
Histórica bajante del río Paraná
Advierten que el fenómeno, que impide la navegación, seguirá hasta enero próximo
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SANTAFE.- La histórica bajante del río Paraná puede ocasionar graves perjuicios al movimiento económico y recreativo de la Mesopotamia en los próximos 20 días, ya que la emergencia obligó a clausurar los accesos a los puertos y a suspender, por peligrosa, la navegación de embarcaciones por todos los cursos de agua.
En el Norte, los arroyos tributarios del Paraná están secos y en la zona de las islas, principalmente al sur de Rosario, peligra la subsistencia de sus moradores. En esta capital, el río bajó ayer su nivel hasta los 2,10 metros, casi dos metros menos que su marca promedio normal y con un pronóstico de igual tendencia para los próximos cinco días.
Pero la oficina de la Red Meteorológica indicó que la merma de caudal proseguirá hasta enero próximo, cuando se desactive progresivamente el efecto La Niña.
En el puerto de Villa Constitución, al sur de Rosario, la falta de calado en el acceso obligó a los barcos cerealeros a zarpar con carga mínima. El prefecto Horacio Duarte Arredondo expresó que la situación es preocupante: "Desde estos puertos se embarca el 80 por ciento de los cereales que produce el país".
Afortunadamente, lo que ayuda a mantener cierto caudal de agua sobre las costas de esta provincia es que Brasil, para producir energía en Itaipú, debe liberar agua de sus represas.
Según los especialistas, la bajante habría comenzado su inexorable camino hacia los niveles mínimos de los últimos 50 años. Ayer, la Prefectura Santa Fe dispuso la clausura de la navegación por el canal de acceso, desde el río Paraná hasta el puerto capitalino, porque la presencia de bancos de arena conlleva peligro para quienes transiten por esa zona.
Además, se ordenó el trabajo de una draga para aliviar los problemas actuales. Las actividades de carga de cereales a ultramarinos quedó postergada por el momento, por lo que sólo se verifica el paso de algunas barcazas o cisternas con combustibles.
El resto de las operaciones de transporte de cargas fluviales está acotada por estos inconvenientes. Los expertos consideran que con esta altura registrada por el hidrómetro del dique 2 de la estación fluvial local, la conocida laguna Setúbal, que circunda la ciudad por el Este, debería encontrarse hoy virtualmente seca, lo que no ocurre porque recibe caudales de tributarios encadenados.
Ese tradicional espejo de agua tampoco está habilitado para embarcaciones de porte: las playas alcanzan 300 metros de ancho.





