El sospechoso del crimen llamó por teléfono a su familia
Quiere garantías para entregarse
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MIRAMAR.- Gustavo "El Gallo" Fernández, principal sospechoso del crimen de la adolescente Natalia Melmann, se comunicó con su familia ayer para dejar un mensaje tan breve como desesperado: "Estoy hasta las manos, quiero todas las garantías para entregarme", le pidió a su hermano en una comunicación telefónica.
El interlocutor desmintió los contactos, pero altas fuentes judiciales lo confirmaron a LA NACION y también hicieron saber que la llamada se habría hecho desde la costa.
Gustavo Melmann, padre de la víctima, y Esther, la madre del individuo más buscado por la policía en estos días, hicieron un dramático llamado al imputado para que se entregue lo antes posible.
"Mirá Gustavo, entregate por favor, sé que no sos culpable....te quiero vivo", imploró Esther ante las cámaras de televisión.
Melmann se mostró tranquilo y hasta entusiasmado. Le recordó al sospechoso que tendrá todas las garantías de "un juicio justo" y en el caso de ser inocente dijo: "Yo mismo te voy a ayudar".
Como primera garantía, Fernández ya tiene su abogado defensor, el letrado marplatense Ricardo Mendoza.
"Te quiero vivo"
Melmann y Esther reconocieron que desde hacía días se querían reunir y que no habían logrado estar cara a cara. "Nos costó acercarnos", admitió ayer Melmann en el local donde personalmente recibe datos para dar con Fernández y esclarecer el crimen.
El padre de Natalia fue personalmente por la tarde a buscar a Esther a su casa, en la calle 43, y juntos asistieron a la conferencia de prensa.
La mujer se mostró nerviosa, tensa y contuvo las lágrimas. Por sobre todo trató de dejar una expresión de deseo inamovible: "Te quiero vivo".
Esther hizo referencia a ciertas suspicacias que se tejen desde que se comenta que su hijo sería informante policial: "No quiero que te encuentren, te tiren un arma y después digan que te mataron", dijo.
Esther insistió en el peligro que puede correr si no se entrega a la Justicia: "No les des el gusto -dijo- de que digan ´sí, acá está. Porque era un delincuente lo matamos´".
Tras 25 allanamientos, Fernández no parece estar dispuesto a darles el gusto a los investigadores que intentan atraparlo.
"No tengo otra cosa en la cabeza. Vivo para este caso", dijo uno de los máximos responsables de la búsqueda, quien confirmó que tres de las propiedades requisadas habría estado el sospechoso.
El gran bonete
Las novedades sobre el paradero de Fernández no acallaron en Mar del Plata los cruces de acusaciones que desde la semana última mantienen funcionarios, el juez, los fiscales y la defensa de la víctima.
El comisario mayor Ricardo Triches, jefe departamental de la Policía de Seguridad, tras ser acusado por los abogados de los Melmann de ser "el gran responsable" de la fuga, repartió culpas entre el juez de menores que abrió la investigación como fuga de hogar, los fiscales que tardaron en pedir la detención y los investigadores que debían custodiar el domicilio donde se refugiaba el ahora prófugo.
"Un individuo con antecedentes penales, rasguños en la cara, que miente sobre su origen y estuvo esa noche con Natalia, es tremendamente sospechoso y sin embargo lo dejaron libre", dijo el comisario y coincidió con el ministro de Seguridad, comisario general (R) Ramón Verón, en que "hay que ser ingenuos" para pensar que después de la aparición del cuerpo iba a mantenerse en su casa.
Además, dejó limpios a sus hombres: "La casa de la madre de Fernández -precisó sobre el principal refugio del sospechado- estaba bajo control de la Delegación Departamental de Investigaciones".
El titular de esa dependencia en Mar del Plata, comisario mayor Miguel Presa, no quiso ser protagonista del cuento de "el gran bonete" en que derivó esta serie de fallas y errores en la investigación de las que nadie se hace responsable aún.




