
El sueño de los supersónicos: autos eléctricos y ecológicos para chicos
Un grupo de amantes del automovilismo construyen "los autos del futuro" basados en los que uso Juan Manuel Fangio
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Juan Manuel Fangio, el automovilista argentino por excelencia. Un corredor de Fórmula 1 que, sin duda, dejó una huella y marcó la historia argentina sobre ruedas con su paso por las pistas de carrera.
Un grupo de fanáticos de los fierros llevó ese recuerdo al presente e hizo que una parte de este emblema vuelva a las pistas al construir autos para chicos basados en su Mercedes Benz y su Ferrari.
Rodolfo Manochi es una de las personas que está detrás de Loco-Móviles, la empresa que construye autos eléctricos y ecológicos para chicos basados en los modelos que condujo el automovilista. Este fanático, que se considera él mismo "un loco de los autos", dijo a LA NACION que con este proyecto se plantearon tres objetivos: promocionar lo que fue Fangio –especialmente para un público que no llegó a verlo en acción-, promover la ecología y generar educación vial.

Manochi contó que un día fue a una reunión para reencontrarse con sus compañeros de colegio 10 años después de haber colgado el uniforme por última vez y ahí volvió a ver a Juan Mercado. Hoy, su socio. En ese encuentro resurgieron las pasiones compartidas que ambos tenían por los autos viejos y nació un sueño: construir un auto para sus hijos. Más adelante, a esa fórmula se sumó un tercer integrante, Teddy Brea, quien se centra en la parte comercial mientras que los compañeros de colegio unen esfuerzos en las cuestiones más técnicas.
“Empezamos a diagramar un auto a pedal pero nos preguntamos por qué no mejorarlo y así nació el auto eléctrico que, como es ecológico, no contamina. Nos llevó mucho más tiempo del que creíamos, tardamos 5 años en hacer el primer auto. Después el proceso se dinamizó”, recordó este apasionado del mundo sobre ruedas.

A medida que sus sueños se iban haciendo realidad, la ambición crecía. “Queremos enseñarles a los chicos a manejar el auto del futuro. Queremos enseñarles a manejar con obstáculos para que hagan distintas maniobras como acelerar, frenar, arrancar, estacionar…”, destacó Manochi y agregó que firmaron un convenio con el autódromo para poder hacer una pista para escuelas.
De la pantalla a la pista de carrera
Este concepto está planteado como una alternativa para que los chicos dejen la pantalla y vuelvan a jugar al aire libre. Por eso, desde Loco-Móviles incluso organizaron una carrera de autos en el autódromo para que los conductores de sus autos puedan vivir la experiencia. En su máximo esplendor. Es que eso es lo que buscan: generar vivencias y que el universo de los juegos y la diversión confluyan con el real.
Manochi contó que, cuando estaban diseñando el modelo, hicieron dos versiones: una con cadenas de bicicletas y la otra con correa dentada. “Estábamos fascinados con el modelo de la correa dentada. Parecía que flotaba, no se sentía ningún ruido. Le dimos a probar a nuestros sobrinos las dos versiones y los chicos nos contestaron que era mucho mejor el auto que hacía ruido. Nos matamos haciendo ese desarrollo y, después de esa especie de investigación de mercado, resultó que era mucho más lindo para los chicos que el auto haga ruido porque hace que sientan que están manejando un auto con un motor de explosión. Es una cuestión de sensación porque uno está acostumbrado al ruido de las carreras de autos y al ruido del motor”.
Un auto ecológico y nacional para educar a los conductores del futuro

“Incluimos todos componentes ecológicos y desarrollamos todo el auto en la Argentina. Así que es todo argentino menos las dos baterías que no se hacen en el país”, contó Manochi en una entrevista exclusiva y agregó que los autos pueden alcanzar una velocidad de 18 km/hs. y que tienen una autonomía de entre 2 horas y media y 3 horas (ambas cuestiones varían en función del peso de la persona).
“Lo puede manejar un chico de 6 a 16 años porque tiene un sistema de pedalera que se regula de acuerdo a la altura del conductor, que puede llegar al 1.70 metro”. Incluso, destacó que el sistema de carga de batería es igual al de los celulares con el que los chicos están familiarizados y que tienen marcha atrás y marcha para adelante para que los conductores puedan aprender a estacionar y a calcular el volumen del auto.
En línea con esto Manochi contó que “el costo de venta está en el orden de 3.700 dólares más IVA. Es costoso, no es caro porque va a durar mucho más de 30 años. La fibra de vidrio no se envejece y la parte electrónica se puede cambiar porque diseñamos una caja que funciona como una CPU que se puede reemplazar. Además, tenemos un servicio post-venta por el que respondemos por todo” y explicó que, en un momento, mejoraron la computadora que usaban los autos, entonces “fuimos al usuario y se la cambiamos gratis porque consideramos que para nosotros es mejor que todos los autos estén homogéneos y estén homologados”.
Una pasión por los fierros como parte de la herencia familiar

“Mi pasión por el automovilismo nació con mi viejo, desde los 6 años voy a los talleres de los autos de carrera porque él estaba en la comisión deportiva”, recordó Manochi que tuvo el privilegio de ver cómo se armaban autos que se volvieron historia y sentarse en los autos de Ángel Rienzi y Carlos Pascualini. “Yo me senté en esos autos. Para mí era tocar el cielo con las manos. Me llevó a meterme en la mecánica y engrasarme…”, dijo con la emoción de quien tiene el recuerdo marcado a fuego.
“Con los autos modernos es otra cosa. Es más la electrónica que otra cosa. Esa no la entiendo, no me gusta y elijo dedicarme a los autos viejos”, agregó este apasionado que aún maneja su primer auto: un Ford 47. Es que esta pasión la heredo de su papá y lo llevó a ver a los autos y a la mecánica como una pasión. De hecho, son los fierros y los motores la manera que elige para conectarse con su papá y su infancia. “Me da lástima que el viejo murió y no pudo ver terminado el auto que hicimos”, reflexionó, aunque rescató que su papá sí llegó a ver "un armado fuera de fábrica que hice a los 28 años y era la réplica de un cobra con el que corrí 1000 millas".
Ahora la idea de Loco-Móviles es promover esos momentos compartidos entre generaciones: están construyendo un auto para adultos basado en los carritos de golf y un tercer modelo, una Bugatti, que “es un poco más grande que los otros dos autos y pueden subirse dos personas. El beneficio es que tanto el abuelo como el padre puedan manejarlo y compartir ese momento con los chicos”.

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