
Hallan restos de la era de Pericles
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NUEVA YORK (The New York Times).- A comienzos de la Guerra del Peloponeso, los restos de los soldados atenienses muertos en combate contra los espartanos fueron enterrados en tumbas comunes, en las afueras de la puerta occidental de Atenas, cerca del camino que conducía a la academia donde enseñó Platón.
Fue en ese cementerio, en el año 431 a.C, que el estadista Pericles, hablando desde una alta plataforma durante el funeral, describió la grandeza de Atenas en uno de los discursos más elocuentes que registra la historia.
"Por esta ciudad, estos hombres murieron noblemente en la batalla -declaró Pericles-, porque consideraron justo no ser privados de ella, así como cada uno de los sobrevivientes debe estar dispuesto a luchar por ella."
Ahora, los arqueólogos creen haber encontrado los restos de 200 a 250 ciudadanos atenienses de entonces, que fueron también soldados; tal vez los mismos que evocó Pericles.
Sus cenizas y huesos fueron descubiertos hace tres años durante excavaciones en un sitio en construcción cerca de Atenas, pero ahora se los ha enviado a la Universidad de Adelphi, en Garden City, Nueva York, para su análisis detallado.
El examen de los restos, que llevará varios días, se realiza en un laboratorio de la universidad bajo la dirección del doctor Anagnostis Agelarakis, antropólogo forense en Adelphi y especialista en arqueología griega. Dirigió las excavaciones el doctor Charis Stoupa, del Departamento de Antigüedades Clásicas de Grecia.
Noticias del pasado
"El descubrimiento de tumbas públicas con huesos que se remontan a los primeros años de la Guerra del Peloponeso", observó el doctor Andrew Szegedy-Maszak, especialista en estudios clásicos de la Universidad Wesleyan.
Aunque los cuerpos fueron cremados, los restos no son solamente cenizas. Entre más de 100 kilos de huesos que actualmente estudia el doctor Agelarakis hay muchos fragmentos reconocibles de brazos y piernas, cráneos, mandíbulas, vértebras y pelvis. Una investigación preliminar demostró que todas esas piezas pertenecían a hombres.
El doctor Agelarakis comentó que los próximos análisis se concentrarán en lo que los huesos puedan revelar sobre la gama de edades y tamaño de los soldados, sus dietas, las enfermedades y los accidentes que padecieron, cualquier evidencia de intervención quirúrgica y los rastros de metales pesados que puedan haber ingerido, provenientes de la vajilla con que comían y bebían.




