
Esperan desde la madrugada para sacar turnos en el hospital Fernández
Abren las puertas media hora antes de lo habitual, pero los números se agotan rapidamente
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Entrada la noche, de lunes a viernes, muchas personas se congregan a las puertas del hospital Dr. Juan A. Fernández, en el barrio de Palermo. Pero los martes esa fila suele extenderse a lo largo de dos cuadras, y ni las bajas temperaturas amedrentan a quienes necesitan tramitar una libreta sanitaria o recibir atención médica. Algunos permanecen en la vereda desde la noche anterior. Otros, la mayoría, llegan a las 4. Pero, para todos, la espera significa aceptar un sistema de asignación de turnos que parece no encontrar solución.
Las escenas que se ven a diario son idénticas a las descriptas por Ana García Vinet, lectora de LA NACION, en su carta publicada por este medio el 23 del mes último.
Para ser atendidos por un médico o hacer un trámite, sanos y enfermos deben ganar un buen lugar en la cola. Para ello hay que ir lo más temprano posible y estar dispuesto a permanecer a la intemperie hasta las seis de la mañana, cuando el hospital abre sus puertas.
"Un paciente puede venir a buscar un turno a las 11, pero es muy difícil que lo encuentre porque la demanda es mucha y sigue creciendo", explicó Miguel Schiavone, vicedirector médico del hospital Fernández. El funcionario informó que por los consultorios externos pasan diariamente entre 1000 y 1200 pacientes. El martes es el día más concurrido porque se abren las listas para turnos programados para las dos semanas siguientes.
Según Schiavone, el sistema de turnos es una cuestión muy compleja. "Es muy difícil planificar algo cuando no se sabe la cantidad de pacientes que vendrán a atenderse. Por otro lado, ese volumen ha aumentado considerablemente en los últimos años", agregó. Durante el primer semestre de 2003, el hospital Fernández atendió 291.000 consultas. En todo el años1990 se registraron 340.536 consultas.
El problema no es nuevo. Tanto, que el actual secretario de Salud comunal, Alfredo Stern, prometió hace más de un año instrumentar un sistema telefónico para otorgar turnos en los hospital, que depende de la Ciudad. La intención quedó en promesa, por lo menos hasta ahora.
Esperar sentados
Hasta fines del mes último, las puertas del hospital Fernández se abrían a las 6 para los que necesitaban la libreta sanitaria y a las 6.30 para los turnos médicos.
Pero desde principios de este mes el horario de acceso para ambos trámites se fijó a las 6. A esa hora, el personal de seguridad abre las puertas y los pacientes ingresan en orden hasta que reciben un número. Entonces sí, pueden romper filas y esperar sentados hasta ver su número en el secuenciador electrónico que indicará en cuál de las cinco ventanillas disponibles será atendido.
Siete empleados -algunos de ellos beneficiarios del plan Jefes y Jefas de Hogar-, en el horario de 7 a 14, otorgan los turnos, que se agotan antes de las 9 debido a que los cupos para cada especialidad dependen de la cantidad de profesionales disponibles.
Medidas poco efectivas
Schiavone enumeró los cambios introducidos en el sistema de turnos con los que se procuró contener la demanda creciente. Según el directivo, se redujeron el tiempo y la cantidad de consultas programadas. La espera pasó de veinte días a una semana, y el volumen de turnos remotos se igualó al de citas espontáneas (para el día). Hasta el año pasado se asignaba un 75% de turnos programados y un 25% de consultas espontáneas.
En estos últimos años también se estableció que algunos pacientes reciban un trato diferencial. Los afiliados de PAMI, las embarazadas, quienes necesitan turnos para pediatría y los titulares del plan médico de cabecera no ingresan por la puerta de Cerviño, sino por la de la calle Silvio Ruggieri. Allí hay dos ventanillas y "nadie se va sin turno", aseguró Schiavone. Tampoco hacen fila los pacientes de siquiatría, oncología, toxicología e infectología. Ellos pueden ir directamente a sacar el turno en cada uno de esos servicios.
Todas estas iniciativas no lograron satisfacer la creciente demanda. Frente a esta realidad, Schiavone sugirió que se reforzara el servicio médico de los centros de salud para contener la demanda ambulatoria, que representa el 80% de las consultas.
Stern, titular de la Secretaría de Salud porteña, no respondió a los requerimientos de LA NACION a los efectos de ser consultado sobre las posibles soluciones a esta situación.





