
Graves irregularidades en la cocina del hospital Posadas
Tres relevamientos detectaron que el lugar carece de condiciones para brindar el servicio de comida a los pacientes
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En la cocina del Hospital Nacional Alejandro Posadas, lo que falta son buenas prácticas. Una auditoría interna, otra privada y una inspección del Instituto Nacional de Alimentos (INAL) identificaron irregularidades que ponen en riesgo la salud de los pacientes y el personal, que consumen lo que ahí se prepara.
"El servicio de alimentación no alcanza los requisitos mínimos de buenas prácticas de manufactura necesarios para asegurar la calidad y la inocuidad de los alimentos", concluye el informe de la auditoría privada que recibieron las autoridades del Posadas, el Juzgado Federal N° 3 de Morón y el Ministerio de Salud de la Nación, del que depende este centro de alta complejidad en El Palomar.
El documento confirma una auditoría interna previa debido a las quejas reiteradas de los pacientes y de denuncias anónimas en sede judicial. El INAL envió dos profesionales que esta semana recorrieron la cocina con los tres veedores judiciales designados desde el 1° de agosto. Según pudo conocer LA NACION, es el primer control en años del funcionamiento y el estado de la cocina. El sector se había incluido en 2010 en la primera etapa del plan director de construcción y renovación del Posadas, por 176,2 millones de pesos. El gasto lo coordinó el Ministerio de Planificación Federal, que conducía Julio De Vido.
Pero las obras no resistieron el paso del tiempo, con roturas en pisos que no son antideslizantes y desprendimiento de azulejos en las paredes. La llave térmica no resistía la carga de dos o más carros térmicos para trasladar la comida.

Una de las auditorías constató, por ejemplo, que la comida de los chicos llega al área de internación pediátrica en el mismo ascensor que los residuos patogénicos, un verdadero riesgo para una población vulnerable a cualquier infección.
Otro peligro es el desorden con el que se almacenan los alimentos o la existencia de ropa del personal dentro de la cámara de frío, donde la carne convive con las verduras y se escurren los jugos de los pollos.
En el informe de la consultora Quality Consulting & Solutions (QCS), la comida fría aparece como "la causa principal de los reclamos".
La cocina la dirige Luis del Río, dirigente de uno de los gremios del Posadas, el Sindicato de Trabajadores de la Salud (STS). Tiene a cargo unos 50 empleados del hospital. La mayoría adhiere al STS. LA NACION no pudo comunicarse ayer con Del Río.
Checklist
En el lugar, también falla la limpieza. Una sola persona tiene a cargo esa tarea, sin un plan que permita de manera segura procesar entre 1500 y 1600 raciones diarias. De acuerdo con la lista de puntos auditados, los pisos están húmedos, se usan cartones para caminar y las botellas vacías o los bidones sirven para guardar productos de limpieza, pero sin rotular. Los desagües están "muy sucios" y "con focos de contaminación graves".
En los puestos de higiene para el personal hay jabón, cesto de basura e instrucciones para el lavado de manos, pero faltan toallas descartables y desinfectante. La lavandería del Posadas proporciona los trapos para limpiar las máquinas y las mesadas, que se repasan con detergente y vinagre, no así la base de las mesadas. En el depósito y el lugar donde se cambian los empleados, con acceso directo a la cocina, hay olor a cigarrillo.
También se encontraron recipientes sin tapas, con tachos repletos de basura, restos de comida en el piso y un contenedor con residuos patogénicos al salir del lugar.

El personal no tiene entrenamiento para sus tareas. No usan uniforme ni calzado antideslizante, ni cofias, ni barbijos, ni guantes para evitar cualquier contaminación al preparar la comida. Esa falta de formación explicaría, quizá, por qué lavan las verduras con agua, sin otro paso que garantice la eliminación de cualquier germen causante de enfermedad. La temperatura de los platos preparados, como pescado o ensaladas, no tiene control.
"Se evidencia un desorden general en todas las instalaciones", sentencia el informe de la auditoría privada.
El control de plagas lo hace el Departamento de Seguridad e Higiene del hospital. La auditoría de QCS advierte que falta un plan preventivo "para evitar la presencia de plagas". Tampoco hay registros completos de las fumigaciones.
La ausencia de controles abarca desde la recepción de los alimentos hasta la entrega de la bandeja con la comida. No hay un sistema que impida que las dietas de los pacientes no se mezclen, por ejemplo.
La vida útil de lo que ahí se prepara no supera las 24 horas.
El hospital gasta 36,3 millones de pesos por año en alimentos y bandejas descartables. El Mercado Central abastece productos por $ 26,4 millones. La justicia federal investiga, además, el desvío de alimentos a ollas populares, comercios de Morón y fiestas privadas.
Fuentes judiciales indicaron a LA NACION que se envió un informe al Ministerio de Salud. Desde el hospital, afirmaron que no echarán "culpas, que el sistema viene arrastrando desde hace tiempo", pero que "hay que resolver esto rápido".
El director ejecutivo, Carlos Di Pietrantonio, dijo: "Esperamos poder llegar a un entendimiento con los trabajadores de la cocina para darles una solución a los pacientes internados, los trabajadores y los médicos que comen en el hospital".
La Justicia investiga varios hechos de violencia en el Posadas, como roturas de vidrios y cámaras de seguridad, en los que estarían identificados integrantes del STS. "Esto nos obligaba a una prudencia que terminó en estas auditorías, porque también con la dieta hoy se trata a los pacientes -explicó Di Pietrantonio-. Si no hiciéramos nada, caeríamos en la iatrogenia. Pero también hay que decir que si llega un paciente celíaco, en estas condiciones el hospital no puede alimentarlo."
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