudo "lloró desconsoladamente" cuando, a la hora de las intenciones, se dijo el nombre "María Marta", en la única mención de la víctima, en San Tarcisio.
Anteayer hubo otra misa: fue en el quincho de la familia Binello, en el Carmel, oficiada por el padre Jorge, cura del country. Participaron 25 familiares y amigos. "El Gordo (Carrascosa) lloró como nunca lo vi hacerlo", confió a LA NACION uno de los participantes.
En la sección Participaciones Sociales de LA NACION se publicó ayer: "A un año de tu trágica desaparición, tus Amigas del Pilar te recordamos con el mismo cariño de siempre y seguimos lamentando tu penosa ausencia".
Y el único aviso fúnebre publicado por esta muerte en el diario Clarín rezaba: "El poder y el dinero no impedirán que tus asesinos paguen el daño que muchos hemos padecido y que tu alma descanse en paz". Lo firmó Oscar Sierco, encargado de Casa Sierra y procesado por el certificado de defunción apócrifo.
Mensajes en la bóveda
Detrás de las puertas de vidrio de la bóveda donde se encuentra el cadáver de María Marta García Belsunce los familiares de la víctima depositaron tres cartas escritas con computadora en una tipografía lo suficientemente grande como para ser leídas a distancia. Los textos son los siguientes:
Horacio García Belsunce (h.), su hermano, la recordó: "María: Entre vos y yo. Tengo la tranquilidad de saber que conocés la verdad. Te ruego tengas vos la tranquilidad de saber que nunca dejaremos de luchar para que ésta se conozca. Siempre luchamos juntos por la justicia y la verdad. Hoy lo seguimos haciendo con tu ayuda desde el cielo".
Su media hermana Irene; el esposo de ésta, Guillermo Bártoli, y sus hijos adolescentes escribieron: "Negrita querida, ¡como te extrañamos! Día a día se nos hace cuesta arriba no tenerte, no tener tus consejos, tu pensamiento, tu sonrisa, tu todo. Te tenemos en nuestro corazón por siempre y seguimos luchando por la verdad, porque vos te merecés eso, y no tenemos dudas de que vos hubieras hecho lo mismo por nosotros si las cosas hubieran sido distintas. Rezamos todos los días para que puedas descansar en paz a pesar de las miserias humanas. Te guardamos en nuestro corazón y como tantas veces te dijimos. ¡Te queremos mucho!".
Leila, la esposa de Horacio García Belsunce, y sus hijos, sobrinos de la víctima, la recordaron así: "Pata: te extrañamos y te queremos mucho más. Siempre rezamos para que se sepa la verdad y puedas descansar en paz".
Notas relacionadas:
María Marta García Belsunce de Carrascosa
Pareció un accidente, pero fue un crimen
Los argumentos del hermano de la víctima
Aún se está lejos de encontrar al asesino
Los testimonios del caso García Belsunce
Claves para entender la causa
Carrascosa en libertad, pero procesado
Se suicidó la madre de un sospechoso
El fiscal dice que "el sistema" traba la causa
1
2“Abuelas”: el libro que recupera las historias de las mujeres que se animaron a romper los moldes del siglo XX
3Un verano extremo en la costa: sismo, meteotsunami, remolinos de viento, sudestada y temporal, ¿solo casualidad?
4Qué se sabe de la salud de la influencer que se accidentó con un cuatriciclo en Pinamar

