
"Esperaban la muerte de Perón"
Sofía Prats está convencida de que el deceso del ex presidente liberó el camino para el asesinato de sus padres, en Buenos Aires
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No deja de restregarse las manos, como si quisiera atrapar la historia. La que comenzó a vivir hace 26 años cuando una bomba hizo volar a su padre, el general chileno Carlos Prats, y a su madre, Sofía Cuthbert, en Palermo Viejo.
Sofía Prats, de 55 años, lucha desde entonces para esclarecer el crimen y, a lo largo de estos años cimentó una certeza: el general Augusto Pinochet fue quien ordenó el asesinato de sus padres, en Buenos Aires.
Libra su pelea con sus hermanas, Cecilia yMaría Angélica, raras víctimas del terrorismo de Estado que, esa vez, se ensañó con un hombre propio: un miembro de las Fuerzas Armadas.
El general Prats, jefe del Ejército del gobierno de Salvador Allende, se fue de su país y puso a Pinochet como su sucesor, pues lo consideraba de máxima confianza e incapaz de dar un golpe de Estado (ver aparte).
Aquí fue recibido por el general Juan Perón en calidad de huésped del Ejército y, pocos días después de la muerte del ex presidente, el 1º de julio de 1974, atentaron contra su vida y la de su esposa.
"Estaban esperando su muerte (la de Perón) para atentar contra mi padre", sostiene hoy Sofía Prats, alcaldesa de la comuna chilena de Hechurala, que llegó a Buenos Aires para conocer los avances de la investigación que lleva adelante la jueza federalMaríaServini de Cubría.
La causa tiene un solo detenido , el ex agente de inteligencia chileno Enrique Arancibia Clavel, que será juzgado públicamente a fines del corriente año acusado de ser quien realizó las tareas de inteligencia para concretar el atentado.
Sin embargo, en la investigación están acusados los ex máximos jefes de la DINA, el organismo represivo de la dictadura pinochetista, los condenados ex general ManuelContreras y el ex brigadier Pedro Espinoza; los militares retirados Raúl Iturriaga, José Zara y Armando Callejas, y los ex agentes civiles de la DINA Jorge Iturriaga, Mariana Callejas y el ejecutor del ataque, Michael Townley, quien confesó haber colocado la bomba pocos días antes del atentado, ocurrido el 30 de septiembre de 1974.
"Era un domingo. Mis padres se habían encontrado con amigos. Almorzaron en una finca fuera de Buenos Aires y, a la noche, fueron al cine con los padres de Isabel Allende. Al llegar se produce el atentado", recuerda hoy Sofía Prats.
"La bomba la colocó Townley", afirma y sus ojos se empañan, pero la penumbra del lobby del hotel céntrico, donde se alojó hasta ayer, impide distinguir las lágrimas.
Ahora sabe que el ex agente de la DINA, Townley, que admitió haber atentado también contra el ex canciller chileno Orlando Letellier en Washington, había puesto la carga explosiva en el Fiat 1600 hacía varios días y que estaba esperando la oportunidad, esa noche, para accionarla mediante un control remoto, junto a su novia Mariana Callejas.
Todo ocurrió frente al domicilio de la familia, en Malabia 3359. Sofía Prats tenía 28 años y cuatro hijos.
Ella se enteró de la explosión en su casa de Santiago, por un llamado de Miguel Frías, padre de Isabel Allende. Pensaba que se trataba de una comunicación para felicitarla por el bautismo de uno de sus hijos, que había sido el día anterior. Pero le anunciaron el asesinato de sus padres.
-¿Cree que el atentado fue parte del PlanCóndor?
-Sí, es un antecedente, porque hubo colaboración de parte de personas y organismos argentinos. Tenemos sospechas sobre miembros de la policía en ese momento, aunque no pudo probarse su participación pero, al menos, hubo negligencia en la custodia de mi padre.
Cuando ocurrió el atentado, se cortó la luz en Palermo Viejo, donde se produjo el ataque, lo que hace pensar a los investigadores que la policía convirtió el área en una "zona liberada".
-¿Quién ordenó matarlo?
-El primer documento semioficial en que aparece la responsabilidad clara es el informe Retting (producido por una comisión de víctimas de la represión en Chile). Allí se establece que son miembros de la DINA los que ejecutaron el crimen, y el jefe de la DINAera Pinochet. Por lo tanto, hemos establecido que él tiene responsabilidad en ese sentido.
-¿Qué elementos lo avalan?
-Primero, que la DINAera un organismo jerárquico, dirigido por Pinochet, cuyo operador era Manuel Contreras, y él hizo una declaración en la causa en la que informa que todas las acciones que él realizaba estaban en conocimiento de Pinochet o habían sido instruidas por él. No es posible pensar que subordinados o mandos medios realizaran acciones con un enorme equipo de personas sin que la jefatura estuviera al tanto. Cuando, además, para hacerlo se requieren recursos económicos muy grandes.
-¿Cómo explica que en un momento su padre confió ciegamente en Pinochet y ahora descubre que fue él quien ordenó el atentado?
- Tiene que ver con las oportunidades. Mi padre confió plenamente en que Pinochet era una persona respetuosa de la Constitución y que iba a hacer todo lo posible para evitar un quiebre institucional. Posteriormente, vimos que eso no fue así. No hay claridad respecto de cuándo fue que Pinochet cambió su posición. Algunos dicen que fue antes, pero hay personas que sostienen que su cambio de actitud se produjo en los albores del golpe militar. Con respecto al atentado, no me atrevo a pensar cuál fue el cambio de posiciones éticas que ocurrieron en Pinochet.
-¿Cómo vivió ese momento?
-Para nosotros fue muy difícil reconocer que eran los propios miembros del Ejército, sus camaradas de armas desde los 14 años, quienes habían ejecutado el crimen. Fue muy doloroso reconocer aquello porque es un fratricidio, y eso tiene una connotación moral mucho mas fuerte que si se produce entre personas que no se conocen.
-¿La declaración de Townley fue la llave para terminar de saber qué sucedió?
-Complementa información pero, incluso, sin esa declaración es posible establecer responsabilidades. No contradice lo que tenemos en el proceso, pero no es decisiva.
-¿Cree que la justicia argentina puede lograr con Pinochet lo que no pudo la justicia española, y que ahora intenta la chilena?
-Actualmente tenemos una dificultad en Chile porque hace un mes y medio Servini de Cubría solicitó la notificación de Pinochet en el incidente de prescripción, para que designara abogados, pero no se llevó a cabo. Estuvimos con el presidente de la Corte en Chile pidiéndole que instruyera al juez para que se realizara la notificación y despejar lo que tiene que ver con el incidente de prescripción y que Pinochet nombrara un abogado defensor. La jueza estableció que éste es un crimen de lesa humanidad y, si la Cámara lo ratifica, significa que no habría prescripción para nadie. En esta situación corresponde pedir ahora la extradición de Pinochet. Cuando avance en Santiago el proceso para quitarle los fueros de senador vitalicio creo que podemos avanzar.
-¿Se lo imagina preso?
-No lo sé. Depende de cuánto se demoren los procesos. Llevamos 26 años, a pesar de que estamos ya en el final, y la condición de salud de Pinochet no sé si le va a permitir que llegue a una condena y a un encarcelamiento.
-¿Por qué cree que Pinochet necesitaba la muerte de su padre?
-No podría dar explicaciones. Aunque hay personas que sostienen que fue una forma de crear el sometimiento del personal de las fuerzas armadas chilenas a su gobierno, porque, si fue capaz de llevar a cabo esta acción, a cualquier otro miembro del ejército podría sucederle lo mismo. Es una acción de terrorismo. Es claro que tiene que haber habido una instrucción superior para que esto se ejecutara. Incluso, hay antecedentes del momento en que Pinochet dio la orden y la palabra que se usó era que había que "neutralizar" a mi padre.
-¿Aún hay personas responsables del crimen que no están imputadas en la causa?
-Próximamente incorporaremos antecedentes de otra persona.
-Chilena?
-Sí, que realizó acciones aquí con tareas de apoyo logístico. Hay un grupo enorme de personas que colaboraban aquí con la DINAcomo institución, que eran parte de este aparataje que existía en Buenos Aires.
-¿Cómo actuó el gobierno argentino?
-El apoyo que hizo el ex presidente (Carlos) Menem fue fundamental, cuando públicamente estableció que se trataba de una cuestión de terrorismo internacional, de violación de derechos humanos.
- ¿Y cómo actúa el actual?
-Acá (como en Chile) también hubo un cambio de gobierno y no hemos tenido contacto con estas autoridades para saber cómo están las cosas. Me imagino que también debe haber un apoyo fuerte.
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