
Empieza el juicio por la desaparición de Bru
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LA PLATA.- Hoy, desde las 8.30, comenzará a ventilarse el juicio oral más trascendente en los últimos tiempos en esta ciudad, por la posible muerte a manos de policías del estudiante de periodismo Miguel Bru.
Como se ha informado, el juicio por Bru -desaparecido desde el 17 de agosto de 1993- se desarrollará en una sesión continuada que podría culminar el 5 de mayo próximo.
Según el esquema acusatorio del fiscal, Miguel Bru fue retirado violentamente de la casa en que habitaba por personal de la comisaría 9a., en esta ciudad.
Ya en esa dependencia, habría sido sometido a una sesión de tormentos a la que no pudo sobrevivir. Su cuerpo -no obstante la decena de búsquedas y rastreos efectuados- no apareció jamás.
La idea es que, mediante las declaraciones de 160 testigos previstos, además de otros elementos de convicción, la Sala I de la Cámara Penal de La Plata determine si, realmente, Bru fue torturado hasta la muerte por los policías Walter Abrigo y Justo López, para los que la acusación pidió prisión perpetua.
También se tratará de determinar si el suboficial Ramón Cerecetto adulteró el libro de entradas de la seccional para "borrar" el nombre del joven muerto y superponerle el de otro detenido.
Finalmente, se determinará qué grado de ocultación de la verdad pudo producir el comisario Juan Domingo Ojeda, titular de la Comisaría 9a. cuando Bru desapareció.
Ojeda no durmió en la seccional en la noche del mencionado 17 de agosto, pero la fiscalía asegura que, por su condición de jefe, no pudo ignorar lo que había ocurrido en la dependencia a su cargo.
Perfil jurídico
Los camaristas María C. Rosentock, Eduardo Hortel (presidente del cuerpo) y Pedro Luis Soria (h.) darán a la audiencia un ritmo sostenido -habría escasísimos cuartos intermedios) no sólo para que no se prolongue el desfile de testigos y de peritos, sino también por la ineludible carga política que tiene el proceso.
Desde la desaparición del joven Bru, en plena democracia, pero con métodos propios de un tiempo autoritario, se generó un movimiento que sobrepasó el caso en sus límites y llegó a convertirse en un cuestionamiento de todo el sistema policial, por lo menos en su antigua estructura.
En las innumerables concentraciones y marchas que encabezó la madre del chico desaparecido -Rosa Schonfeld de Bru- hubo una adhesión social que no distinguió ideologías ni tendencias políticas.
Sin embargo, algunos grupos radicalizados -como Quebracho- sumaron su acción detonante al reclamo sin que se los hubiera invitado.
La precaución general está centrada en eso: que ninguna expresión atente contra el ánimo de procurar determinar claramente qué fue lo que ocurrió.
Y, como corresponde, dictaminar justicia en consecuencia. Ese, al menos, parece ser el compromiso.
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