
El tenista que llegó desde Tapiales
Es el jugador argentino del momento y subió 200 puestos en siete meses
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En los últimos meses, el nombre de Guillermo Cañas comenzó a sonar con fuerza en el ambiente del tenis. Con actuaciones destacadas en el circuito profesional, Cañas, nacido en Tapiales el 25 de noviembre de 1977, se convirtió en el jugador argentino del momento, y desde hoy es el representante de nuestro país mejor ubicado en los rankings.
Detrás de este momento exitoso hay una historia, que tiene sus humildes comienzos en 1982, cuando Guillermo, con apenas cuatro años, comenzó a jugar al tenis de la mano de su padre, Luis, en el club Bomberos de Ramos Mejía.
Pasó la etapa juvenil, y en 1995 Cañas se preparó para dar el salto al profesionalismo. En esa etapa de transición, donde muchas ilusiones se apagan por las presiones desmedidas y los problemas económicos que generan los viajes a torneos lejanos, el chico de Tapiales contó con el apoyo de su entrenador Jorge Gerosi y del periodista Luis Beldi, que ayudó con los gastos.
Los resultados en los modestos torneos challenger lo acercaron al lote de los 100 mejores y en febrero de 1998 tuvo la oportunidad de jugar la Copa Davis, ante Colombia, en el Mayling de Pilar.
Sin embargo, Cañas sufría derrotas inesperadas en partidos que se le escurrían de las manos. Como le sucedió en julio de 1999, por la Copa Davis, ante el venezolano Maurice Ruah, en Caracas: perdió después de estar adelante 6-3, 6-3 y 5-0. Un estigma que afectaba su juego.
En 1999 tuvo un par de alegrías, cuando alcanzó su primera final de ATP en Orlando, Estados Unidos, y la victoria sobre el inglés Tim Henman, entonces N° 5 del mundo, en el US Open, en Nueva York.
Pero las cosas se complicaron en 2000. Los resultados eran negativos y una lesión en la muñeca izquierda -que utiliza para el golpe de revés- lo tenía a maltraer. Fue operado y estuvo cinco meses al margen del circuito. Al final de la temporada estaba 227° en el ranking. Era casi como empezar de nuevo.
En busca de la recuperación, Cañas contrató a Pablo Martín como entrenador y trabajó con un par de psicólogos para tratar de controlar esas presiones que él mismo se imponía y eran contraproducentes.
Los primeros pasos en 2001 fueron positivos: Cañas encontró la regularidad y las sonrisas volvieron. En abril llegó el primer título de la ATP, en Casablanca, tras superar al español Robredo en la final. Tras llegar a los octavos de final en Roland Garros, apostó a la gira sobre césped, hecho que le dio buenos réditos: fue finalista en Hertogenbosch, Holanda, y alcanzó los octavos de final en Wimbledon, el torneo más importante del mundo, donde batió al ruso Yevgeny Kafelnikov, 6° del ranking. Y ayer, pese a perder con el brasileño Gustavo Kuerten en la final de Stuttgart, se aseguró el 28° puesto del ranking.
Recientemente expresó: "Trabajé mucho y merezco vivir este momento. El tenis me dio momentos lindos y pesados, pero crecer está en superar los malos momentos". Con un espíritu de lucha enorme, Cañas se abre paso a fuerza de triunfos.
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