En el Nahuel Huapi rescatan una canoa indígena centenaria
Villa La Angostura: el que la encontró vive en esa localidad neuquina y quiere donarla para que permanezca por siempre en un nuevo museo local.
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SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Una canoa centenaria, única por el sorprendente estado de conservación, fue descubierta por un pescador de truchas a doce metros de profundidad, en el lago Nahuel Huapi.
"Es un hallazgo relevante porque aporta elementos concretos sobre las costumbres de los primeros pobladores", señaló el arqueólogo Adam Hajduk, experto conocedor de la región, comisionado por la Administración de Parques Nacionales para evaluar el hecho.
Tras el examen, Hajduk estimó que la canoa, de 4,5 metros de largo y 0,85 metro de ancho, se trata de un guampo, término con que los indígenas regionales llamaban a los troncos ahuecados. No obstante, conserva manchas de herrumbre y restos de metal, lo que indica que fue utilizada posteriormente por colonos.
Un detalle llamó la atención del especialista: la presencia de tablas con una perforación central, en forma de cuadrado, que indicarían el uso de un mástil. Ese dato sería la primera confirmación de crónicas de la época, donde se habla incluso de ponchos usados como vela.
Fue un empresario de Buenos Aires, Omar Naruk, el primero en distinguir la canoa en el lecho del lago, mientras pescaba a bordo de El Sureño, una de las embarcaciones del guía de pesca Luis Pedemonti. Se encontraba a unos tres kilómetros de Villa La Angostura y a 200 metros de la costa, frente a la península de Quetrihué, en cuyo extremo se destaca el legendario Bosque de Arrayanes.
El guía Raúl Coronado marcó el lugar y, al día siguiente, muy temprano, regresó al lugar con Pedemonti y un buzo de Villa La Angostura, Walter Peña.
"Apenas se divisaba, pero su contorno era claramente perceptible en el fondo", relató Pedemonti. Casi doce horas después y tras una fatigosa tarea, la canoa llegaba a Bahía Brava.
"Tuvimos especial cuidado de revisar el área para recoger cualquier elemento que pudiera estar asociado al bote", aseguró el guía.
Tenía mástil y asiento
Tal cuidado tuvo sus frutos, ya que entre la arena que lo cubría se encontraban las tablas que delatan un mástil. También había una tablita que habría servido de asiento. Aunque todavía no se hicieron los exámenes para determinar de qué árbol se hizo, Hajduk sospecha que se trata de un coihue, un árbol del género Notophagus nativo de la cordillera, que tiene mucha resistencia a la inmersión.
Su interior, donde podrían caber tres o cuatro personas, fue ahuecado a mano, al igual que la superficie externa, en la que se talló una quilla y la proa, con un orificio para el amarre. "Puede ser que hayan usado remos", especula el científico, quien no duda en pensar que tan precaria embarcación hubiera servido para cruzar el lago: "Eran muy audaces, es increíble las cosas que hicieron con medios tan pobres", sostiene.
Su mayor preocupación es que se seque lentamente, para evitar rajaduras, razón por la cual se la conserva a la sombra y mojada, aunque a la vista de los numerosos curiosos que se han acercado a contemplarla.
La Administración de Parques Nacionales deberá decidir su destino, pero Villa La Angostura la quiere para sí. "Sería el impulso a un museo regional, que tanto necesitamos para conocer nuestro pasado", se entusiasma Pedemonti. El único del lugar se encuentra cerrado por fallas del edificio, diseñado por Bustillo hace medio siglo.
Con técnicas nativas
Siglos de trasiego por parte de indígenas y quinientos años desde la llegada de los españoles dejaron numerosos vestigios en la región del Nahuel Huapi. Las embarcaciones eran elementos de uso habitual y figuran en los relatos de Juan Fernández, el primer blanco que cruzó el lago, allá por 1620, desde Puerto Blest hasta las nacientes del Limay.
Mencionan las técnicas de calafateado con barba del diablo y el armado de piraguas y dalcas, las canoas armadas con tablas que podían desarmarse para ser transportadas a pie. Luego vendrían el jesuita Nicolás Mascardi -y la primera misión en la ribera boreal del lago- y otros, algunos de los cuales se cree fueron muertos por los nativos.
Araucanos y mapuches la frecuentaban e incluso, según el historiador Adolfo Casamiquela, serían tehuelches del Norte los que se habían asentado en lo que es hoy Dina Huapi, frente a Bariloche.
Los primeros colonos, que ocuparon la costa sur del lago a fin del siglo último, utilizaron en un principio las técnicas indígenas, del mismo modo que éstos se valieron del metal y de otros recursos para mejorar sus herramientas.
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