
En un convento del centro funciona una feria de antigüedades
Es San Ramón Nonato, en Reconquista 269
1 minuto de lectura'
El convento de San Ramón Nonato es el más antiguo de la ciudad -data de 1601- y tiene una larga y activa historia. Fue sede de la Orden de la Merced, luego Sociedad de Beneficencia; después llegó María Eva Duarte de Perón y lo convirtió en oficina de Acción Social. Albergó una parte de la Universidad Católica y más tarde fue devuelto a los mercedarios.
Hoy se le suma una nueva actividad relacionada con los difíciles tiempos que corren. Desde abril de 2002 funciona en las galerías del patio interno, sobre la calle Reconquista 269, en el barrio de San Nicolás, una feria de objetos de arte, antigüedades, rarezas y ropa.
La Feria del Convento -como se la conoce- tiene 75 puestos, el doble de los que tenía en sus comienzos.
Sobre la galería cubierta del convento, pegado a la basílica de la Merced, se ubican los puestos con sus artículos en exposición y algunos percheros que exhiben la ropa en venta.
"La feria surge por la crisis. La gente tiene la necesidad de vender sus cosas y hacer unos pesos extras", explicó Carlos Villasuso, uno de los organizadores de este espacio.
Es la posibilidad de tener una salida laboral "digna" lo que destacan quienes pusieron en marcha este proyecto. "Los puesteros son, en su mayoría, de clase media", dijo Villasuso y agregó: "Dejan la mercadería en el depósito durante la semana, porque sólo venden para afrontar su situación económica; no tienen un negocio propio".
Cristina Rubinetti es de las pioneras. Tiene el puesto dos, donde vende alhajas, abrigos de zorro y otros artículos antiguos.
Cosas de familia
"Son todas cosas mías o de mi familia. Yo tenía un comercio y, como me fue mal, ésta me pareció una salida fabulosa", relató.
Una historia similar es la de Jorge Ruiz Moreno: fue vendedor de géneros y zapatos hasta que se quedó sin trabajo hace un año. "Hace un mes que tengo el stand y nos está yendo bien", sostuvo.
Además de antigüedades, se pueden conseguir rarezas, como el primer disco de vinilo que se presentó en la Feria de Barcelona de 1929. Este forma parte de una serie de 100 distribuidos en esa ocasión. Claro que, como todo artículo de colección, tiene su precio: 800 dólares.
Sin embargo, no todo lo que se vende allí tiene valor en moneda estadounidense. Se pueden comprar objetos desde los cuatro pesos, según la pieza. Pero también el costo puede alcanzar los 900 dólares; por ejemplo, el precio de una araña de cristal.
La familia García llegó de Quilmes para visitar la feria. "Hay de todo; por eso me encanta. Sin contar que los precios son más accesibles que en San Telmo", dijeron sus miembros.
Precisamente por los precios volvió Susana Murúa. Esta vez la acompañó María Nieves Druaerd. "Hay que destacar la atención de los puesteros", sostuvo Murúa.
Aunque no son muchos, algunos extranjeros visitan la feria. "Esta mañana vinieron italianos, chilenos y un brasileño", coincidieron en señalar los vendedores.
"Necesitamos darle publicidad para que más visitantes del exterior se acerquen", sostuvo Rubinetti.
"Seguro que vamos a comprar algo, porque las antigüedades son preciosas", dijo Luis Alvarez, un peruano a quien una máquina de fotos colgada delataba como turista.
La Feria del Convento está abierta los domingos de 10 a 20, incluso el Domingo de Pascua. Pero permanecerá cerrada el 27 del actual, día de las elecciones nacionales, según lo dispone la ley. La entrada cuesta un peso. De lo recaudado, el 80 por ciento se destina a la Orden de la Merced para tareas sociales en todo el país. Se puede contratar un stand sólo por un domingo por 30 pesos. Los interesados en obtener mayor información pueden llamar al 4804-7199 o dirigirse al local Anticuarios del convento.
1
2“Abuelas”: el libro que recupera las historias de las mujeres que se animaron a romper los moldes del siglo XX
3Un verano extremo en la costa: sismo, meteotsunami, remolinos de viento, sudestada y temporal, ¿solo casualidad?
4Qué se sabe de la salud de la influencer que se accidentó con un cuatriciclo en Pinamar

