Estrategia: más de 50.000 familias de estudiantes porteños aceptaron retrasar la entrega de smartphones a los chicos
La prohibición del uso de celulares en las aulas empieza a tener este año su correlato fuera de la escuela
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La prohibición del uso de celulares en las aulas porteñas está teniendo este año su correlato fuera de la escuela. En lo que va del año, 50.569 familias aceptaron el desafío de no darles a sus hijos teléfonos inteligentes por lo menos hasta que terminen la primaria, de acuerdo con los primeros resultados de las medidas de protección digital adoptadas por las autoridades educativas del distrito.
Son padres o adultos a cargo de alumnos de 1204 establecimientos públicos y privados de la ciudad que firmaron un acuerdo voluntario lanzado el 26 de febrero pasado para retrasar la edad de acceso a las pantallas.
“Se busca concientizar que la incorporación temprana de dispositivos puede dificultar el desarrollo de habilidades como la atención, la autorregulación y la construcción de vínculos”, argumenta el Ministerio de Educación de la ciudad al explicar por qué es importante ese compromiso desde la casa. “¿Por qué acuerdos familiares y no decisiones individuales? Porque se reduce la presión social entre chicos y familias, se generan entornos más cuidados y mejoran los vínculos, la socialización y el bienestar socioemocional”, plantean a LA NACION.
El contenido del compromiso está disponible en Escuela en Familia, una plataforma que gestiona la cartera porteña a cargo de Mercedes Miguel. La invitación a participar se envió vía mail a las familias de todos los establecimientos de gestión pública o privada en el distrito. “Contribuye a reducir tensiones derivadas de comparaciones entre pares [los chicos reclaman en casa con frases como ‘Todos tienen’ o ‘A mí no me dejan’] y hacen que las reglas sean más claras y previsibles”, define Educación.
La adhesión implica asumir como adulto responsable lo siguiente: postergar la entrega de un celular inteligente al menor hasta por lo menos el inicio del secundario, promover “hábitos de bienestar digital” (los ejemplos citados incluyen acordar tiempos sin celular, acompañar su uso y priorizar el descanso y las actividades sin pantallas) y mantener el compromiso.
Lo último es elegir la edad hasta la que se demorará el acceso a ese tipo de dispositivos: 13, 14, 15 o 16 años. “Recomendamos que sea desde el nivel inicial hasta el ingreso al secundario”, indican ante la consulta.
Datos hasta el momento
Los datos al momento dan cuenta de que más de la mitad (57%) de las 50.569 familias que firmaron desde el inicio de este ciclo lectivo optaron por el límite de los 13 años, mientras que un 12% lo hizo por los 14 años, un 11% por los 15 años y un 19%, por los 16 años.
“Cuando las familias se ponen de acuerdo, se reduce la presión social y se generan entornos más cuidados que impactan positivamente en los vínculos”, explica Miguel a LA NACION. “Hay una intoxicación de redes sociales”, agrega.
Las 1204 escuelas a las que esas familias mandan a sus hijos son poco más de la mitad de las 2345 que hay en la ciudad, de gestión pública como privada y todos los niveles (inicial, primaria, secundaria y especial). El 97,6% de los acuerdos son de alumnos de escuelas públicas y el 2,4% de privadas. El 8,73% de los compromisos son por chicos que están en el nivel inicial, el 74,03% en la primaria y el 17,24%, en el secundario.
“El compromiso se puso a disposición desde el Ministerio de Educación en la plataforma Escuela en Familia para que madres y padres puedan registrarse y firmarlo junto a otras familias de la escuela a la que asisten sus hijos”, explican en el equipo de Miguel. “Cada ocho familias que adhieren, se consolida un acuerdo firmado, acompañado por la escuela”, amplían.
Los barrios que más adhesión están concentrando corresponden a tres comunas en el sur y el oeste de la ciudad. Un 12% de las familias vive en la comuna 4 (La Boca, Barracas, Parque Patricios y Nueva Pompeya), un 10% en la comuna 8 (Villa Soldati, Villa Riachuelo, Villa Lugano) y un 8% en la comuna 9 (Liniers, Mataderos y Parque Avellaneda).
“Es importante acompañar a chicos y adolescentes en la construcción de hábitos digitales saludables, que cuiden el descanso, el bienestar emocional y los procesos de aprendizaje. Seguimos trabajando junto a las familias y las escuelas para impulsar un uso más equilibrado y responsable de las pantallas”, concluye la ministra.
Cinco consejos
En ese sentido, el Ministerio de Educación transmite a las familias que firman el compromiso cinco consejos para reducir riesgos en la era digital:
- Hablar con otras familias del grupo (amigos, compañeros de escuela, club) y acordar tiempos de uso, días sin celular o momentos comunes de desconexión ayuda a reducir la presión social y la sensación de “quedarse afuera”.
- Definir de manera clara y anticipada momentos libres de pantallas (comidas, estudio, encuentros familiares y horarios de descanso) ayuda a ordenar la rutina y reduce conflictos. Una opción puede ser acordar que, por la noche, el celular no permanezca en la habitación, lo que favorece un mejor descanso y cuidado de la salud.
- Preguntar, escuchar y conversar sobre lo que miran, juegan o comparten fortalece la confianza. Acompañar no es espiar, es estar disponibles y presentes, mediando sus experiencias en el mundo digital.
- Utilizar herramientas de control parental. Distintas aplicaciones, plataformas y dispositivos ofrecen mecanismos que permiten a madres, padres y cuidadores acompañar la actividad de los hijos. Es importante monitorear aspectos tales como el acceso a contenido no deseado o inapropiado, el tiempo de uso, la restricción de compras y conversaciones con desconocidos.
- Incentivar las actividades fuera de la pantalla. El juego, el movimiento, la lectura, el deporte y el encuentro con otras personas siguen siendo fundamentales para un desarrollo saludable. El bienestar digital también se construye fuera de las pantallas, priorizando experiencias que fortalezcan los vínculos y la creatividad.
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