En Brasil, el sistema está en permanente debate
Los presidiarios salen de las cárceles seis semanas cada año
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SAN PABLO.- Segunda semana de mayo. Doce mil presos de San Pablo se preparan para dejar la prisión en la semana de libertad concedida por el Día de la Madre. Al día siguiente de la salida condicional, comienzan los atentados de la organización criminal penitenciaria Primer Comando de la Capital (PCC). Una semana después, mil presos no vuelven a las prisiones.
Durante la semana en que los condenados recibieron la libertad condicional fueron cometidos 299 atentados y 42 policías fueron asesinados. En San Pablo el índice de no retorno a las prisiones tras la salida temporal es de entre el 4 y el 5 por ciento, pero en esa semana trágica, que pasó a la historia, casi el 10 de por ciento de los presos no regresó.
Los jefes del PCC les habían dado una misión a muchos de los compañeros de prisión que iban a salir a las calles: debían cometer atentados, matar policías o incendiar colectivos y bancos. Quien no obedeciera, sufriría represalias.
En San Pablo, estado con 142.000 presos, la situación generó una vez más el debate sobre la conveniencia de la salida de presos en forma temporal. Es que es el director penitenciario, amenazado o intimidado por las organizaciones criminales que dominan las cárceles, el que tiene que recomendar o no la salida de un preso.
"[La libertad condicional] es un riesgo, claro. Pero si no hubiera hombres en la Tierra, tampoco habría delitos", dijo a LA NACION, la presidenta de la Comisión de Política Criminal y Penitenciaria de la Ordem dos Advogados (OAB, equivalente al Colegio de Abogados en la Argentina), Adriana Martorelli.
"Si consideramos que de los 12.000 hombres que salieron, 11.000 o más volvieron a sus celdas, no podemos decir que el sistema no funciona", aseveró Martorelli.
En Brasil, los presos que poseen el derecho de salir en libertad condicional lo hacen seis veces al año y por una semana cada vez. Salen para la Navidad, el Año Nuevo, el Día del Padre, el Día de la Madre, el Día del Niño y la Pascua. Aproximadamente el 10 por ciento de los presos de San Pablo gozan actualmente de ese derecho.
Pero Brasil, y particularmente San Pablo, no es un ejemplo para ser tomado como referencia de política penitenciaria. Superpoblación, mafias con el control de las cárceles, comercio de drogas y teléfonos celulares dentro de las celdas, fugas y corrupción de empleados y funcionarios, forman parte de la realidad diaria del sistema.
Brasil posee tres regímenes de reclusión. Abierto, semiabierto y cerrado. El régimen abierto, que funciona como una especie de albergue en que el preso apenas va a dormir, ya casi no es usado. Los presos del régimen semiabierto, en general con condenas de menos de cinco años, pueden acceder al derecho a seis salidas condicionales.
Ningún preso que haya cometido lo que es llamado un "crimen hediondo" puede gozar de salidas condicionales. La "ley de crímenes hediondos", de 1990, agrupó aquellos crímenes considerados de alta gravedad: desde violación hasta homicidio calificado.
Es decir, por ejemplo, violadores u homicidas que mataron con agravantes no gozan de esas salidas a no ser que hayan cumplido dos tercios de la pena, y en ese caso pueden pedir libertad condicional.
Para aquellos presos que salgan en libertad condicional una semana y cometan un delito, la pena del delito cometido se va a sumar a la que ya cumplían.






