En 1888 hubo terremoto y tsunami en el Río de la Plata

vista aérea del Río de la Plata
vista aérea del Río de la Plata
Juan Manuel Trenado
José Montero
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30 de noviembre de 2018  • 14:04

La población de Buenos Aires y alrededores está convencida de que aquí no hay terremotos por el simple hecho de que nunca vivió uno. Incluso las personas de mayor edad aseguran que jamás sintieron un temblor con epicentro cercano a esta Capital. Apenas se perciben, ocasional y lejanamente, los episodios sísmicos de la cordillera de los Andes. Sin embargo, la historia muestra que hubo un terremoto de una intensidad estimada en 5,5 grados de la escala de Richter en el Río de la Plata el 5 de junio de 1888. El fenómeno causó daños e incluso un tsunami en puntos de la costa, tanto en Argentina como en Uruguay, aunque no hubo registro de víctimas.

La falla del Río de la Plata es objeto de estudio por parte de autoridades y científicos de ambas orillas. En enero pasado, el Observatorio Geofísico de Uruguay instaló el décimo sismógrafo para controlar los movimientos que produce.

El terremoto de 1888 fue el hecho más grave causado por la falla del Río de la Plata. Se produjo pasados veinte minutos de la medianoche, en pleno invierno. Su epicentro se ubicó 15 km al sur de Colonia del Sacramento y 41 km al este de Buenos Aires. El lecho del río comenzó a temblar desde los 30 km de profundidad. La ubicación en latitud y longitud fue 34º36’0" S y 57º 53’ 59" O. La duración fue estimada entre los 45 y los 58 segundos.

La crónica periodística señaló que el terremoto se sintió en Buenos Aires, La Plata y otras poblaciones ribereñas. Aquí se derrumbaron muros que estaban en obra en la iglesia de la Piedad. Sin embargo, la peor parte se la llevó Uruguay.

Al día siguiente del temblor, 6 de junio de 1888, el diario montevideano La Tribuna Popular dijo: "El maderamen de las casas crujía fuertemente, las lámparas se bamboleaban, los muebles se movían y los cuadros caían de las paredes. Se rompieron objetos de cristalería y se pudo ver porcelana saltando de los aparadores. Los habitantes han permanecido en vela parte de la noche, azorados a causa de un fortísimo temblor de tierra".

En Uruguay los principales efectos se produjeron en Punta del Este y Maldonado. Hubo alarma generalizada. Muchas personas se despertaron y salieron de sus casas a pesar del frío.

La Lucha, diario de Colonia, informó: "El vapor Saturno, que venía de la capital vecina (Buenos Aires) navegaba tranquilo por el centro del canal con más de 20 pies de agua cuando de pronto se detuvo como si tocara el fondo. El capitán hizo echar la sonda pero se encontró con que el barco, movido por una fuerza oculta, zarpaba por sí mismo de la varadura y seguía su camino".

Añadió que en La Estanzuela, paraje próximo a Colonia, se había derrumbado parte de una casa.

En Argentina, el diario rosarino El Municipio transcribió telegramas llegados desde Montevideo: "anoche a las 12:20 sintióse en ésta un fuerte temblor. Durante toda la fría madrugada numerosos grupos vagabundeaban por las calles temiendo se reprodujese el fenómeno. Hubo un primer pulso no tan fuerte, luego un reposo y posteriormente un segundo y ya fuerte pulso que duró 58 segundos".

Hace 130 años, el último temblor que generó pánico en Buenos Aires

LA NACION tuvo una cobertura bastante pedagógica del asunto. En primer término aclaró: "No hay razón para que los ánimos no recobren su completa calma".

Luego, en su portada, publicó una nota que explicaba las teorías sobre la génesis del universo para que el público asuma con naturalidad el evento. "En esta zona de fusión y fermento se operan los más grandiosos fenómenos. Vivimos sobre una mina colosal, sobre un laboratorio vulcánico que trabaja silenciosamente", se escribió.

Aunque el terremoto del 5 de junio de 1888 causó pánico en buena parte de la población, LA NACION relató la noticia con un mensaje de tranquilidad
Aunque el terremoto del 5 de junio de 1888 causó pánico en buena parte de la población, LA NACION relató la noticia con un mensaje de tranquilidad Fuente: Archivo

Según las descripciones de la época el movimiento alcanzó 5,5 grados en la escala de Richter y duró menos de un minuto. LA NACION lo relató así: "Eran las doce y veinte de la noche cuando se oyó un fragor subterráneo, seguido de trepidaciones que hacían crugir (sic) muros y muebles […] Difícil fue dominar el vértigo del temblor".

Y aclaró que se trató de uno de los eventos menos peligrosos: "En el temblor sentido anteanoche, la superficie se retorció como una culebra, agitando en balance los cuerpos. La forma ondulatoria más benigna de las vibraciones terráqueas […] Si el intenso sacudimiento de anteanoche se hubiera propagado en sentido vertical, quién sabe si a estas horas, esta Atenas sudamericana no estaba convertida en ruinas".

Pocos se vieron afectados. Los vapores que estaban en el puerto notaron la vibración y el Saturno, un buque que estaba en viaje, detuvo su marcha violentamente luego de tocar fondo en medio del canal. Además, en el puerto de Montevideo se denunció que las aguas sufrieron una depresión violenta.

Se explicó que, por los datos recibidos por el telégrafo, fue posible establecer el alcance del terremoto y trazar la zona de la vibración. "Sobre la costa, es Zárate el punto más norte donde ha alcanzado. Al sud (sic), siguiendo siempre la línea de la costa, Ajó, Mar del Plata, Necochea y Bahía Blanca, no han sentido nada; siendo La Plata el punto más austral a que ha alcanzado el movimiento oscilatorio. […] Dolores, Chascomús, Saladillo, Monte, Cañuelas, San Vivente, Campana, Capilla, Pergamino, Carmen de Areco, Salto y Rojas lo han sentido. […] Se ha hecho sentir también en Montevideo, San José, Colonia y Florida. Departamentos que quedan sobre el Río de la Plata".

Con estos datos, se concluyó: "El movimiento nació en el océano y se movió hacia el contiente". Más tarde se supo que el hipocentro fue en el Río de la Plata, a 30 kilómetros de profundidad, 15 kilómetros al sur de Colonia, y 41 kilómetros al este de Buenos Aires.

Una imagen de Buenos Aires en 1888
Una imagen de Buenos Aires en 1888 Crédito: Archivo General de la Nación

Buenos Aires no tenía grandes edificios por entonces, por lo que no hubo destrucción alguna. Para restarle drama y tensión a la situación, la crónica finaliza con un mensaje de tranquilidad: "Un pedazo de revoque caído aquí, un susto más allá, toques de pitos y persecusiones contra ladrones imaginarios. He ahí el resumen de los efectos resultantes del sonado y comentado fenómeno".

Un antecedente en 1848

El terremoto de 1888 fue el más fuerte, pero hubo otros anteriores que también quedaron documentados. El primero ocurrió el 9 de agosto de 1848 a las 18.35 con una duración aproximada de 5 segundos, acompañado de réplicas que se extendieron más de un mes. La última sucedió el 11 de septiembre. En aquel momento se presumió que el epicentro pudo situarse en la Cuenca de Punta del Este.

Se cree que estos sismos son provocados por una región en especial, la cuenca de Punta del Este, que está altamente fallada, por lo que puede haber movimiento de placas tectónicas, produciendo las ondas que dan lugar al temblor.

Alerta en Uruguay

Según informó la prensa uruguaya a comienzos de 2018, el décimo sismógrafo de la costa oriental se instaló dentro del Parque Anchorena, que es la estancia presidencial y queda en el departamento de Colonia.

Leda Sánchez, directora del Observatorio Geofísico del Uruguay y encargada del control de estos sensores, dijo que el lugar es estratégico porque está cerca de lo que se conoce como "la falla del Río de la Plata", que fue la que generó el sismo más importante registrado en 1888. La nueva instalación, añadió, permitirá obtener registros poco contaminados por ruidos ya que está alejado de la ciudad.

La científica sostuvo que entre acelerómetros y sismómetros hay ya instalados y funcionando en Uruguay un total de diez estaciones que tienen conectividad en tiempo real, aunque todavía faltan otros tantos equipos para completar la red nacional.

"En el último año –explicó Leda Sánchez– tuvimos tres pequeños eventos que los sintió la población. No es que hayan sido los únicos registrados, sino que fue los que sintió la población. Todo eso responde a una estructura geológica particular que queremos monitorear, además porque es donde tenemos la mayor concentración de población, por eso es fundamental tener bien cubierta toda esta zona. Donde hay más concentración los riesgos son mayores y la vulnerabilidad es mayor. El evento que se registró en 1888 fue de lo que sería un 5,5 de escala Richter, y si hoy se repitiera sería peligroso, porque en aquel entonces la población era de 200 mil habitantes y hoy tenemos dos millones sólo entre Montevideo y Canelones. Tenemos construcciones viejas y se ha reducido el tamaño de las columnas de 26 cm a 14. Hay una serie de cosas que pueden ser peligrosas si se repitiese un evento de magnitud semejante".

Se sabe poco de la falla

En noviembre de 2016, la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, de Uruguay, publicó un documento donde señala: "El riesgo sísmico en la Cuenca del Plata no es nulo, como lo prueban registros históricos de sismos con intensidades bajas a moderadas. Merece destacarse el sismo ocurrido en 1888 que afectara ambas costas del Río de La Plata, produjera daños de cierta significación y hasta un tsunami en las aguas del Río de La Plata. En esa época la población era escasa. La repetición de un sismo de estas características hoy día podría producir daños materiales y humanos de gran envergadura, si se considera el aumento exponencial de la población en ambas riberas, el enorme y variado cuadro de infraestructura y la falta de concientización pública".

El texto de los académicos puntualiza que "otros sismos de relevancia en el Río de la Plata ocurrieron en 1971 y en 1988, este último en el borde de la plataforma continental, con epicentro 250 km al este de Punta del Este. Su magnitud, de 5,2, fue registrado por varios sismómetros de la región".

"No obstante, la sismicidad de la Cuenca del Plata es virtualmente desconocida, en buena parte debido a la carencia de observatorios sismológicos en Uruguay (y en sus cercanías). Este desconocimiento implica que no puede evaluarse con precisión el riesgo sísmico real de la región así como la localización, extensión y actividad de las potenciales fallas activas. La instalación de la actual red de observatorios sismológicos en nuestro país permitirá comenzar a subsanar este déficit", concluyó la facultad.

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