
Gilbert Lewi
1 minuto de lectura'
El fallecimiento
Muy apreciado en el ambiente comunitario judío, el contador Gilbert Lewi, que falleció anteayer, a los 56 años, ocupó por breve tiempo la presidencia de la Delegación de Asociaciones Israelitas de la Argentina (DAIA).
Tras una intensa trayectoria en distintas expresiones sociodeportivas de esa comunidad, accedió a la conducción de la DAIA a fines de 2003, pero apenas tres meses después debió pedir licencia al descubrírsele una severa enfermedad: un cáncer de páncreas. Asumió entonces temporariamente su función el vicepresidente, el abogado Jorge Kirszenbaum, hasta que ocho meses después Lewi presentó su renuncia ante la imposibilidad de ejercer el cargo por el deterioro de su salud. Su breve gestión había encarado un giro sobre algunas posiciones de conducciones anteriores, especialmente la del financista Rubén Beraja, que él veía con mirada crítica.
Había nacido en 1951 en Francia, hijo de hebreos polacos sobrevivientes del Holocausto, y era ciudadano argentino naturalizado. Se graduó de contador en la Universidad Nacional de La Plata. Emprendió actividades empresarias en distintos rubros, en los que logró una gran prosperidad, desarrollo profesional y reconocimiento.
Fue tesorero de la Sociedad Hebraica Argentina y luego ocupó su presidencia entre 1994 y 2000. Tenía una casa en el country de la entidad, en Pilar, y siempre participó con entusiasmo, aun siendo dirigente, en las actividades deportivas.
En 1991 fue uno de los fundadores de la Fundación Memoria del Holocausto, que estableció un museo en Montevideo 919. La presidió y era últimamente presidente honorario. Estimaba que la humanidad no había aprendido cabalmente el significado del trágico mensaje de millones de seres humanos asesinados por los nazis y que debía trabajarse siempre por educar a las nuevas generaciones en una visión solidaria y de respeto al diferente.
También presidía, hasta su muerte, el Keren Kayemet Lisrael, el fondo para el intercambio agrario argentino-israelí, que se integra en un organismo mayor, que impulsó la forestación de Israel desde antes de la creación del Estado. Colaboró también con otras entidades, como la Campaña Unida Judeo Argentina y la Fundación Tzedaká. Era un hombre de iniciativa, que ponía ilusión en sus proyectos y que supo ganarse muchos afectos.
Lewi estaba casado, tenía tres hijas, Débora, Magalí y Tali, y dos nietos.
Sus restos son velados en Avda. Córdoba 5080, desde donde hoy partirá, a las 12, el cortejo fúnebre hacia el cementerio israelita de La Tablada.





