
Hacia el rescate de la Avenida de Mayo
Funcionarios del gobierno intentan revitalizar los antiguos hoteles; un paso hacia el pasado para revalorizar esa arteria
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A pesar del vertiginoso proceso de modernización que sufrió el sector en los últimos diez años, ninguna cadena internacional demostró demasiado interés en adquirirlos. Pero, como dice el refrán, no hay mal que por bien no venga. Ahora, será la significación histórica el valor agregado que distinga a los antiguos hoteles de la Avenida de Mayo de esos colosos calificados con estrellas, donde el confort se ha estereotipado al punto de despistar a los pasajeros que al correr las cortinas del cuarto a veces no saben si están en Kabul o en París.
Con esta premisa, la de ofrecer especialmente al turismo extranjero la esencia porteña, la Subsecretaría de Patrimonio Cultural del gobierno local lanzará un programa destinado a recuperar e insertar en el mercado a esos establecimientos tradicionales que nacieron en una época cuyo epicentro fue la Avenida de Mayo.
A principios del siglo último pasear por esa arteria ancha y arbolada era la máxima elegancia. Políticos, intelectuales y artistas se daban cita en los bares y confiterías que por entonces cultivaban la parisiense costumbre de tender las mesas en la vereda, algo que se ha perdido casi por completo. En las habitaciones de esas regias construcciones de estilo, que hoy lucen desteñidas por el escaso -y a veces malogrado- mantenimiento, durmieron muchos personajes destacados en la vida social y cultural del país.
Según un estudio previo a la puesta en marcha de este proyecto, son al menos 20 los hoteles y hospedajes que todavía funcionan. Se espera que la mayoría acceda al plan que arranca mañana con el lanzamiento de un novedoso concurso para recrear el ambiente de la habitación que durante seis meses ocupó el poeta español Federico García Lorca en el hotel Castelar (ver recuadro).
"En este mundo globalizado, en el que todos los hoteles se parecen, lo interesante es que los de la Avenida de Mayo conserven su personalidad", dice la arquitecta Silvia Fajre, subsecretaria de Patrimonio de la comuna. Y agrega: "El proyecto está pensado para que empiecen a vender espacios diferenciales a partir de su valiosísimo patrimonio, que no pasa solamente por la arquitectura de estilo. La idea es rescatar esos retazos de historia que guarda cada uno y potenciarlos por medio de acciones concretas -como concursos, reuniones y exposiciones- de manera de poder devolverle el contenido a la calle, recuperar la razón de su existencia. Nosotros entendemos que mantener la identidad de un hotel porteño es hoy el mejor negocio para los propietarios, porque es lo que el turista de hoy viene a buscar. No sé si mucha gente sabe, por ejemplo, que en el hotel Majestic hizo su fiesta de casamiento el bailarín Vaslav Nijinsky".
¿Dicroicas o tupilas?
Según una publicación de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés, el primer establecimiento que abrió sus puertas en el lugar fue el Gran Hotel España, en 1897. El intenso flujo inmigratorio de la época lo convirtió en una especie de sucursal de la península ibérica, y entre los notables que pernoctaron en sus cuartos figuran José Ortega y Gasset y Ramón del Valle Inclán. También cuenta la historia que durante muchos años el chef a cargo del comedor se ocupó personalmente de enviar la vianda con el almuerzo a Hipólito Yrigoyen mientras el dirigente radical vivió en su casa de Brasil al 1000.
En su libro sobre la Avenida de Mayo, titulado "Circos, cines, teatros y cafés", el historiador Ricardo Llanes recrea el mundo de la hotelería de esos años y destaca el testimonio de un mozo del hotel: "Antes de que se abriera el Gran Hotel España, en ella (por la Avenida de Mayo) reinaba muy poca animación. Con su funcionamiento se operó en esta calle una transformación general. Un hotel es un mundo en miniatura, a cuyo desenvolvimiento concurre un sinnúmero de servidores y profesionales", decía.
Hacia 1910 ya se habían instalado al menos 18 hoteles más, algunos menos sofisticados que otros, pero en casi todas las fachadas e interiores estaban representadas las tendencias estéticas del momento. Entre 1910 y 1920 comenzaron a funcionar el Pensión España hotel, el hotel Avenida, el D´ Arc, el Madrid, el Español y el Mundial Hotel.
Pero la evolución natural del ejido urbano fue estirando su trama, y esta avenida no pudo escapar a la dinámica de las grandes metrópolis. El Norte se impuso, y el clima residencial que tuvo el barrio en sus orígenes comenzó a mutar en asiento de comercios y oficinas. Para los miembros del gremio que se quedaron, el mayor desafío fue comprender que las modas vienen y van. Que lo antiguo no es sinónimo de viejo, que mantenerse en el negocio no significa demoler paredes.
Fórmica por mármol
El actual gerente del Castelar admite que en la década del sesenta hubo un decorador que sugirió cubrir con fórmica las paredes revestidas de mármol que, junto con las lámparas de bronce y alabastro, son la joya del edificio que en 1928 diseñó el arquitecto Mario Palanti. Por él pasearon su dialéctica decenas de dirigentes radicales y también fue el hotel elegido por Carlos "Chacho" Alvarez para renunciar a la vicepresidencia de la Nación, precisamente el cargo al que había llegado por comicios generales poco tiempo antes.
La modernización desarticulada de los históricos hoteles de la Avenida de Mayo provocó verdaderos sacrilegios. En algunos edificios, se derribaron vitrales para aplicar carpintería de aluminio. En otros, se bajaron techos altísimos con placas de telgopor, o se colocó moquette donde había pinotea y roble de eslavonia.
El programa de la Subsecretaría también apunta a estimular la conciencia entre los vecinos y reforzar el sentimiento de ciudadanía mediante de la protección del patrimonio urbano. En ese sentido, ésta es una ocasión inmejorable para sacar lustre a una de las avenidas más típicas de Buenos Aires.
García Lorca
- El poeta español Federico García Lorca llegó a Buenos Aires el 13 de octubre de 1933 y vivió seis meses en la habitación 704 del hotel Castelar. Los escenógrafos que participen en el concurso Lorca en Buenos Aires deberán recrear el ambiente del cuarto. Además de un premio en efectivo, el proyecto ganador se exhibirá al público. Las bases pueden retirarse en el propio hotel Castelar, situado en la Avenida de Mayo 1152, desde mañana y hasta el 10 de julio.
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