
En su segundo viaje, el tren a Pinamar se atrasó dos horas
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PINAMAR.- A nadie le importó que el tren llegara con retraso. Es más, hasta hubo aplausos, pañuelos al viento y ovaciones cuando el convoy ingresó ayer, poco después de las 16, a la flamante estación del balneario, bautizada como "Divisadero de Pinamar".
Y así, en esta ocasión, las decenas de simpatizantes justicialistas con su bombos y pancartas de la pomposa reinauguración del servicio fueron reemplazadas por familias con atuendos playeros, niños impacientes y el intendente del partido, Blas Altieri, a quien acompañaban numerosos miembros de su gabinete y concejales locales.
Ellos fueron los encargados de dar la bienvenida a los 243 pasajeros que trajo el convoy.
De esta manera, a 47 años de la llegada de la primera formación y a algo más de dos décadas del levantamiento del ramal, finalmente el servicio entre la Capital Federal y las playas de esta zona volvió "y para quedarse", como señaló eufórico el jefe comunal de Pinamar.
Contratiempos
Y como en toda inauguración que se precie en estas tierras, el periplo hasta la costa no estuvo exento de los imprevistos que suelen darle ese sabor tan especial a "la primera vez".
Así, los esforzados servidores de la empresa ferroviaria bonaerense debieron cambiar la locomotora: "Parece que la primera se empacó", arriesgó un veterano hombre del riel, y hasta hubo que despejar las vías porque el viento derribó sobre el terraplén una torre de alta tensión, a la altura de Los Horcones.
No obstante, la expedición tuvo un final feliz, como no podía ser de otra manera, y ya en el andén, el sol y la brisa marina les devolvieron la sonrisa a los pasajeros que disfrutaron de una travesía que se extendió por casi siete horas.
"Se nos hizo un poco largo, pero ya estamos en Pinamar y eso es lo que nos importa", dijo a La Nación, Gabriela, una joven mujer, mamá de dos pequeños.
Muy cerca, Eve y Juan José Vitom, propietarios de un campo de la zona, calificaban a la experiencia como " a la altura de los mejores tiempos".
"Comimos bien, nos trataron bárbaro y por eso seguiremos viajando cada quince días", explicó la dama que de inmediato se transformó en la vocera del matrimonio.
Solamente Diego, un adolescente preocupado por acomodar la tabla de surf, se quejó de la tardanza. "El viaje se hizo denso y si me llegué a perder alguna ola por esta historia de los cambios de locomotora, a la vuelta me voy en lo primero que pinte", remarcó.
A domicilio
Tal como informaron las autoridades del ferrocarril, está previsto un cronograma para la temporada que se incia en el que diariamente partirá desde Constitución un servicio a las 9,15, el que regresará de Pinamar a las 21.
Los pasajes cuestan 18 pesos en clase turista , 25 en primera y 30 en pullman.
Este valor incluye el traslado en ómnibus, sin cargo, hasta Pinamar centro, Ostende y Valeria del Mar.
Además, cada formación lleva vagones para transportar automóviles y otros rodados menores.






