
Hubo 100 chicos intoxicados con alimentos en mal estado
La Ciudad suspendería o quitaría de su lista de proveedores a la concesionaria.
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Ayer, la escuela Nº 10 del barrio de Pompeya se transformó en una verdadera sala de emergencias. Aproximadamente un centenar de niños de entre 5 y 13 años presentó síntomas de intoxicación debido a la ingesta de comida supuestamente en mal estado que había sido suministrada por una empresa a la que la Comuna amenaza con quitarle la concesión.
Más de medio centenar de alumnos debió ser trasladado a cuatro hospitales de la zona con cuadros de gastroenteritis, diarrea y vómitos, pero afortunadamente ninguno debió quedar internado y todos se recuperan en sus domicilios.
Desde el lunes último, cuando se inició el ciclo lectivo, los 340 alumnos del establecimiento y las 13 docentes recibieron tres comidas diarias de la empresa Servicios Integrales Food & Catering, que es una Unión Transitoria de Empresas (UTE) integrada por tres firmas.
Ayer, desde el Gobierno de la Ciudad se adelantó que se le suspendería la concesión y que si se comprueba su culpabilidad se la quitaría de la lista de las prestatarias de servicios. También se está estudiando la posibilidad de iniciarle acciones legales.
La intoxicación masiva habría sido provocada por alguna de las comidas que recibieron anteayer. El menú fue: por la mañana, yogur con galletitas; al mediodía, carne al horno con salsa de cebollas y papas doré y de postre, flan.
Por la tarde, cada chico recibió un sandwich de milanesa, acompañado por un alfajor y un helado.
Hasta la vicedirectora del establecimiento, Lidia Greco, fue una de las intoxicadas: "Por la mañana vinieron unos cien chicos con dolores de panza, vómitos y diarrea. Al mediodía, la empresa les dio una dieta especial de arroz con queso, y agua".
La directora de la escuela, Delia del Carmen Montiel, describió el día de ayer de la siguiente manera: "Fue un caos de chicos que iban y venían a los baños, y eso que tenemos casi treinta sanitarios".
Oscar Bruni, titular de Higiene y Seguridad Alimentaria, explicó a La Nación que "con los nuevos pliegos de licitación, las exigencias son mayores. Los controles son ahora más rígidos;de todas maneras, la empresa no cumplió con las normas de certificación de calidad y tenemos facultades para expulsarlos".
Los resultados bromatológicos de las muestras que tomó la repartición estarán listos la semana próxima.
Por su parte, Guillermo Guido, director general de Control Alimentario, informó que se decomisaron de la planta de elaboración de la empresa 260 kilos de carne, 46 de pollo, 70 del fiambre paleta y otras comidas elaboradas.
Hablan los chicos
Serafina Calsina entró al colegio con su hija de 8 años de la mano. "Venimos del hospital Ramos Mejía. Me dijeron que Marisol tiene que hacer reposo y cumplir con una dieta. El lunes la tengo que llevar a hacer controles nuevamente", dijo con cara de preocupación.
Jessica Rodríguez tiene siete años. "Me duele mucho la panza. A mis amigos también les dolía", dijo.
María Paula Vázquez fue a buscar a su hijo Aibé, de cinco años, y el chico no estaba en el colegio. "Me asusté cuando me dijeron que lo habían llevado al hospital, por suerte lo acompañó mi hermana."
Reina Escobar había ido a buscar a su sobrina, Laura, y tampoco la encontró. "Me dijeron que la tuvieron que llevar al hospital porque estaba descompuesta;ahora está mejor".
Carlos Culatino tuvo que dejar el trabajo para ir a buscar a sus chicos Adrián, de 10 años, y Manuel, de 9.
"El colegio no tiene la culpa, si no los señores que reparten la comida. Por suerte ya salieron del hospital", dijo.
Día atípico
Los maestros se quedaron en las aulas atendiendo y organizando actividades para contener a los alumnos. En la secretaría del establecimiento se encargaron de avisar a los padres de los chicos de la irregular situación y los invitaban a retirarlos antes de hora.
En la puerta de entrada de la escuela, dos auxiliares corroboraban, por cuestiones de seguridad, que las personas que habían ido a buscar a los chicos fueran verdaderamente los padres.
Mientras tanto, los médicos de unidades de emergencia atendían en las aulas a los que estaban más delicados; las ambulancias trasladaron a casi medio centenar de niños a cuatro hospitales de la zona.






