Ezequiel Demonty fue torturado antes de ser arrojado al Riachuelo

La jueza dictó la prisión de nueve policías y los embargó por un millón de pesos
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8 de octubre de 2002  

Al joven Ezequiel Demonty, arrojado por la policía al Riachuelo, no sólo lo asesinaron, sino que lo torturaron antes de matarlo. Así lo interpretó la jueza de instrucción María Cristina Bértola al decretar la prisión preventiva de nueve efectivos de la Policía Federal por el delito de tortura agravada seguida de muerte y embargarlos por un millón de pesos a cada uno.

Todos fueron procesados por haber arrojado al Riachuelo a Demonty y a sus amigos Claudio, de 14 años, y Julio Ismael Paz, conocido como El Pelado, el 14 de septiembre último.

Los procesados con prisión preventiva son el subinspector Gastón Somohano, el agente Sandro Granado, el agente Jorge Solís, el cabo 1° Luis Gutiérrez, el agente Maximiliano Pata, el cabo 1° José Luis Martínez, el sargento Luis Funes, el inspector Gabriel Barrionuevo y el cabo 1° Ricardo Fornasari.

En su resolución de 70 carillas, a la que accedió LA NACION, la jueza describe con crudeza los maltratos que sufrieron los tres jóvenes cuando fueron detenidos ilegalmente en el Bajo Flores por tres patrulleros de la seccional 34a.

"Probada como ha quedado la muerte de Ezequiel Demonty fue el resultado de las torturas que sufriera los instantes previos a ella y demostrada la coautoría de todos y de cada uno de los imputados, resulta entonces intrascendente que sólo alguno de ellos lo haya empujado al río cuando todos voluntaria y conscientemente consintieron en la ilegalidad de la detención, le propinaron golpes durante ella, y lo amedrentaron psíquicamente hasta el último momento, dejándolo abandonado a su suerte, en medio del Riachuelo, al que lo obligaron a ingresar a punta de pistola en la fría madrugada del 14 de septiembre último", dijo la jueza.

Según la magistrada, los nueve policías de los tres patrulleros (un Peugeot 206 y dos Ford Escort) tienen la misma responsabilidad. A partir del relato de los dos chicos que sobrevivieron, de una señora que vio la detención desde una terraza y de la confesión de alguno de los policías, la jueza pudo reconstruir los últimos minutos de Ezequiel, de 19 años, que apareció muerto en el Riachuelo el 21 del mes último.

Los hechos

El muchacho y sus dos amigos regresaban de la bailanta Panambí, de Constitución, luego de haber bebido demasiado. Los efectivos los detuvieron en la remisería de la avenida Cruz y el pasaje La Constancia, ante la denuncia, según ellos, de una persona que dijo que le habían robado la bicicleta. Los pusieron boca abajo en el piso, separados, y comenzaron a darles trompadas.

En un momento decidieron introducir uno en cada patrullero y en caravana llegaron a la orilla del Riachuelo, a la altura del puente Uriburu. Durante el viaje, los policías que iban con Paz le preguntaron: "¿Sabés nadar?". Ante su respuesta negativa, le dijeron: "Bueno, ahora vas a aprender", según declararon las víctimas.

Cuando los bajaron, todos los policías hicieron una ronda a su alrededor y continuaron pegándoles, mientras les gritaban "ahora van a sufrir" y "ahora los vamos a matar". Eran las 5.40 y aún no había amanecido.

Entonces, los fueron empujando uno por uno al agua, comenzando por Ezequiel, a quien le gritaban, cuando estaba en medio del río: "Nadá o te pego un tiro en la cabeza, mientras uno de los policías le apuntaba con su arma". Ezequiel fue hacia el puente y uno de sus amigos lo vio, alzando el brazo, dándole la sensación de que se hundía.

Luego, empujaron a Claudio, que pudo cruzar a nado y, por último, a Paz, al grito de "Dale negro, metete". Pero éste pudo aferrarse a una rama y quedarse en la orilla, a pesar de que los policías le ordenaban desde el borde que nadara hacia el interior del Riachuelo.

Los dos chicos que sobrevivieron coincidieron en una apreciación: a ambos les pareció que los policías estaban demasiado excitados, como drogados, dijeron.

Fue el relato de Funes, quien confesó, el que comenzó a desmoronar la negativa de los policías. Por ejemplo, Somohano tentó a Gutiérrez a que contratara a su abogado y declararan una historia inventada, y lo mismo hizo con Sandro Granado.

Incluso, terminó de desmoronar esta mentira la declaración del propio oficial Luis García, de la seccional 34a., quien admitió que antes de dejar el turno escuchó que Somohano le dijo al inspector Pedro Aguilar, jefe de servicio de la seccional, que la incidencia que había ocurrido en la remisería del barrio Illia fue "solucionada en el lugar; aprendieron a nadar".

La jueza destacó la ilegalidad de la detención de los tres jóvenes, acompañados de una chica, Gloria, a quien la policía dejó ir porque les dijo que estaba embarazada.

En libertad

En el mismo fallo, dejó en libertad y dictó la falta de mérito de los policías Jorge Sosa, Santiago Ritrovato y Andrés Wright, quienes estaban en otro patrullero y vieron pasar los otros móviles hacia donde estaba Demonty.

La familia de Ezequiel se enteró ayer del contenido del fallo. La calificación legal que eligió la jueza puede dejar presos de por vida a los policías. No obstante, la familia, acompañada por su abogado, José Vera, reaccionó con un inmenso dolor al enterarse de las vejaciones a las que fue sometido su hijo.

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