
Felipe Solá afirmó que no habrá purgas en la policía bonaerense
Dijo también que no habrá una nueva reforma policial y que se hará cumplir la ley
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LA PLATA.– No habrá una depuración. Tampoco otra reforma. El nuevo giro en la política de seguridad del gobierno de la provincia de Buenos Aires se resume en algo que parece –en las palabras– mucho más sencillo: “Hacer cumplir la ley”.
Así lo aseguró ayer el gobernador bonaerense, Felipe Solá, durante la ceremonia de asunción del nuevo superintendente general de Policía, comisario general Alberto Oscar Sobrado.
Fue un acto breve y sin estridencias, en el que también asumieron sus cargos el subcoordinador general operativo de la fuerza de seguridad provincial, comisario general Roberto Luis Savasta, y los subsecretarios técnico administrativo, Alejandro Almada, y de Planificación y Logística de Seguridad, Marcelo Sain.
“Nosotros no vamos hacia la enésima reforma policial. No hay un nuevo intento para corregir a la policía porque ni hay una policía incorregible ni hay una nueva reforma”, dijo Solá. Y rechazó las críticas a su gobierno por los vaivenes de la política del área.
Luego agregó: “De lo que se trata es de hacer cumplir la ley. Esa es la reforma más fuerte, incluso más fuerte que la reforma pensada tecnocráticamente desde un escritorio que siempre termina volcando la responsabilidad en un problema de organigrama cuando lo que hay es un problema de conductas”.
Sobrado, de 45 años, reemplazó al comisario general Ricardo Degastaldi, que –antes de cumplir tres meses al mando de la fuerza– pidió su pase a retiro tras los hechos ocurridos en Avellaneda el 26 de junio último, cuando dos piqueteros fueron asesinados a balazos presuntamente disparados por efectivos de la policía provincial.
No descartan nuevos incidentes
Ayer, luego de ser oficialmente puesto en funciones, el nuevo jefe confirmó que “no se están planeando cambios en las jefaturas departamentales y no habrá ningún tipo de depuración, pero sí queremos una policía que trabaje para la gente y cumpla con la ley”.
“La policía está comprometida, trabajando en la calle, los hechos diarios lo dicen, para garantizar la tranquilidad y la seguridad de la gente”, subrayó Sobrado, para luego asegurar que “la fuerza va a estar preocupada para que episodios como los de Avellaneda no se repitan”.
Solá, que reveló que la muerte de los piqueteros y sus consecuencias posteriores le depararon “los días más duros de mi vida y me pesarán por siempre”, no descartó que puedan producirse nuevos desbordes y que “existan otros sujetos como Franchiotti” (Alfredo, comisario inspector a cargo del operativo de seguridad en el puente Pueyrredón) en la policía.
Al acto de ayer asistieron los ex jefes policiales Ramón Oreste Verón, que renunció a su cargo de ministro al conocerse un severo informe sobre torturas a menores en las comisarías bonaerenses, y Amadeo D’Angelo, que debió dimitir cuando la Justicia allanó su domicilio particular por una causa en la que se investiga el pago de coimas para permitir el funcionamiento de prostíbulos en la zona norte del conurbano.
El enojo de la gente
En un salón cargado de gestos adustos y miradas recelosas, el gobernador cerró su alocución al reconocer las deficiencias de formación, capacitación y equipamiento que sufre la policía provincial. También admitió que “la gente está enojada” por la falta de resultados en la lucha contra la delincuencia.
“No hemos hallado el camino para luchar contra el verdadero enemigo que tenemos enfrente, que es la delincuencia. Para ello debemos acercarnos mucho más a la gente y, frente al avance espectacular del delito, escuchar su demanda para mejorar nuestra oferta de seguridad”, concluyó Solá.





