
Hallan otro dinosaurio gigante
Sin nombre aún, los esqueletos y piezas dentales de cinco ejemplares de un reptil carnívoro de enormes proporciones son ahora estudiados por un equipo integrado por argentinos y canadienses.
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PLAZA HUINCUL, Neuquén.- En este pequeño pueblo, los vecinos tienen cosas grandes. Aquí ya se encuentran los restos del dinosaurio herbívoro de mayor tamaño del mundo, el Argentinosaurus huinculensis, de 40 metros de alto.
Pero ayer, en el Museo Carmen Funes se anunció el hallazgo de una nueva especie de carnívoro que podría llegar a desplazar del reinado al Giganotosaurus carolinii, el de temibles mandíbulas y mirada asesina.
El dinosaurio recién descubierto no fue bautizado, pero seguramente habrá que rendirle homenaje a su tamaño: de la cola a la cabeza medía de 12 a 13 metros. Los restos de este animal fueron rescatados junto con los de otros cinco ejemplares de su misma especie, toda una curiosidad para los especialistas, que ahora tratan de averiguar por qué razón estaban juntos en un mismo sitio.
Sólo en Alberta, Canadá, aparecieron varios ejemplares carnívoros en un mismo lugar y por eso vinieron aquí paleontólogos de ese país movidos por el acontecimiento: ahora pueden comparar los carnívoros del hemisferio norte con los del sur.
Después de dos años de investigación y semanas de trabajo en el campo, el paleontólogo Rodolfo Coria presentó ayer en sociedad a la nueva mascota de este pequeño museo, que conserva una riqueza paleontológica enorme: aquí también están los únicos huevos de dinosaurio con piel fosilizada hallados en América del Sur.
Colegas extranjeros
Coria no estuvo solo en esta silenciosa campaña, que promete ser la revelación de los carnívoros. Lo ayudaron dos amigos y colegas: Philip Currie y Eva Koppelhus, del Museo de Paleontología de Alberta, Canadá.
La provincia de Alberta es muy parecida a la de Neuquén. Es desierta, sopla el viento y el clima es tan seco que se siente en la piel. El yacimiento donde hallaron los huesos está en el paraje Las Cortaderas, situado al sur de Plaza Huincul, a 15 kilómetros de distancia de la ciudad, que tiene 14.000 habitantes.
En ese lugar ahora no hay más que piedras, arbustos, dunas y polvo. Pero ése era un sitio verde, donde se oía el sonido del agua de un río que corría hacia donde hoy está la cordillera.
Los paleontólogos están asombrados, no sólo por el tamaño de los huesos, sino porque ahora pueden investigar si estos animales eran solitarios o les gustaba la compañía.
En el rescate trabajaron doce personas y lo hicieron con frío, con lluvia y con neblina. El empujón fuerte lo dieron en tres semanas, sin parar, porque sospechaban que se encontraban frente a algo importante.
Detalles de la criatura
Coria hablaba ayer del hallazgo. Delante tenía una mesa con huesos de todos los tamaños: una tibia enorme, que medía casi un metro; al lado, restos de un pie, con metatarsos y garras fosilizadas. Dos dientes de ocho centímetros de largo, sin contar la raíz, y un hueso nasal del cráneo, que les dio la pista para asegurar que se trata de un carnívoro distinto de los conocidos.
Pero el secreto del tamaño es la fíbula -o peroné- que no fue mostrada, un hueso de la pierna del animal que -según dijo Coria- tiene mayores dimensiones que la del Giganotosaurus carolinii.
Coria dice que hace falta comparar otras piezas y determinar la especie para afirmar definitivamente que se trata del carnívoro más grande del mundo. Por eso aún no quiere descorchar la botella de champagne.
"Los distintos huesos que pudimos comparar con los mismos huesos del Giganotosaurus indicarían que sería más grande", afirmó el paleontólogo, que vive en Plaza Huincul pero nació en Chubut.
Sólo el año próximo los investigadores estarían en condiciones de afirmar si este nuevo animal es más grande o no que el Giganotosaurus.
El carnívoro hallado medía de la cola a la cabeza entre 12 y 13 metros; su cráneo, 1,80 metro. En su boca podría entrar completamente una persona menuda encogida, de haber existido el humano en esa era. Ese tamaño no es mucho mayor que el de carolinii, de 12,50 metros entre la cola y la cabeza. "Este sería un cinco por ciento más grande", agregó Coria.
Al Giganotosaurus lo encontró un aficionado en El Chocón en 1993 y se transformó en el más grande de los dinosaurios carnívoros. Su descubrimiento desplazó al segundo puesto al norteamericano Tiranosaurus rex, el más famoso de estos animales.
Se cree que el nuevo dinosaurio era el principal enemigo del Argentinosaurus, que lo superaba en altura pero era más débil a la hora de luchar. Los carnívoros caminaban apoyados sobre sus dos patas traseras y sus manos delanteras eran garras poderosas para atrapar a sus víctimas.





