Imputan a cinco personas de un doble contagio de sida
Madre e hija contrajeron el virus por medio de sangre no apta
1 minuto de lectura'
CORDOBA.- Cinco personas fueron imputadas, una de ellas detenida, a raíz del contagio con el virus del sida a una parturienta por transfusión de sangre presuntamente contaminada en una clínica privada, enfermedad que luego la madre transmitió a su beba, al amamantarla a poco de nacer.
El fiscal de Instrucción del Distrito 1, turno 2, de la ciudad de Córdoba, Gustavo Aravena, ordenó la detención del jefe del servicio de Hematología del centro asistencial, Jorge Bordoni, al imputarlo como presunto responsable del delito de "propagación de enfermedad contagiosa y peligrosa", en forma culposa, por el contagio de la mujer, y dolosa, por el de la beba.
Entre tres y quince años
En caso de confirmarse la acusación, Bordoni podría ser condenado a una pena de entre 3 y 15 años de prisión y en función del monto de la pena que contempla el Código Penal "se dispuso su detención", precisó Aravena.
El fiscal también imputó por el mismo delito, pero con la calificación de "culposo", a Ricardo Podio, director médico de la clínica; a Juan Rosetti, ginecólogo del mismo centro, y a René Pigni y Beatriz Rodríguez, miembros del laboratorio Villabel, donde se analizó y se consideró apta la sangre contaminada. Aravena explicó que estas cuatro personas permanecen en libertad "porque se los acusa de un delito que es excarcelable".
El contagio ocurrió en abril último en la clínica Sucre, de la calle Santa Rosa 770, donde a la parturienta se le practicó una cesárea, de la que nació una niña. En ese momento se le efectuó a la madre una transfusión de sangre -glóbulos rojos sedimentados-, mientras que el plasma sobrante fue guardado y posteriormente remitido al Laboratorio de Hemoderivados de la Universidad Nacional de Córdoba.
Previo a la transfusión, la sangre fue controlada y aprobada por el Laboratorio Villabel, que realiza esa tarea para la clínica Sucre y varios establecimientos privados.
Meses después, el Laboratorio de Hemoderivados informó a la clínica que el material estaba contaminado con HIV, por lo que los responsables de la clínica citaron al matrimonio para "efectuarle nuevos estudios ante la presunción de un contagio de hepatitis", pero nada dijeron acerca del sida.
Los damnificados desconfiaron y se realizaron estudios en otro lugar, por lo cual, al comprobarse la existencia de la enfermedad, hicieron en agosto último la denuncia judicial. El fiscal dijo que, a pesar de las medidas adoptadas, habrá nuevas investigaciones. Precisó que el donante de la sangre que provocó el contagio está individualizado, pero todavía no fue localizado.
El esposo de la mujer y la nena contagiadas -cuyas identidades se mantienen en reserva- se manifestó conforme con la actuación judicial realizada hasta el momento, pero advirtió: "Vamos a pelear por otra carátula. Vamos a insistir en el tema del dolo en forma eventual para todos los partícipes de este hecho".
En declaraciones a Radio Universidad, aseguró que no le caben dudas de que su esposa se contagió en la clínica: "Mi mujer entró absolutamente sana, está probado y hay análisis hechos con anterioridad, y salió infectada".
Una bajeza, además del daño
Censuró la actitud de los imputados cuando señalaron que el contagio había sido anterior a la intervención de la clínica. "Es una bajeza muy grande. Además del daño que nos han causado y nos causarán de por vida, todavía se dan el lujo de decir semejante barbaridad", expresó.
"Estamos destruidos. Desde el 19 de agosto, cuando tomamos conocimiento por nuestra cuenta, porque la clínica jamás nos avisó de la enfermedad, estamos viviendo un calvario que no se lo deseo a nadie. No trabajamos desde entonces y hemos tenido gastos enormes por la infinidad de estudios y medicamentos. Hay que estar encima de la nena, atendiéndola, porque llora, vomita por el exceso de remedios", manifestó, y agregó que su esposa está bajo tratamiento psicológico.
Dijo que afrontan los elevados costos con ayuda de familiares porque, además de no poder trabajar, no reciben asistencia estatal, de obra social alguna y tampoco de la clínica donde ocurrió el contagio.






