
En tres barrios brota agua debajo de las casas
Admiten que el problema se va extendiendo
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Desde hace un año y medio, unos 150 vecinos de los barrios de Villa Devoto, Villa Real y Versailles libran una lucha sin cuartel -y por ahora sin solución- contra el agua surgente de las napas, que brota por debajo de sus viviendas e inunda sótanos, garajes y subsuelos.
Muchos de ellos colocaron bombas y desagotan cientos de miles de litros de agua, en algunos casos varias veces al día. Como si se tratara del cuidado de una pileta de natación, algunos le echan cloro al agua estancada para que no se convierta en un foco infeccioso.
Otros no se atreven a dejar por muchas horas sus casas por temor a que esta crecida, que no depende de las lluvias, los tome por sorpresa. El problema, explican, lo causa el ascenso de las napas freáticas, en una de las zonas más altas de Buenos Aires, a unos 38 metros sobre el nivel del mar.
A pesar de los reclamos a las autoridades del gobierno porteño y a la empresa Aguas Argentinas, los vecinos dicen que todavía no consiguieron una respuesta creíble. Y mucho menos, una solución.
"Es un fenómeno nuevo, que si bien inundó los sótanos de estos barrios, afecta a toda la ciudad", explicó el secretario de Obras y Servicios Públicos de la Ciudad, Abel Fatala, a LA NACION. "Si antes la napa freática aparecía a los dos metros de profundidad, hoy se encuentra agua cavando 50 centímetros. Las bombas de drenaje, que antes trabajaban dos horas por día, ahora sacan agua de 14 a 16 horas. "Es un fenómeno creciente, todavía no tenemos estudios sobre cuánto aumentó este caudal", dijo Fatala.
No se descomprime
El defensor adjunto del Pueblo de la Ciudad, Gustavo Lesbegueris, asegura que el problema es la falta de obras del Gobierno de la Ciudad.
"Faltan obras de infraestructura, no se saca agua para deprimir la napa. De seguir así, la situación va a empeorar, no sólo en los barrios donde ya se desbordaron las napas", aseguró.
Sin embargo, quienes deberían darles una solución a los vecinos no se ponen de acuerdo.
Fatala adjudica el ascenso de las napas a tres factores: la "tropicalización" del clima, que provoca un aumento de la cantidad de lluvias en la región; la impermeabilización del suelo de la ciudad, por exceso de pavimento y falta de espacios abiertos, y la falta de extensión de las redes cloacales en la provincia de Buenos Aires, que terminan infiltrando las napas subterráneas.
"En partidos bonaerenses que lindan con la Capital Aguas Argentinas desarrolló a niveles muy importantes redes de agua corriente, pero no en la misma medida las redes cloacales para redistribuir esta agua servida, que va a parar a los pozos ciegos que desagotan en las napas. Por eso afloran", dijo el funcionario.
¿Cómo contrarrestar esos efectos? El secretario de Obras y Servicios Públicos explica la gravedad del dilema, pasando la posta a la empresa encargada de proveer el agua.
"Los dos primeros factores no podemos controlarlos. En lo único que podemos actuar es en la cantidad de agua sobrante que Aguas Argentinas está eliminando. Estamos en gestiones al respecto", dijo Fatala.
Más obra y menor consumo
Al ser consultados sobre la denuncia del funcionario porteño, voceros de la empresa Aguas Argentinas aseguraron no tener parte en el problema.
En cambio, eas fuentes responsabilizaron a la obras de infraestructura de la ciudad, como subtes, autopistas y arroyos entubados.
"Impiden el escurrimiento del agua. No somos los responsables principales de esto. Corresponde a quien gestiona los recursos hídricos de la Ciudad. Nosotros hemos cumplido con todos los plazos que nos fijó el Estado para extender las redes", fue la respuesta oficial que brindó el departamento de Comunicación de la empresa.
Las autoridades del Ente Tripartito de Obras y Servicios Sanitarios (Etoss), organismo que regula y controla la provisión de los servicios pluviales y cloacales, tampoco coincidieron con el funcionario del gobierno porteño en la explicación de por qué los sótanos en Villa Devoto, Villa Real y Versailles se inundan.
Y acuñaron una explicación que parece, al menos, complicada y que sostiene lo antedicho por Aguas Argentinas.
"Aguas Argentinas no es ni el principal factor ni el responsable de este problema. Ojalá la extensión de redes de agua potable fuera tan importante como para ocasionar el desborde de napas, pero no es así. Tiene que ver, fundamentalmente, con causas climáticas y con el cierre de cientos de industrias que tomaban agua del subsuelo en la zona", aseguró el ingeniero Alejo Molinari, gerente de Calidad del Servicio del Etoss.
Más allá de las polémicas entre funcionarios, empresas y entes reguladores, los vecinos de la zona siguen con sus sótanos llenos de agua.
Recurrir a los reservorios
El secretario de Obras y Servicios Públicos de la Ciudad asegura que técnicos de la dependencia que tiene a cargo estudian la posibilidad de utilizar los 13 reservorios que se construirán para contener las inundaciones para que, cuando no llueva, contengan el agua que desborda de las napas.
"No me parece una posibilidad técnicamente sustentable. Los reservorios deberían están vacíos para contener la crecida en caso de lluvias. Si están ocupados con agua de napa, cuando llueva la ciudad se va a inundar lo mismo", cuestionó Molinari.
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