
En la vida hay amores que las reglas no pueden reprimir
La falta de generosidad casi dejó a la joven formoseña embarazada fuera del colegio
1 minuto de lectura'
Jean-Baptiste Grenouille, el personaje de la novela "El Perfume", de Patrick Süskind, codiciaba la fragancia de ciertas personas: aquellas, extremadamente raras, que inspiran amor.
Como el que inspiraron la formoseña María Fernanda Alloi, quien con sus 17 años, e inmersa en una comunidad de dudosa generosidad genuina, decidió continuar su embarazo. O sus padres y amigas, que la acompañaron desde el comienzo. Tales fueron las víctimas de esta historia de pago chico.
Grenouille, al igual que la institución Santa Isabel, había conseguido ser estimado por la gente. Es más, era venerado, reverenciado.
El rechazo y la humillación que soportó la familia Alloi por parte de los directivos y la Unión de Padres del colegio que vio crecer a María Fernanda desde los cinco años le saca lustre a ese viejo refrán que reza: "No todo lo que brilla es oro".
Tampoco brillaba Nietzsche por expresar que "lo cristiano supone un cierto sentido de crueldad". Ni mucho menos cuando insistía en que "cristiana es la hostilidad enconada al espíritu, a la valentía, a la libertad".
Esas palabras del filósofo alemán, que generalizan y excluyen las grandezas más profundas del cristianismo, no podrían considerarse acertadas ni justas.
Pero calzan, sí, casi "a medida", en el dramático conflicto que se abrió con los bálsamos de enero, cuando Leopoldina Fleitas, rectora del Instituto Católico Santa Isabel, se opuso a que "la chica embarazada" cursara allí su último año del bachillerato.
Las tres semanas de gestación, imperceptibles al momento de la inscripción, se harían notorias sólo una vez iniciadas las clases. O nunca. Los Alloi, empero, optaron por la verdad y la vida.
* * *
¿Qué enseñanza dejan valores arcaicos que aún permanecen arraigados en vastos campos del inconsciente colectivo? Para Adriana Rodríguez Tarzia, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina, el episodio podría resumirse así: "El "si me hacía un aborto no pasaba nada" es fiel reflejo de una sociedad perversa, con crisis de valores y dobles mensajes". Y pregunta: "¿Por qué se expulsa en lugar de confortar? ¿Hasta dónde es real el mensaje de amor que se predica?" "La educación tendría que aportar herramientas que faciliten el desarrollo de nuevas ideas y conceptos, en beneficio de la libertad social e individual -dice Rodríguez Tarzia-, si se reprime, somete e impone, nunca seremos un pueblo libre."
Las reglas destinadas a domar el sexo, cambiantes y contradictorias, van de la privación al permiso. El sentido del miedo, dolor, herida, infierno, culpa, atraviesa la vida mental. Con el tiempo, las represiones se vuelven automáticas.
En plena celebración pascual, mientras el Papa denunciaba la hipocresía humana que tiene a los inocentes como sus principales víctimas y varios padres exclamaban: "No vamos a permitir que nuestros hijos compartan la escuela con una mujer encinta", la situación entraba en un clima de máxima tensión al alzar su voz, frente a las puertas del instituto, un remisero local: "Yo mismo llevo al hotel a muchas de esas muchachas, e incluso a algunas de sus madres".
La salud psíquica de la sociedad y la estabilidad de sus instituciones dependen en gran parte del diálogo contradictorio entre ambas.
Los chicos aprenden de las acciones, no tanto de lo que oyen. Y aun así: ¿en qué quedó aquello de que el aborto mata la vida?
* * *
Cuando el Tribunal Superior de Justicia de la provincia de Formosa ordenó que se inscribiera a la alumna de una vez por todas, las autoridades cerraron el colegio y destinaron dos días a la confesión y uno a la fumigación.
¿Cuál fue la causa condenatoria de aquel grupo, instalado, por sí mismo, del lado de los "buenos y los justos"? ¿La relación sexual, "el fruto del pecado"? ¿Temían que la "manzana podrida" contaminara a las demás? María Fernanda Alloi no fue, en realidad, una víctima del amor, sino de la falta de caridad del prójimo. Es entendible. Una cultura tradicional, autoritaria y dogmática no prepara para la libertad: las verdades absolutas sólo imperan por la coerción.
No olvidemos que una estatua de Juan Pablo II se erige frente a un lugar alegórico de la pluralidad y universalidad del pensamiento: la Biblioteca Nacional.
Este símbolo no supone precisamente coartar la discusión democrática, abierta, que permita replantear las cuestiones fundamentales del hombre y adecuarlas a sus tiempos.
* * *
Pero hay escollos. Si las doctrinas no dan lugar a réplicas u objeciones, pues "la verdad" le es ajena al hombre que no es portavoz de Dios, los matices naturales de la vida quedan reducidos, entonces, a un tablero de abruptos contrastes e incongruencias: bueno o malo; moral o inmoral; negro o blanco.
Como aquel ajedrez borgiano, en el cual "Dios mueve al jugador, y éste, la pieza", y en donde el escritor termina preguntándose, y preguntándonos: "¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza/De polvo y tiempo y sueño y agonías?"
1- 2
Logro en Luján: trasladan a un santuario a los dos osos que quedaron a la deriva en el exzoo junto con otros 60 animales
- 3
“Dos pesos, dos medidas”: tras la muerte de un joven de extrema derecha en Lyon, vuelve el debate por el crimen de un exPuma
4Detox digital: el tratamiento que recomiendan para adolescentes con excesiva dependencia de las pantallas



