
En Guernica, el horror dejó paso a la lenta recuperación
Los vecinos esperan ayuda del gobierno
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"El cielo estaba completamente negro. De repente, fue como si se empezaran a chocar las nubes y todo daba vueltas. Lo negro se convertía en celeste, aparecía el sol y volvía a oscurecerse", describió Martín Silva, sin poder creer lo que había visto anteayer desde su casa, en el barrio Panamericano, de la localidad bonaerense de Guernica.
Así fue el fenómeno meteorológico que arrasó el sudeste de la provincia de Buenos Aires y el sur de Santa Fe con vientos de hasta 60 kilómetros por hora. El temporal afectó a San Vicente, Presidente Perón y Chascomús, donde los vecinos aseguraron que lo que vieron "era un tornado", aunque el Servicio Meteorológico Nacional explicó que técnicamente no alcanzó las características de ese fenómeno climático.
"Fue un huracán, tal cual se ve en las películas... un desastre", ilustró María del Carmen Ricart, mientras caminaba descalza entre los restos de la que, desde hace 14 años, era la casa de su madre, en el barrio Parque Americano, de Guernica.
Su madre tiene 60 años, es ciega y estaba sola cuando la tormenta sacudió su casa. "El viento la golpeó contra las paredes. Me contó que sentía cómo se le caían encima la heladera y los muebles. No entendía nada", dijo Oscar Moreno, el marido de Ricart.
"La encontramos arrolladita y abrazada a un colchón", contó la mujer. Y casi llorando recordó los minutos desesperantes que vivió junto a su hija y su nieto. Debajo del marco de una puerta, los tres permanecieron abrazados mientras veían cómo el techo de su casa se levantaba y se mantenía perpendicular al piso durante los diez minutos que duró el temporal.
"Los relojes se clavaron a las 4.20 de la tarde y marcaron la hora del desastre. En ese momento se voló el mundo", relató María del Carmen, mientras mostraba dos relojes de pared que se pararon a la misma hora.
El paso del tornado fue rápido. Entre los cinco y diez minutos que duró, cientos de viviendas fueron arrasadas por completo, alrededor de 50 personas resultaron con cortes y golpes y cerca de 100 fueron evacuadas.
La lenta reconstrucción
El corte de energía eléctrica y la falta de agua que desde anteayer sufre toda la zona debido a la caída de cables de alta y media tensión hicieron aún más desolador el panorama para los vecinos que, con pedazos de madera y chapas, intentaban cubrir enormes agujeros y construir nuevos techos.
"Cómo hacemos para irnos y dejar lo poco que nos quedó. Los colchones y sillas son todo lo que tengo y no los puedo perder. Estamos desesperados", relató, llorando, Mónica Seres.
Lo más destructivo del temporal fue la fuerza con la que sopló el viento. "En la ruta 6, a la altura de Alejandro Korn, las ráfagas sacaban los autos del camino y los tiraban contra los alambrados", aseguró Guillermo Bellanza. Otros vecinos afirmaron que, incluso, el viento había llegado a levantar vacas por el aire.
Así, Daniel Torres sufrió el tornado en la zona céntrica de Guernica: "Yo venía por la calle 30 y estaba por cruzar la 7. En ese momento se levantó un viento muy fuerte, perdí el control del auto y choqué contra otro", relató ayer este policía retirado, mientras miraba cómo habían quedado su Ford Taunus y su clavícula rota.
Ahora, las esperanzas de los vecinos de Guernica estaban depositadas en la ayuda que les brinden las autoridades provinciales y nacionales.
"Todo lo que nos den va a ser útil. No nos quedó nada", sintetizó Nelba Silva, una de las damnificadas.





