
Entra más dinero a Mar del Plata
Por Amalia Eizayaga Enviada especial
1 minuto de lectura'
MAR DEL PLATA.- Si algo caracteriza a los habitantes de esta ciudad es su obsesión por mostrar un perfil renovado, por recuperar a los turistas de alto vuelo. Y también por querer tentar a los que nunca vinieron, quizá porque se quedaron con la imagen de la vieja Mar del Plata, aquella de la costa deteriorada y desbordada de gente.
Lo cierto es que, en los últimos cinco años, la ciudad dio un giro. Cambió la cara. Desde 1997 hasta ahora, el municipio destinó cerca de 100 millones de pesos a obras de infraestructura; otro tanto se invirtió en levantar dos nuevos hoteles cinco estrellas y en remozar tradicionales establecimientos. La inauguración del último tramo de la Autovía 2, en enero de 1999, abrió la puerta a nuevas oportunidades y trajo más gente durante los fines de semana.
Con delicada insistencia, despliegan aquí ante los visitantes e inversionistas un abanico compuesto por calles con nueva iluminación, arenas más espaciosas, servicios de buen nivel, una amplia oferta gastronómica y cientos de espectáculos deportivos y culturales. En síntesis: propuestas de gran diversidad.
Por otro lado, ya anunciaron más inversiones privadas vinculadas con el turismo. El tradicional Hermitage construirá una torre vidriada y un centro de convenciones, se reciclará el hotel Playa Chica -ahora cerrado- y a mediados de este año se abrirá la licitación para poner en marcha el hotel Provincial. En total, se sumarán unas 500 habitaciones cuatro estrellas a las ya existentes, según la Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica de Mar del Plata.
Como si bebieran de una misma copa en la que se gestan idénticos sueños, los marplatenses están dispuestos a dar batalla por volver a ocupar un lugar de privilegio en la costa.
El esfuerzo se nota, porque la ciudad está más linda que nunca. Y aunque el comienzo del 2000 no haya sido tan exitoso como se esperaba, cerca de 6.000.000 de personas suelen venir aquí durante todo el año (el 50 por ciento de ellos, en verano), según cifras del Ente Municipal de Turismo (Emtur).
Todos quieren sacarse el "estigma" del turismo subvencionado, el social, gremial y mutual . Ahora quedan unos 80 hoteles sindicales, 50 menos de los que había hace diez años.
Según el presidente del Emtur, Carlos Patrani, en 1997, un estudio de mercado reveló que la gente hacía "una lectura contradictoria" de Mar del Plata. "Había un sentimiento de pertenencia, pero otros segmentos veían la ciudad como un lugar no deseable -agregó Patrani-. Para los jóvenes no resultaba atractiva, no tenían entretenimiento", agregó.
El paso siguiente fue comenzar a ordenar la oferta: establecer estándares de calidad y reunir a los distintos operadores turísticos.
Balnearios y restaurantes
Merecen un capítulo aparte las mejoras en la costa. Hace cuatro años, una licitación en Playa Grande permitió recuperar un sector legendario. En la zona del sur, balnearios como la Caseta, La Reserva, el Balcón y Mirador 9 apuestan a un público más exigente. El año último se abrió Mirador Waikiki, con un restaurante, dos piletas frente al mar y guardería náutica, entre otros servicios.
Por otro lado, esta ciudad se convirtió en el segundo destino del país, después de Buenos Aires, en materia de congresos y convenciones. Sólo en 1999 hubo aquí 278 congresos, reuniones y exposiciones, según el Emtur. Ese movimiento implicó la llegada de 95.000 participantes que dejaron en la ciudad cerca de 38 millones de pesos.
El comienzo del cambio
Mientras en 1995 la ciudad tocaba fondo -según lo reconoció el propio intendente local, Elio Aprile-, se levantaba el hotel Costa Galana, un cinco estrellas de lujo, frente a Playa Grande. Luego llegó el Sheraton. Fueron, quizá, los primeros síntomas de que buscaba un rumbo distinto.
En 1996, las autoridades decidieron llamar a una consulta popular, en una experiencia inédita. Así, en mayo de ese año, la gente votó y aceptó pagar entre tres y cuatro pesos más por mes -a lo largo de ocho años- junto con la tasa de alumbrado, barrido y limpieza. Con esos fondos se harían obras estructurales que apuntalaron el cambio que vino después.
Se ensancharon y pavimentaron calles y avenidas, se construyeron nuevos desagües cloacales, se hizo el refulado (rellenado) de las playas. Otras obras implicaron, literalmente, una explosión: en junio del año último se voló la manzana 115, frente al Casino Central, tras indemnizar a sus habitantes. Allí se construyó un espacio verde -que incluye la "fuente del milenio"- inaugurado el 1° del actual.
"Tenemos que pensar qué podemos hacer para que venga la gente durante todo el año", sostuvo Nolberto Pezzati, presidente del Convention & Visitors Bureau local.
Según Pezzati, éste es un destino nacional más que para extranjeros. "Cuando salimos a buscar turismo internacional, lo hacemos siempre ofreciendo actividades programadas", agregó.
"Mar del Plata es una ciudad fantástica, es un privilegio", remarcó Alberto Alvarez Argüelles, presidente de la Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica local y director general del hotel Costa Galana.
"El tema fundamental es la competencia -explicó Argüelles-. La ciudad compite con el mundo y el público que tiene alto poder adquisitivo elige. Aquí se están haciendo construcciones nuevas, pero no todo lo que debería tener una ciudad de categoría", agregó.
"El marplatense se ha sacudido la modorra, se está despertando de un letargo -sostuvo Patrani, del Emtur-. Esto ha permitido generar cosas, a pesar de la situación económica general. La ciudad no es ningún oasis, pero sí es un lugar donde están pasando cosas."
Admiten que el comienzo no fue con todo
MAR DEL PLATA (De una enviada especial).- El secretario de Turismo de la Nación, Hernán Lombardi, reconoció ayer que el movimiento turístico en lo que va del 2000 fue menor que el del año último: "Los primeros quince días de enero han sido flojos", afirmó.
Aun así, hay motivos para festejar. Ayer, Mar del Plata tuvo todo un récord: 37º5 y a pleno sol para disfrutar de la playa.
"El 99 fue muy malo para todos -explicó Lombardi-. El país vive en un profundo clima recesivo; también nos afectó la competencia de Brasil."
El funcionario apuntó además a la gestión del gobierno menemista: "Hubo 10 años de ausencia de políticas de desarrollo interno del turismo", sostuvo.
Aunque consideró que "es prematuro" hacer cálculos sobre cuál fue el impacto económico del bajón turístico, afirmó que la costa atlántica y el sur del país fueron las zonas más afectadas. En ese sentido, explicó que hubo otros lugares que anduvieron bien, como Salta.
"Queremos ir contra el concepto de estacionalidad y tener turismo todo el año en el país", propuso, como contrapartida al mal trago.
El funcionario llegó ayer a esta ciudad para impulsar un programa de reconversión de Pyme vinculadas con el turismo, que consiste en una línea de créditos y de subsidios.
Todo indica que la temporada repuntó en esta ciudad, según el segundo informe que difundió ayer el Ente Municipal de Turismo (Emtur) local. El estudio afirma que, entre el 10 y el 16 de enero, hubo un promedio diario de casi 175.966 turistas, es decir, 43.500 más que durante los primeros nueve días de este mes.





