
En Tandil, las locomotoras y los galpones están en buenas manos
Una asociación local fundó un museo histórico donde estaba la vieja estación
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TANDIL.- Un extraño monumento aparece ante la vista cuando uno se acerca a la vieja estación de esta ciudad, a la que llegó el ferrocarril en 1883.
Se trata de seis grandes ruedas sueltas y el frente de una locomotora, como si se tratara de un extraño robo de estos tiempos. Una vieja máquina de vapor a la que sustrajeron la caldera y la cabina.
Pero no hubo robo. Sólo una separación temporaria. Una idea demasiado imaginativa quiso homenajear una vez al ferrocarril colocando a modo de escultura esas ruedas sueltas sin advertir que el mejor honor al pasado ferroviario consiste en restaurar y mantener la pieza completa.
Por suerte, ese déficit está en vías de reparación en Tandil. Una activa Asociación de Amigos del Ferrocarril no sólo ha encarado la restauración de esa magnífica locomotora de tipo Pacific(así se denomina a las que tienen una configuración 4-6-2, o sea, cuatro ruedas guías adelante, seis grandes ruedas motrices en el centro y dos pequeñas ruedas de apoyo atrás) reuniendo otra vez las ruedas con el resto; también ha dado origen, desde 1995, a un auténtico museo histórico de Tandil, situado en los galpones que fueron la antigua estación original de Tandil.
Esa estación, levantada en 1883, apenas ocho años después del último gran malón que sacudió a la región, fue el símbolo máximo del progreso para Tandil, y ese recuerdo es el que se conserva vivo para muchos de los pobladores tandilenses.
Tal como sucede en casi todo el interior, el edificio de la estación se asocia directamente al origen y el progreso de la ciudad. Por eso crecen las asociaciones civiles y grupos de amigos del ferrocarril que, junto con las municipalidades, intentan preservar lo que queda de un pasado mejor para todos, cuando los trenes llevaban las noticias y las esperanzas de progreso.
Aquí, la asociación tandileña se mueve al compás de dos grandes expertos ferroviarios: Raúl Nelli, un veterano jefe del Ferrocarril Roca que comenzó trabajando en el viejo Ferrocarril Sud británico, y Gustavo Tamaño, teniente coronel con destino en Tandil, ex combatiente en las Malvinas y gran aficionado al ferrocarril que, lejos del conflicto bélico, es un gran admirador de la obra ferroviaria que dejaron aquellas empresas de origen inglés en la Argentina.
Tamaño subraya que "hay que saber apreciar cómo se hacían las cosas cuando se hacían bien" y trabaja en sus ratos libres en la recuperación de esos galpones ferroviarios de fines del siglo XIX y en la restauración de tres grandes locomotoras de vapor.
La Pacific de las ruedas sueltas era una de las grandes máquinas para trenes de pasajeros. A su lado, también esperan la restauración una máquina de vapor para trenes de carga (2-8-0) y una tipo tanque (2-6-2), que se usaba para traer piedra de las canteras cercanas.
Tamaño también recuerda lo que significó el ferrocarril en la temprana industrialización de la zona de Tandil. "Al instalarse aquí unos talleres de locomotoras, se sentaron las bases para el desarrollo industrial de la ciudad".
Nelli y otros veteranos ferroviarios del lugar coinciden con la apreciación. Y además de mantener en muy buen estado los galpones de época también programan la puesta en marcha de un futuro tren turístico rumbo a las canteras serranas.
Para eso otorgan prioridad a la restauración de la locomotora tanque (sin tender para agua y combustible, ya que llevan esa carga en tanques laterales adosados a la caldera), que circuló por la zona hasta hace pocos años.
Tandil conserva una gran ventaja, de todos modos. Sigue siendo un centro ferroviario importante, con circulación permanente de trenes cargueros de Ferrosur (la empresa privada de Amalia Fortabat) y un tren cotidiano de pasajeros que une esta ciudad con Plaza Constitución.
Mañana: Admirable restauración de la estación de Mechongué




