Hubo ayer otros tres casos de violencia escolar
Dos alumnos fueron baleados y una maestra, golpeada
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Las escuelas se han vuelto un lugar peligroso: dos alumnos, de 12 y de 15 años, fueron baleados ayer por sus compañeros en aulas de Mendoza y de Wilde, respectivamente, y un chico que cursa séptimo grado golpeó a una maestra, en Córdoba, porque le había quitado sus figuritas.
En lo que va del año se produjeron otros 15 hechos similares. "No podemos culpar al sistema educativo y a las escuelas por el recrudecimiento de la violencia escolar, pero tampoco podemos hacernos los distraídos", dijo ayer el ministro de Educación, Juan Llach, que prometió trabajar "con los valores de los chicos".
Matías G. estaba en la clase de artes de la escuela Mariano Necochea, en el departamento mendocino de Las Heras, cuando su compañero Gonzalo D. gatilló un revólver calibre 32 y lo hirió en la mano y en la pierna izquierdas. Eran las 12.30 y faltaba poco para que tocara el timbre. El arma fue arrojada por el menor a través de una ventana del colegio y luego secuestrada por la policía.
La docente a cargo del curso, igual que los escolares, se sobresaltó al oír los gritos de Matías G. y ver su mano ensangrentada. De inmediato fue llevado al hospital Lagomaggiore, que está próximo a la escuela, y luego derivado al hospital pediátrico. Los médicos dijeron que el impacto sólo comprometió partes óseas de un dedo.
Victoria Sosa, directora del colegio, dijo que el niño no tenía problemas de adaptación y opinó que "merece toda nuestra protección para que pueda recuperarse pronto, porque él también está afectado".
Sosa agregó: "Debemos tomar este caso como un accidente en el que el niño no sabía que tenía en la mano un arma de verdad."
El menor asiste a la misma escuela desde el preescolar y sus padres acostumbran a participar en los encuentros de la comunidad educativa. Aún no se determinó de quién era la pistola ni cómo la consiguió el menor.
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Un par de horas antes de que se escuchara un disparo en un aula de Mendoza, en la escuela primaria bonaerense Nº 20 de Wilde ocurrió un episodio similar.
Un alumno debió ser internado luego de que se disparó accidentalmente un arma que un compañero suyo escondía en su mochila.
Una pistola calibre 22 hirió al menor en la pierna derecha. El médico Jorge Lecovich, de la guardia del hospital vecinal, informó que el alumno estaba fuera de peligro.
El comisario de Wilde Fernando Mostescciari aseguró que el hecho fue "accidental", porque se comprobó que la mochila donde estaba el arma tenía un orificio de bala. Según el comisario, el chico tiene "excelente concepto de las maestras", pero no pudo explicar por qué fue armado al colegio.
El lunes último, en el colegio Pío X de la localidad de Los Hornos, en La Plata, un alumno hirió a un compañero en el abdomen de un disparo mientras estaban en plena clase.
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"No le pegué. La empujé para que lo soltara", dijo a La Nación el alumno que ayer protagonizó en la escuela Juan Masjoan del barrio Jardín de Córdoba, el tercer hecho de violencia escolar registrado en el país.
Su maestra, Sara Bourbarqui, relató el episodio a los medios, pero no quiso formular la denuncia policial. Dijo que el niño actuó en forma descontrolada y agresiva, pero intentó justificar su actitud: "El chico pertenece a una villa de emergencia que fue erradicada por el Gobierno. Están enojados con los funcionarios, pero se la agarran con nosotras".
La vicedirectora del establecimiento, Laura López, explicó que el alumno -cuyo nombre se reserva por razones legales- acarrea problemas de conducta desde los cursos inferiores. Como consecuencia del shock nervioso sufrido por la docente, se le asignaron cinco días de recuperación.
La madre del alumno denunció a la maestra en la policía por "haber lesionado en los brazos al alumno y por haberle aplicado un cachetazo". Ayer se presentó en el establecimiento para pedir explicaciones a las autoridades y aseveró que la maestra le advirtió a otro alumno: "Yo iré al cementerio, pero vos vas a ir al hospital".
La directora, Ana María Sordiaz, indicó que llegó a un acuerdo con la madre del menor para que "no abandonara sus estudios, pero mejorara su comportamiento".




