Investigan si existe relación entre las inyecciones para bajar de peso y un menor riesgo de cáncer
Se presentaron decenas de trabajos sobre la temática durante el último congreso de Oncología, en Chicago; los resultados produjeron entusiasmo entre los expertos, aunque algunos recomendaron mantener la cautela
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CHICAGO.- No es precisamente una novedad que la obesidad, junto con el tabaquismo y el consumo de alcohol, sea uno de los principales factores de riesgo para enfermar de cáncer. Pero sí es llamativo el hecho de que, durante el último congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por su sigla en inglés), se hayan presentaron más de 40 investigaciones que indicaron que recibir agonistas del receptor GLP 1 ―las muy promocionadas inyecciones para bajar de peso― estuvo asociado con menor mortalidad, mayor sobrevida, menor cantidad de nuevos casos y menor riesgo de complicaciones en un amplio abanico de cánceres.
La noticia produjo entusiasmo entre los expertos, pero algunos recomendaron prudencia. Hay, por al menos, dos salvedades: primero, buena parte de los estudios se hicieron sobre pacientes diabéticos; segundo, todas las investigaciones fueron observacionales y retrospectivas, es decir: prueban una asociación o correlación, pero no una relación causa-efecto.
El trabajo que consideró la mayor variedad de tumores se realizó en base a registros electrónicos de historias clínicas de más de 112.000 pacientes de todo el mundo, provenientes de TriNetX, una red de investigación en salud. Luego, esa enorme fuente de datos fue reducida a una cohorte de 10.225 pacientes que tenían al menos uno de siete tumores sólidos (pulmón, mama, colorrectal, hígado, próstata, páncreas y riñón) vinculados con la obesidad en estadíos I (localizado), II o III (localmente avanzado, en distintos grados).
El trabajo comparó el uso de gliptinas (indicados para tratar la diabetes tipo 2) versus las inyecciones de GLP 1 (semaglutide, liraglutide o tirzepatide) inmediatamente después del diagnóstico oncológico. Las conclusiones del equipo liderado por Mark David Orland, del Taussing Cancer Institute de la Clínica Cleveland, Ohio (EE.UU), indicaron que para los tumores de pulmón, hígado, mama y colorrectal los pacientes tuvieron entre un 38% y un 50% menos de riesgo de progresar al estadío IV o metastásico.

En los tumores de próstata, mama y riñón también hubo menos metástasis, pero no fue estadísticamente significativo. En términos generales, la mortalidad por todos los tipos de cáncer estudiados se redujo un 34%. Las pacientes que habían tenido una mastectomía por cáncer de mama mostraron un 63% menos de incidencia de linfedema.
Otra investigación, sobre más de 110.000 mujeres de 45 a 80 años que recibían medicamentos GLP-1 mostró cerca de 30% menos de riesgo de desarrollar cáncer de mama. “Si bien nuestro estudio no confirma de manera definitiva una relación de causa-efecto, sí se suma a investigaciones que sugieren que vale la pena investigar estos fármacos como posibles herramientas para sumar a la prevención del cáncer”, dijo Elizabeth Mc Donald, médica y profesora de Radiología mamaria en la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pennsylvania (EE.UU).
Principales hipótesis
“Todavía no está claro cuál sería el mecanismo de acción de estos medicamentos en la génesis y progresión del cáncer. Existen, al menos, 3 hipótesis: que reducen procesos de inflamación crónica; que al mejorar el control metabólico reducen la adiposidad visceral, y que modulan vías que le permiten proliferar a las células cancerosas ―añadió Federico Losco, oncólogo clínico de la unidad de uro-oncología del Instituto Alexander Fleming y jefe médico de Marco Care―. Todo esto está por ser investigado y podría resultar de gran impacto no solo desde el punto de vista del cáncer sino de la epidemiología global”.
Losco elaboró una infografía que describe los estudios principales presentados en el congreso de Asco sobre la relación entre estas drogas y el cáncer, donde resume la información sobre supervivencia, menor incidencia y mecanismos biológicos en juego en las investigaciones citadas.

“Efectivamente las personas con obesidad no solo tienen más riesgo de ciertos tipos de cáncer sino de eventos cardiovasculares, porque en ambos casos la inflamación juega un rol muy importante ―coincide Augusto Lavalle Cobo, jefe de Cardiología del Sanatorio Otamendi―. Ya existe bibliografía que plantea menos riesgo oncológico en quienes se hicieron cirugía bariátrica. Los hallazgos presentados en ASCO son interesantes por tener un potencial beneficio, pero deberían ser demostrados en estudios diseñados y realizados entre pacientes oncológicos cuya única diferencia sea la de recibir o no un GLP-1, es decir un ensayo clínico, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo.”
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