
Hay muchos baches y faltan señales en la transitada ruta 41
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Sólo la idea de que el auto se quede en el camino, desespera. Mejor no imaginarse. Es que de noche la ruta provincial 41 es una boca de lobo. Habrá que adivinar en qué kilómetro de los alrededor de 200 que unen las ciudades bonaerenses de Castelli y Baradero uno se encuentra, porque la señalización es un bien escaso.
La banquina tampoco resulta una opción agradable. Si llovió, más vale olvidarla: el barro se mezcla con la basura que a la vera del camino, en algunos tramos, crean verdaderos basurales.
La 41 se caracterizó en los últimos tiempos por su pavimento destruido, sobre todo en el tramo de Mercedes a San Antonio de Areco: esquivar los baches era el desafío de todo viajero.
La Dirección de Vialidad de la Provincia de Buenos Aires dispuso hace un mes un bacheo intensivo y el pavimento está ahora remachado.La diferencia de tonos en la ruta permite tomar conciencia del tamaño de los agujeros. Eso, y los carteles que a lo largo de ese tramo advierten: "Precaución: baches peligrosos".
La falta de señalización horizontal y vertical es cosa seria. El camino tiene un carril por mano y no existe línea divisoria que indique el paso. Cerca de la localidad de San Andrés de Giles, una advertencia parece tomarle el pelo a los conductores. "Atienda las indicaciones de las señales", dice el único cartel que se encuentra luego de muchos kilómetros.
Falta de mantenimiento
Se trata de un camino que tiene varias curvas y no hay señales que lo adviertan. Los pocos carteles que hay se esconden entre los pastizales que crecen libremente en la banquina.
Esa ruta, que empalma con la ruta 2, comienza en Castelli y atraviesa las localidades de Pilar, General Belgrano, San Miguel del Monte, Lobos, Mercedes, San Andrés de Giles, San Antonio de Areco, y termina en Baradero.
Desde la Dirección de Vialidad de la Provincia de Buenos Aires admiten que el bacheo no es más que un paliativo.
"No es una solución definitiva, pero, con el deterioro que tenía, por lo menos los arreglos permiten transitar mejor", explicó el administrador de Vialidad provincial, Alfredo Mequievi.
"El problema -dijo Mequievi- es que repavimentar es muy caro. Calculamos que nos saldría alrededor 15 o 16 millones de pesos arreglar la parte más rota. Igualmente, todavía no nos damos por vencidos: existe una ley provincial que nos permite endeudarnos para llevar adelante la obra."
La oscuridad seguirá por ahora rigiendo en ese camino. Es que no está previsto, de acuerdo con el administrador de Vialidad, iluminar la ruta. "En realidad eso le corresponde al Ente Regulador Energético de la provincia de Buenos Aires, que hace convenios con nosotros, pero los fondos son de ellos."
El funcionario dijo que sabe que el camino no está en óptimas condiciones y que el bacheo no es una solución transitoria. A los automovilistas no les queda otra que conformarse con los parches.
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