
El rompehielos liberó al Oldendorff
El Almirante Irízar abrirá un surco en los campos de hielo antártico y así le franqueará el paso al buque científico alemán
1 minuto de lectura'
Atrás quedaron 24 días de ansiedad, una interminable estela de más de 7000 kilómetros, vientos que bramaron a 140 km, olas que golpearon desde una altura de 15 metros y esos viejos y espesos hielos que negaban quebrarse.
El rompehielos Almirante Irízar llegó por fin al rescate y se produjo la imagen que todos querían ver: la de su duro casco anaranjado como amadrinando al Magdalena Oldendorff.
Una tormenta de nieve retrasó la bienvenida, pero apenas ésta cesó, el buque volvió con sus embestidas hasta ubicarse por la banda de babor del barco alemán. La alegría de ambas tripulaciones fue mucha y, una vez que las dos naves estuvieron casi proa con proa, comenzó la maniobra del traspaso de combustible: 300.000 litros de gasoil antártico. Al mismo tiempo, las grúas descargaban sobre la cubierta del Oldendorff los 80.000 kilogramos de víveres.
El tiempo, ayer, se mostró más benévolo, con vientos del Sudeste que soplaron a diez nudos -menos de veinte kilómetros- y una sensación térmica de veinte grados bajo cero. Fue entonces cuando los comandantes de los dos barcos almorzaron en el Irízar, en donde ya comenzaron a proyectar las maniobras para rescatar al Oldendorff, las que de contar con un clima favorable comenzarán hoy, cuando a las siete de la mañana la luz ayude y los helicópteros puedan realizar los vuelos glaciológicos.
El capitán Héctor Luis Tavecchia habló del orgullo de su gente: "Existe una gran satisfacción profesional por haber superado el desafío de llegar al lugar sin consecuencias". No obstante, se mostró, como siempre, prudente a la hora de realizar las apreciaciones futuras: "La salida es más complicada, porque el invierno avanza en la Antártida y la masa de hielo se vuelve más espesa".
Sin pronósticos
El comandante no quiso hacer pronósticos, teniendo en cuenta el comportamiento dinámico del clima antártico, y sí se explayó en cuanto a las maniobras para el regreso, al explicar el modo de rescate del Oldendorff: "La idea no es remolcarlo, sino que el rompehielos le vaya abriendo camino y el barco alemán navegue por su estela. El remolque limita mucho las maniobras, volviéndose riesgoso e innecesario. Por eso es mejor viajar en un convoyado".
El Oldendorff se encontraba ayer fijado a los hielos, producto de una maniobra utilizada para mantenerlo estable. Tras liberarlo de ese fiordo, en la travesía de regreso, los dos barcos tendrán que atravesar 1000 kilómetros de aguas congeladas, con hielos viejos de cuatro metros de espesor y costuras o cordones formados por los campos encimados que superarán los seis metros.
El rompehielos irá zigzagueando, buscando zanjones o zonas menos espesas, y así despejará el camino para por fin guiar al Magdalena Oldendorff hasta aguas abiertas. Teniendo en cuenta los diez días de viaje que utilizó el Irízar una vez que penetró en la zona congelada, se supone que, por el rigor climático y la custodia que deberá realizar sobre el Oldendorff, el tiempo de regreso podría extenderse a unos veinte días.
Claro que todo quedará supeditado a la porfía del hielo y a las pretensiones de una naturaleza no siempre cómplice, aunque por ahora sigue mandando el Irízar. Al menos así lo demostró ayer, cuando su proa quebró la resistencia de esos hielos que tuvieron acorralado al Oldendorff y regaló la imagen que todos esperaban.
1
2La enigmática visita de “MBZ”: el exclusivo complejo a una hora de Bariloche donde se alojaría el emir de Abu Dhabi
3El santuario escondido entre las casas de Belgrano R al que todos quieren volver
4Ciudadanía italiana: Hito Mundial, el Estudio De.Martin & Asociados gana el primer juicio luego de la entrada en vigor de la Ley 74/2025 y rescata a millones de descendientes a nivel global


