
¿Hasta qué edad conviene cursar un embarazo? La polémica que se reabre por el caso de la mujer que fue madre a los 62
Los médicos especializados en reproducción explican los riesgos asociados con la edad materna avanzada y también mencionan un dilema que crece
8 minutos de lectura'


Ocurrió en San Nicolás, provincia de Buenos Aires. Mabel, una mujer de 62 años, se convirtió en madre por primera vez tras dar a luz el miércoles por la mañana en el Hospital San Felipe. David pesó 2,750 kilos y está en “perfectas condiciones”, dijo ella. El bebé nació por cesárea, tras una gestación lograda mediante un tratamiento de fecundación in vitro. La foto de ambos no tardó en trascender y enseguida se instaló el debate: ¿Hasta qué edad es posible llevar adelante un embarazo? ¿Existen límites legales o criterios médicos que lo desaconsejen? ¿Cuáles son los riesgos reales tanto para la madre como para el niño?
Los especialistas consultados por LA NACION coinciden en que es un hecho que la edad materna resulta cada vez más tardía y que esto significa mayores desafíos a la hora, incluso, de la reproducción asistida. Si bien no hay una legislación que limite los tratamientos a una edad, se habla de que los consensos indican no más allá de los 55 años; en la práctica, para los centros de medicina reproductiva, apunta a no iniciar tratamientos después de los 50 años. Si bien se reducen los riesgos genéticos al realizar la fertilización con material de donantes más jóvenes, existen otros riesgos para la mujer y el bebé durante el embarazo vinculados con la elevada edad de la madre. Se desaconseja si la mujer tiene enfermedades crónicas de base, como hipertensión o diabetes, y podría significar mayor posibilidad de aborto espontáneo, parto prematuro y hemorragias uterinas posparto. El riesgo de prematurez representa una bandera roja para los médicos, dado que podría comprometer la salud del niño.
Stella Lancuba es directora del Centro de Investigaciones en Medicina Reproductiva (Cimer) y expresidenta de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (Samer). “El embarazo después de los 60 es un tema excepcional, y evitable. La posición actual de la comunidad científica a nivel internacional es en pro de la educación médica, la prevención de los riesgos frecuentes y llevar a cabo medidas epidemiológicas para concientizar a pacientes respecto del efecto negativo del incremento de la edad materna y paterna en la búsqueda de los hijos”, advierte la médica.
“Los especialistas en medicina reproductiva adherimos desde hace cuatro décadas a los Consensos Científicos Internacionales y Guías Clínicas de diferentes sociedades médicas del mundo, cuyos estándares desaconsejan categóricamente el embarazo mediante la transferencia de embriones en útero en procedimientos de fertilización in vitro a partir de los 55 años, porque los riesgos superan a los beneficios”, puntualiza.

“Dentro del incremento inusitado de los riesgos maternos y fetales que se presentan luego de los 40 años de edad, se consideran el aumento de la mortalidad materna, los riesgos cardiovasculares y metabólicos, aborto o pérdidas fetales. En lo relativo a los riesgos fetales se incrementa la frecuencia de bajo peso al nacer y mayores complicaciones obstétricas e implicancias éticas sociales”, agrega Lancuba.
“Existen otros casos internacionales, aunque no es muy frecuente que mujeres de 62 años intenten llevar adelante un embarazo. Pocas mujeres tienen voluntad procreacional a partir de una cierta edad. Hace unos 20 años, se empezó a decir que la edad límite para los tratamientos era hasta los 45 años, después se fue corriendo hasta los 54 años, aunque muchos de los institutos de fertilidad no lo dicen abiertamente. Hoy es muy difícil ir en contra de la voluntad procreacional de una mujer, habida cuenta de que va a vivir hasta los 90, 100 años. Se puede debatir si está bien tener los bebés a esa edad, pero no hay que perder de vista que es una decisión muy individual y personal de las mujeres, o de las parejas”, dice el obstetra Mario Sebastiani, médico del Hospital Italiano, donde integra el Comité de Bioética.
Leandro Mezzabotta, presidente de la Sociedad de Ginecólogos y Obstetras de Buenos Aires (Sogiba), advierte que los embarazos a edades avanzadas aumentan significativamente los riesgos para la mujer y el bebé: “Incluso con material genético de donantes. La decisión debe ser consensuada y basarse en información clara sobre las posibles complicaciones, sin naturalizar ni dar por sentado que la reproducción asistida elimine esos riesgos. Es cierto que si se trata de una ovodonación con inseminación de donante y estos son más jóvenes, los riesgos genéticos bajan, pero no los relacionados con el hecho de transitar un embarazo después de los 40 años, ya que implica mayor riesgo frente a enfermedades crónicas, además de mayor riesgo de que la gestación no llegue a término y termine en un nacimiento prematuro, con lo que implica el riesgo de prematurez para el bebé. Además, también se incrementan los riesgos de hemorragias posparto o cesárea, porque el útero no tiene la misma elasticidad que el de una mujer más joven”, detalla.
Sergio Pasqualini es fundador del Centro Halitus de Medicina Reproductiva. “La postergación de la maternidad y de la paternidad es una realidad. Este caso está en ese contexto. Una noticia de un hombre de 80 años con una mujer de 45 que tienen un hijo llama menos la atención que la de una madre de más de 60. La única diferencia son los roles de la mujer como madre. Hoy se vive más y se vive mejor, entonces, si uno evalúa bien a la mujer, sus antecedentes, su estado actual, por ahí es posible que uno la encuentre en condiciones como para sobrellevar el embarazo. Igual el riesgo de llevarlo adelante y que pase algo existe”, sostiene.
“Los tratamientos de ovodonación se recomiendan hasta los 50 años. La experiencia muestra que, en términos de resultados de niños nacidos y seguridad y calidad de la salud materno-fetal luego de los 40 años de edad materna, el envejecimiento reproductivo aumenta la prevalencia de patologías de útero y disminuye la eficacia de estos tratamientos un 20% por cada década, con impacto negativo en los resultados perinatales aproximadamente al final de la etapa reproductiva y con mayores riesgos de salud. En la Argentina, los tratamientos de fertilización asistida se desaconsejan luego de los 50 años. Es cierto que hoy vivimos más, la expectativa de vida en la mujer supera los 75 años. Sin embargo, esta tendencia debe asociarse a lo que denominamos la longevidad saludable, siendo desde la perspectiva médica un objetivo primordial la disminución de los riesgos frente a la innovación tecnológica. ¿Es posible lograr un embarazo a los 62 años? Sí. Pero lo posible científicamente suele ser desafiante y no siempre recomendable”, concluye Lancuba.
Estos son casos esporádicos, pero que tienen un efecto de multiplicación “porque despiertan ciertas ternuras en otras mujeres”, añade Sebastiani. “No es sencilla esta situación, lo que vemos es que cada vez las mujeres tienen más edad para tener hijos. Como tener hijos es un acto de responsabilidad, no se puede juzgar o criticar la decisión de las mujeres que tienen los hijos a edades más avanzadas. Los hijos hay que tenerlos cuando existen ciertas condiciones, no solamente un cuerpo de una cierta edad. No es lo mismo un embarazo en una mujer sana que una que no lo es. A la mujer que tiene alguna enfermedad crónica, como diabetes o hipertensión, un embarazo a esa edad claramente la puede perjudicar y sería francamente cuestionable, porque trae un esfuerzo al organismo que puede complicar sus patologías preexistentes. Si la mujer es sana, se controlará el embarazo”, agrega.
Mezzabotta considera que hay que poner esta noticia en contexto. “Los casos que trascienden son los que tuvieron éxito, que lograron un nacimiento, donde todo salió bien. Pero no se conocen aquellos que no terminaron de la misma forma”, afirma. “Cuando se plantea que una mujer de 62 años tuvo un bebé, se plantea en términos de algo que parece ser un procedimiento muy sencillo, pero no lo es. La edad materna es uno de los factores que más incrementan el riesgo en el embarazo. En cada cumpleaños el riesgo aumenta y, pasados los 40 años, el incremento se vuelve exponencial. Por eso, si una mujer va a realizar un tratamiento de este tipo, es fundamental que el equipo médico tratante la ponga en conocimiento de todos los riesgos que conlleva para ella y para su futuro hijo. No hacerlo realmente podría ser una mala práctica profesional”, aporta el presidente de Sogiba.
“También podríamos preguntarnos qué va a pasar con ese hijo en el futuro, ese chico va a quedar sin la madre teóricamente a edad temprana. Pero también a una mujer joven le puede pasar algo. Por eso, si la mujer reúne todas las condiciones de salud y tiene el deseo de ser madre, ¿quién es uno para juzgar? Si uno trata de saber cómo es la composición parental y familiar, no es lo mismo si hay una pajera más joven, que si el hombre tiene 70 años o si es un proyecto monoparental. También hay que considerar si hay familiares que puedan acompañar a ese chiquito por más tiempo, porque tenemos que pensar también en el bienestar de ese niño también. La madrina y el padrino podría tener mucha importancia. Son situaciones nuevas, que también interpelan la relación médico-paciente: ¿si estamos de acuerdo con el proyecto del paciente, acompañamos, y si no estamos de acuerdo, no? Son nuevos dilemas que se presentan”, aporta Pasqualini.
1- 2
Escala el conflicto: los rectores y el Gobierno, citados a una audiencia clave por el financiamiento universitario
3Cáncer de hígado: científicos argentinos descubren que bloquear una proteína podría mejorar la respuesta a la inmunoterapia
4Hay alerta amarilla por nevadas, vientos y frío extremo para este jueves 13 de agosto: las provincias afectadas
